"Cuba entera es una boca de lobo"

Asaltos

Una pareja de Guanabacoa cuenta el brutal asalto de dos encapuchados que le robaron la moto en pleno apagón

La combinación de apagones, calles desiertas y escasa iluminación ha multiplicado la inseguridad durante la noche.
La combinación de apagones, calles desiertas y escasa iluminación ha multiplicado la inseguridad durante la noche. / 14ymedio
Darío Hernández

09 de agosto 2026 - 11:17

La Habana/"Salimos porque no teníamos otra opción". Así explica una pareja de Guanabacoa la decisión que acabó costándoles la motorina que habían comprado con años de ahorro y el apoyo de un familiar emigrado. Ella necesitaba conectarse a internet para trabajar como community manager; él, barbero, aprovechaba el viaje para bañarse en una vivienda de Regla donde sí había agua. Volvían a casa cuando dos hombres encapuchados los interceptaron y les arrebataron la moto eléctrica a punta de cuchillo. 

El asalto ocurrió poco después de las once de la noche, cuando regresaban por una avenida poco iluminada de la entrada a Guanabacoa. "Aparecieron por detrás en una moto de combustión. El que iba atrás llevaba un puñal. Les tiraron cuchilladas y los empujaron con el pie para tumbarlos", relató a 14ymedio una persona cercana a las víctimas.

Cuando ambos cayeron al pavimento, los agresores se apoderaron de la motorina. "Ya tenían la moto, pero aun así le dieron una puñalada en el brazo al muchacho. La herida tenía cuatro dedos de profundidad", añade el testimonio.

"No hay un alma en la calle. La gente está esperando que llegue la corriente, el agua o simplemente encerrada en su casa".
"No hay un alma en la calle. La gente está esperando que llegue la corriente, el agua o simplemente encerrada en su casa". / 14ymedio

La pareja presentó la denuncia ante la Policía, pero asegura no haber recibido noticias desde entonces. "No nos han llamado ni hemos visto movimiento alguno", lamentan.

La motorina, comprada hace menos de un año por unos 1.300 dólares, vale hoy cerca de 2.300 en el mercado informal. "Ahí estaban prácticamente todos nuestros ahorros", explicaron. Y, además perdieron su principal herramienta de trabajo. Él lo utilizaba varias veces por semana para desplazarse desde Guanabacoa hasta una barbería en El Vedado y realizar entregas para cafeterías a domicilio; ella dependía de la motorina para llegar a lugares donde todavía podía acceder a internet durante los frecuentes apagones.

Ahora, calculan, solo el viaje de ida en transporte privado hasta El Vedado costará alrededor de 1.000 pesos.

"Viven alquilados, no tienen hijos porque estaban ahorrando para emigrar y también contaban con vender la moto cuando llegara ese momento. En cuestión de minutos perdieron años de sacrificio", resume el allegado.

Más allá del robo, el episodio refleja una realidad que numerosos habaneros describen desde hace meses. La combinación de apagones, calles desiertas y escasa iluminación ha multiplicado la inseguridad durante la noche.

"Sales a las diez de la noche y parece que son las tres de la madrugada", cuenta la misma fuente. "No hay un alma en la calle. La gente está esperando que llegue la corriente, el agua o simplemente encerrada en su casa. Cuba entera es una boca de lobo".

"Después de las diez de la noche, llévate todos los semáforos en rojo", aconsejó un desconocido a un motorista mientras circulaba por La Habana.
"Después de las diez de la noche, llévate todos los semáforos en rojo", aconsejó un desconocido a un motorista mientras circulaba por La Habana. / 14ymedio

Las víctimas aseguran que, al presentar la denuncia, conocieron otro caso ocurrido pocos días antes. "Nos dijeron que habían robado un triciclo con el mismo modus operandi en la zona del Puente del Ahorcado, en Regla", afirman. También creen que "la Policía sabe que están ocurriendo estos asaltos, pero la impresión que tenemos es que no hacen nada".

Otros vecinos consultados por este diario mencionan puntos que consideran especialmente peligrosos durante la noche, entre ellos Primelles y Vía Blanca, 23 y Paseo o Lacret, en Diez de Octubre. Sus relatos coinciden en describir robos o intentos de robo de motorinas y triciclos, aunque no existen estadísticas oficiales que permitan dimensionar el fenómeno.

"Después de las diez de la noche, llévate todos los semáforos en rojo", aconsejó un desconocido a un motorista mientras circulaba por La Habana. "Si te detienes, quedas muy vulnerable".

En redes sociales también se han multiplicado durante los últimos meses las denuncias por robos de motos y triciclos eléctricos, así como las publicaciones de familiares y vecinos intentando localizar vehículos sustraídos o identificar a sus presuntos autores. Algunos de esos casos han sido esclarecidos por la Policía, pero muchas víctimas sostienen que nunca recibieron información sobre el avance de las investigaciones.

Sin cifras públicas del Ministerio del Interior sobre este tipo de delitos, resulta imposible determinar si los robos han aumentado. Lo que sí parece crecer es el miedo de quienes dependen de una moto para trabajar, desplazarse o, simplemente, sobrevivir a una ciudad donde la falta de electricidad, agua y transporte obliga cada vez a más personas a recorrer de noche calles oscuras y casi vacías.

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