Cuba suspende definitivamente el Festival del Habano este año
Economía
Adiós a los cientos de millones de dólares de beneficios que cada año proporciona el evento a las arcas estatales
Madrid/El Festival del Habano, que en febrero había sido aplazado en febrero sine die, no se celebrará finalmente este año. Habanos S.A. lo comunicó este lunes a través de sus redes sociales, aunque aún no lo actualiza en su página web.
La empresa estatal explica que ha tomado la decisión “tras evaluar el contexto actual y con el propósito de preservar los estándares de excelencia que distinguen a este reconocido encuentro internacional”. Se trata de la misma fórmula utilizada por los organizadores para comunicar, hace cinco meses, que la edición XXVI del festival, prevista entre el 24 y el 27 de febrero, quedaba “pospuesta” hasta nueva fecha que se anunciaría “oportunamente”.
Desde entonces, la crisis que sufre el país, recrudecida por el bloqueo petrolero de Estados Unidos luego de su intervención en Venezuela a principios de año, no ha remitido. Lejos de eso, el vecino del norte ha renovado sus presiones al régimen cubano, la más reciente, el informe publicado este lunes en el que acusa a La Habana de ser el eje desde hace casi siete décadas de los ataques a los países del hemisferio occidental a través del llamado “comunismo del siglo XXI”.
Considerado uno de los eventos comerciales más importantes de Cuba, por ser la gran vitrina internacional del tabaco premium nacional, el Festival del Habano ha congregado cada año a millonarios, distribuidores globales y aficionados y ha supuesto cada año para las arcas estatales gruesos beneficios. En 2025, obtuvieron ingresos récord de 827 millones de dólares, 106 millones más que el año anterior.
No se modifica "el amplio programa previsto para conmemorar el 60 aniversario de Cohiba, una de las marcas más emblemáticas y prestigiosas del mundo del habano"
En su comunicado, el comité organizador asegura que “seguirá atento a la evolución del contexto con el objetivo de celebrar una próxima edición cuando existan las condiciones que permitan ofrecer el Festival con la excelencia, el alcance y la calidad que lo han convertido en una referencia internacional”.
Además, añade que no se modifica “el amplio programa previsto para conmemorar el 60 aniversario de Cohiba, una de las marcas más emblemáticas y prestigiosas del mundo del habano, cuyas celebraciones continuarán desarrollándose a lo largo de los próximos meses con importantes novedades y eventos exclusivos”. El primer evento de ese programa, indican, será la presentación de Cohiba Talismán, en Londres, el próximo 7 de octubre.
En febrero, una trabajadora del sector gastronómico que ha participado en ediciones anteriores del Festival y pidió anonimato por temor a represalias, explicó a 14ymedio que la suspensión frustró planes de ostentación aún mayores que los del año pasado. “Imagínate que la fiesta privada este año iba a ser en El Morro. El chino que organiza todo eso pretendía que, en un momento de la noche, el faro se ‘incendiara’ en la punta, todo con efectos de luces, como si fuera un enorme tabaco. Aquello se iba a ver por toda la ciudad”, relataba. Según la fuente, el empresario estaba “bastante rabioso” por la cancelación de un evento cuyos motivos, asegura, no fueron solo la falta de combustible, sino también el impacto político negativo de celebrarlo en medio de la crisis y tras la estela de rechazo que dejó la edición anterior.
Entre muchos de los empleados involucrados, añadía la empleada, existía un dilema que no se había vivido con tanta intensidad en años anteriores. “Por una parte, hacía mucha falta el dinero, porque pagan bien y en divisas. Pero por otra, había miedo”, confiesa. Miedo a posibles protestas, a ser señalados o increpados mientras servían copas y platos a una élite extranjera ajena al apagón y la escasez. “Después de lo que pasó con el Capitolio, nadie quería estar en el centro de una foto viral o de una bronca”, dice.
La edición pasada del Festival del Habano, celebrada con una fastuosa cena de gala en el Capitolio Nacional, provocó un amplio rechazo popular que desbordó las redes sociales. Mientras el país atravesaba apagones prolongados, escasez de alimentos y un deterioro generalizado de la vida diaria, las imágenes de invitados extranjeros brindando bajo lámparas restauradas y mesas lujosamente dispuestas en uno de los edificios más simbólicos de la República fueron leídas como una provocación obscena. Miles de cubanos reaccionaron con ira ante el vals de millones para una élite, en contraste con una población condenada a la penumbra, el racionamiento y la precariedad cotidiana.