Cuba se acerca a la "opción cero": suspenden cirugías en hospitales, cierran hoteles turísticos
Cuba
La crisis del combustible obliga a reducir rutas de ómnibus, parar la zafra en Sancti Spíritus y cancelar un congreso internacional con 1.500 participantes
La Habana/Falta crítica de medicamentos básicos, paralización de cirugías y suspensión del traslado de pacientes ambulatorios. Es, por el momento, la situación de muchos hospitales en Cuba ante la crisis de combustible sin precedentes, a la que ni siquiera ha puesto nombre esta vez el régimen. “Contingencia o emergencia, yo no sé”, dice a 14ymedio una empleada provincial de Salud Pública que ruega anonimato. “Porque el presidente habló y habló pero no dijo nada. Le preguntaron todo y todo lo evadió, y dijo que otras personas van a encargarse de explicar el tema energético”.
Se refiere la mujer a la comparecencia de Miguel Díaz-Canel de este jueves, en la que el mandatario afirmó que el Gobierno ha diseñado un plan frente a la escasez de combustible agudizada desde la intervención de Estados Unidos en Venezuela, el pasado 3 de enero, pero no precisó ninguna disposición concreta, más allá de promesas voluntaristas y las habituales consignas victimistas frente al “gobierno imperial” y “enemigo”. “Vamos a vivir tiempos difíciles”, se limitó a esbozar, apostando a superar los obstáculos con uno de sus sintagmas favoritos, “resistencia creativa”.
Díaz-Canel anunció, en efecto, que “un grupo de ministros y viceministros irán informando poco a poco” de las medidas, aproximadamente “en una semana”, pero en algunas instituciones ya se están dando a conocer las restricciones. Así ocurre en Salud, tal y como detalla la trabajadora a este diario.
“Están dando muchas altas a los ingresados”, cuenta, “y recopilando toda la información de recursos disponibles para ver en qué se ahorra”
“Todas las cirugías y la transportación de enfermos de otros municipios se encuentran canceladas por falta de petróleo”, refiere, pidiendo guardar el nombre del hospital en el que trabaja, en el que desde ayer rige la “contingencia”. “Están dando muchas altas a los ingresados”, cuenta, “y recopilando toda la información de recursos disponibles para ver en qué se ahorra”.
La lista evidencia el panorama. “Nos queda diésel para 160 horas y las calderas tienen cobertura para dos días. Gas licuado, tenemos para 47 días, pero el incinerador casi no tiene capacidad de quema, 1,8 nada más”, relata. La escasez de medicamentos es también impactante: “No hay petidina para aliviar los dolores del parto, ni analgésicos en general, ni antihipertensivos, ni suero hidratante, ni sondas, ni gasas; todo esto está en cero”.
De antibióticos, prosigue, también hay “muy baja cobertura”: Encomed, la Empresa Comercializadora de Medicamentos, les prometió una entrega, pero “no tenía combustible para traerlo y no ha llegado nada”. Para los pacientes sometidos a hemodiálisis, disponen de concentrado para tres días, y desinfectante hospitalario, para siete.
En cuanto a los alimentos, narra, tienen arroz y grano para unos 15 días, pero “proteína casi ya no queda”: “hay picadillo para dos días y pollo para tres”. Aunque la empleada confía en que “algo inventen, porque morirnos no nos vamos a morir”, sigue habiendo incertidumbre sobre las posibles soluciones.
Ante la falta de comunicados gubernamentales, prolifera la información transmitida boca a boca. Un sanitario de un policlínico de Ciego de Ávila refiere a 14ymedio que les han advertido de que solo se va a mantener el cuerpo de guardia y que los médicos deben llevar “su lámpara recargable para trabajar”.
En redes sociales, denuncian que son varios los hoteles de los Cayos que han sido cerrados y sus huéspedes reubicados en otros establecimientos
La zafra en Sancti Spíritus, de por sí exigua, está detenida, según cuenta un empleado del central Melanio Hernández. “Mandaron a parar el transporte estatal y todo en general”, dice el hombre.
De igual manera, en redes sociales, denuncian que son varios los hoteles de los Cayos que han sido cerrados y sus huéspedes reubicados en otros establecimientos.
“Este fue el mensaje que recibieron esta mañana los huéspedes del hotel Valentin Perla Blanca, en Cayo Santa María”, escribió este jueves Adelth Bonne Gamboa en redes, ilustrando su publicación con una imagen de la carta repartida por el equipo de atención al cliente. “Ni los propios empleados conocen el motivo del cierre”, explicaba la activista, “simplemente les comunicaron esta mañana que las instalaciones dejarían de operar a las 4:00 pm de hoy mismo”.
Oficialmente, por el momento, muy pocos son los organismos que han publicado medidas concretas. Uno de ellos es la Dirección Provincial de Isla de la Juventud, que entre casi una veintena de puntos, pide dejar en los puestos de trabajo “solo el personal administrativo indispensable” y decreta la “paralización total” del servicio eléctrico en los edificios estatales durante todo el fin de semana incluyendo el viernes, el cierre de los internados educativos y el de las “áreas recreativas y bares”.
Además, dicen las autoridades, “se paraliza el cien por ciento de las inversiones del territorio”, incluidas las de la Empresa Eléctrica, Agricultura y Pesca. Esto contrasta con las palabras de Díaz-Canel ayer, cuando explicó que si había zonas con más apagones –concretamente en La Habana y de día– era porque estaban priorizando destinar los recursos en acciones que activen la economía.
En cuanto a la conexión del territorio con el resto del país, queda en el aire: el comunicado indica que “se valora” la salida del ferry Perseverancia “una o dos veces a la semana en dependencia de la disponibilidad del combustible y la garantía de transportación de Batabanó a La Habana”.
En Las Tunas, desde este viernes están suspendidas las salidas de ómnibus nacionales con destino a Camagüey, Holguín y Santiago de Cuba, “a causa del agravamiento con la disponibilidad de combustibles en el país”. Solamente se mantiene una sola ruta a La Habana, la del “expreso” de las nueve de la noche, y también se paraliza la ruta alterna hacia Matanzas”. No será la única medida, informó Tiempo 21, pero las siguientes que vean la luz, “relacionadas con la propia transportación nacional de pasajeros fundamentalmente el servicio del ferrocarril”, se están estudiando.
Además, dicen las autoridades, “se paraliza el cien por ciento de las inversiones del territorio”, incluidas las de la Empresa Eléctrica, Agricultura y Pesca
Por su parte, la Universidad de La Habana ha decretado, entre otras resoluciones, “posponer” las actividades del congreso internacional que se celebraría dentro de apenas unos días –y que pensaba reunir a más de 1.500 delegados, 500 de ellos provenientes de 32 países– y extender la “modalidad semipresencial a todas las carreras y programas de Técnico Superior Universitario”, desde este mismo viernes y durante 30 días.
Si se busca en la prensa oficial información sobre las medidas, solamente la reportera Elsa Ramos, de Escambray, hace preguntas pertinentes: “¿Cómo se establece la prioridad para repartir el poco combustible que llega a los servicentros? ¿Por qué se privilegia la venta en dólares? ¿Para qué se llenan las tarjetas y se cobran si no existe respaldo en líquido? ¿Hasta dónde es cierto que el expendio de gas, cuando aparezca, será en dólares?”.
No es que el funcionario que entrevista, Camilo Pérez Pérez, coordinador de Programas y Objetivos del Gobierno en Sancti Spíritus, responda cabalmente a todo, pero sí se ve forzado a ofrecer algunos detalles. Por ejemplo, la orden de acarrear leche “en diferentes termos” por parte de la Empresa Láctea para disminuir el recorrido en vehículos, o la rehabilitación de hornos en la Empresa Alimentaria para producir pan “con leña”.
En Educación, indica Pérez, sin detallar, “se aplican alternativas” tanto para la transportación de estudiantes como para la elaboración de alimentos, “fundamentalmente en calderas”, por donde “se puede ahorrar”.
De igual manera, el funcionario reconoció que “en estos momentos no existe ninguna garantía para los porteadores privados vinculados a la transportación de pasajeros, pues solamente se está priorizando a los carros estatales debido a las restricciones que tenemos”. Descartó, eso sí, la temida “opción cero” que anda en boca de todos los cubanos estas semanas: “Jamás nos hemos quedado en cero. Ha sido un trabajo bastante responsable, sobre todo de todas las entidades que consumen y con una buena comunicación y una alerta de las dificultades que podemos tener en cada lugar, se han ido tomando decisiones y se han ido garantizando servicios”.