Cuba tiene su "triángulo de las Bermudas" donde roban las mercancías en los camiones

Las sustracciones de productos en el traslado desde el puerto de Mariel a los comercios se multiplican en Sancti Spíritus

"El sello del contenedor parecía estar bien, pero cuando te acercabas más estaba claro que lo habían roto y después le pusieron un tape". (14ymedio)
"El sello del contenedor parecía estar bien, pero cuando te acercabas más estaba claro que lo habían roto y después le pusieron un tape". (14ymedio)
Mercedes García

15 de septiembre 2023 - 20:41

Sancti Spíritus/Los dueños del restaurante Las Delicias del Paseo, en Sancti Spíritus, se llevaron una amarga sorpresa la pasada semana mientras esperaban unos sacos de harina de trigo comprados en el extranjero. El producto, que iba a convertirse en panes y pizzas, fue robado durante el traslado, una práctica que afecta cada vez más tanto a los negocios privados como al Estado.

"Hicimos la denuncia pero es una formalidad, porque ni nos van a devolver el dinero invertido ni vamos a recuperar la mercancía", detalla a 14ymedio un empleado del restaurante privado, que prefiere el anonimato. "El hueco que nos han hecho es grande, porque todo eso fue comprado en divisas y ya habíamos planificado nuestras ofertas a partir de la llegada de esa harina".

"El sello del contenedor parecía estar bien, pero cuando te acercabas más estaba claro que lo habían roto y después le pusieron un tape [cinta adhesiva] para que se quedara en una posición que pareciera que estaba intacto. Pero nada más tocarlo se separó y fue evidente que lo habían violado y que se habían metido en el contenedor", cuenta.

El robo de los sacos de harina podría hacer desaparecer parte de esas ofertas en los próximos días u obligar a sus dueños a comprar a otra mipyme, una operación que significa mayores gastos

En el amplio salón de Las Delicias del Paseo, y en su portal exterior, los platos más demandados por los clientes son justamente las pizzas, las pastas y los bocaditos. El robo de los sacos de harina de trigo podría hacer desaparecer parte de esas ofertas en los próximos días u obligar a sus dueños a comprar el producto a otra mipyme, una operación que significa mayores gastos.

Unos días antes de la pérdida de la harina, el sello de seguridad de otro contenedor también había sido violado en su traslado a Sancti Spíritus y los ladrones robaron casi un centenar de cajas de cuartos de pollo congelado que iban destinados a la venta en los comercios estatales. Apenas unas horas después también se detectó la sustracción de decenas de sacos de arroz destinados a la venta del mercado racionado.

La mercancía se pierde en algún punto de la geografía cubana entre el puerto de Mariel, en Artemisa, y la capital espirituana. "Hay como un triángulo de las Bermudas donde desaparece parte de las cargas, sobre todo si se trata de alimentos", explica la fuente. "Hemos pedido que se extremen las medidas de seguridad pero nuestros reclamos caen en oídos sordos".

"El mecanismo funciona así: las autoridades del puerto de Mariel le avisan al dueño de la mipyme que tiene una mercancía para recibir", detalla el empleado a este diario. "Entonces el particular contrata a la estatal empresa Transcontenedores para que busque la mercancía y la lleve hasta donde diga el cliente, pero también debe avisar a Cubacontrol para que supervise la operación".

"Cuando llega la carga, Cubacontrol es quien verifica que todo haya llegado bien al destino. Si se nota alguna violación del sello de seguridad hay que llamar a la Policía", explica. "Entonces llegan los investigadores, toman las huellas que hayan quedado en el contenedor, también la de los empleados que están trabajando en el traslado y la descarga. Mucho despliegue pero pocos resultados, hasta ahora".

Una trabajadora del área administrativa de Transcontenedores explica a este diario la cadena de responsabilidades en este tipo de traslados. "Al primero que se llevan preso cada vez que pasa algo así es al chofer, porque es quien debe velar por la mercancía". La trabajadora estatal considera que esto es "injusto porque al final ellos son las víctimas de los asaltos que sufren en las carreteras y de los trucos de los ladrones".

"Al primero que se llevan preso cada vez que pasa algo así es al chofer, porque es quien debe velar por la mercancía"

"Para evitar estos robos, los choferes agregan sus propios candados a los contenedores, además de los sellos de seguridad que ya traen", aclara la mujer que prefiere no revelar su nombre. "Antes ponían también unas cadenas de lado a lado que garantizaban mejor la inviolabilidad de la carga, pero la Policía las mandó a quitar porque dijeron que eran peligrosas para los motociclistas y los conductores de otros vehículos".

"Los choferes no quieren viajar por las carreteras de noche, pero a veces no pueden hacer otra cosa. Las carreteras tienen zonas muy oscuras y están en muy mal estado, a veces tienen que bajar mucho la velocidad y esas casi paradas son aprovechadas por los ladrones", agrega.

Para esta empleada, "el peligro de robo no está solo en las carreteras, en el mismo lugar que te lo despachan no lo puedes perder de vista porque los mismos estibadores pueden robarse parte de la mercancía. La salida de La Habana también es un punto muy complicado del trayecto porque hay bandas que le cazan la pelea a las rastras".

La mujer añade que, "prácticamente el chofer no puede parar a comer ni a orinar, porque son ninjas los que hay en la carretera. Son grupos de tres o cuatro ladrones, con mucha agilidad y que conocen bien el terreno. A veces se esconden a los lados de los cruces de ferrocarril donde los camiones tienen que parar".

Las prácticas de robo incluyen también el uso "de motocicletas para acercarse por detrás, subirse arriba del contenedor cuando el chofer para por alguna necesidad y hasta poncharle a propósito las gomas para que tengan que detenerse", explica. "Pero lo peor no termina ahí, cuando ya llegan al destino entonces tienen que cuidarse hasta de su sombra porque incluso los que deben vigilar la mercancía pueden ser los que se la roban".

Es bastante probable que las decenas de sacos de harina de trigo de Las Delicias del Paseo, desaparecidos en algún punto entre Mariel y Sancti Spíritus, hayan terminado en el marcado negro, donde otros negocios privados compran el producto para convertirlo en pizzas y panes. El ciclo de la ilegalidad no se detiene.

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