La Cuevita, el verdadero mercado mayorista de Cuba, abastece la economía nacional

Comercio

  • Aquí se viene a comprar el litro de aceite por unos 3.500 pesos para revenderlo por 5.000 en los barrios de La Habana
  • El gobierno de la capital actúa contra el "aumento desmedido de los precios" del pollo y otros productos de primera necesidad
 

Sobre una mesa de tablones, una botella de aceite de soja Coamo, de origen brasileño, lleva un cartel escrito a mano: 3.700 pesos.
Sobre una mesa de tablones, una botella de aceite de soja Coamo, de origen brasileño, lleva un cartel escrito a mano: 3.700 pesos. / 14ymedio
Darío Hernández

06 de agosto 2026 - 13:21

La Habana/Hay un lugar en La Habana donde comienza el viaje de buena parte del aceite que termina vendiéndose en las calles de la capital por hasta 5.000 pesos el litro. Es La Cuevita, el inmenso mercado informal de San Miguel del Padrón que, entre fango, polvo y pregones, sigue marcando el pulso de la economía cotidiana de la Isla.

Cuando llueve, el barro convierte sus pasillos en un lodazal. "El fango daba al pecho", exagera un cliente habitual para describir las condiciones en que cientos de personas recorrían esta semana los puestos de venta. El calor parece multiplicarse entre las improvisadas casetas de madera y cartón. "La Cuevita siempre ha tenido un microclima. Si en El Vedado hay 30 grados, aquí hay 35", comenta otro comprador.

Nada de eso frena la actividad. Desde primera hora de la mañana, decenas de triciclos eléctricos y motos adaptadas como taxis entran y salen cargados de mercancías. Un viaje directo cuesta unos 2.000 pesos. Quienes adquieren grandes cantidades alquilan carretillas por entre 700 y 1.500 pesos para transportar las cajas hasta los vehículos. Alrededor del mercado ha surgido toda una economía paralela que vive del comercio informal.

La mayoría de quienes compran en La Cuevita no buscan abastecer la despensa de su casa. Son pequeños comerciantes que llegan para surtir sus negocios.
La mayoría de quienes compran en La Cuevita no buscan abastecer la despensa de su casa. Son pequeños comerciantes que llegan para surtir sus negocios. / 14ymedio

Sobre una mesa de tablones, una botella de aceite de soja Coamo, de origen brasileño, lleva un cartel escrito a mano: 3.700 pesos. A pocos metros, otra marca, Cielsol, se ofrece por 3.600, mientras un tercer vendedor rebaja el precio hasta 3.450 pesos, suficiente para atraer una larga cola de compradores. La diferencia con el resto de la ciudad es considerable. En numerosos comercios privados de La Habana, un litro de aceite supera ya los 4.500 pesos y, en muchos casos, alcanza los 5.000.

La mayoría de quienes compran en La Cuevita no buscan abastecer la despensa de su casa. Son pequeños comerciantes que llegan para surtir sus negocios. Compran cajas completas de aceite, azúcar, conservas o productos de higiene y luego revenden la mercancía en otros municipios de la capital con un margen suficiente para cubrir el transporte, las pérdidas y obtener beneficios.

La Cuevita ha terminado ocupando el lugar que nunca consiguió crear el Estado: un mercado mayorista para el sector privado.

El aceite no es el único producto básico que encuentra aquí un precio de referencia. En otro puesto, varias bolsas transparentes de azúcar se apilan junto a un cartel de cartón donde apenas se lee una palabra: "Azúcar". Debajo, el precio: 920 pesos el kilogramo. En otros puntos del mercado alcanza los 970.

"Lo que más había hoy era medicamento. Muchísimo medicamento, el que quisieras".
"Lo que más había hoy era medicamento. Muchísimo medicamento, el que quisieras". / 14ymedio

También abundan los cigarrillos, los condimentos, las conservas, la ropa, los artículos de higiene y los electrodomésticos de procedencia diversa. Buena parte de la mercancía llega mediante importaciones privadas realizadas por las llamadas mulas o por pequeñas redes comerciales que abastecen el creciente mercado informal.

Un cambio llama especialmente la atención de los clientes habituales. "Lo que más había hoy era medicamento. Muchísimo medicamento, el que quisieras", asegura uno de ellos. Analgésicos, antibióticos y otros fármacos ocupaban numerosos puestos en un momento en que las farmacias estatales continúan sufriendo un desabastecimiento crónico.

A pocos metros, varios carteles escritos con rotulador anuncian la compra de dólares entre 670 y 680 pesos. La demanda de divisas refleja la necesidad permanente de moneda fuerte para mantener el flujo de importaciones que alimenta este mercado.

El gobierno de la capital ha optado por concentrar sus esfuerzos en el último eslabón de la cadena comercial. El Consejo de la Administración Municipal de Plaza de la Revolución anunció este jueves un refuerzo de las inspecciones contra mipymes importadoras, comercializadoras y otras formas de gestión no estatal que vendan productos de primera necesidad como aceite, pollo, salchichas y picadillo. Las autoridades advirtieron que podrán imponer multas, decomisar mercancías, ordenar ventas forzosas e incluso cerrar temporalmente los establecimientos durante tres meses.

Cuando un litro de aceite ya cuesta entre 3.500 y 3.700 pesos antes de iniciar la cadena de distribución, el margen para venderlo por debajo de los 4.000 pesos prácticamente desaparece.
Cuando un litro de aceite ya cuesta entre 3.500 y 3.700 pesos antes de iniciar la cadena de distribución, el margen para venderlo por debajo de los 4.000 pesos prácticamente desaparece. / 14ymedio

En una sola jornada, según informó el propio Consejo, los inspectores realizaron 20 acciones de control, aplicaron 17 multas, ordenaron tres ventas forzosas y paralizaron temporalmente un negocio, además de sancionarlo por no utilizar pasarelas de pago.

Sin embargo, en La Cuevita el mercado continúa funcionando con normalidad. Los precios se negocian entre vendedores y compradores, las cajas cambian de manos y la mercancía sale rumbo a los barrios de toda la capital.

Mientras las autoridades atribuyen el encarecimiento de los alimentos a la especulación de los comercios privados, el mayor mercado informal del país revela que el problema comienza mucho antes. Cuando un litro de aceite ya cuesta entre 3.500 y 3.700 pesos antes de iniciar la cadena de distribución, el margen para venderlo por debajo de los 4.000 pesos prácticamente desaparece.

Algunos comerciantes aseguran que otro mercado informal, en La Güinera, empieza a disputarle protagonismo a La Cuevita. Pero, por ahora, sigue siendo entre el fango, el polvo y los pregones de Monterrey donde se forman los precios que, horas o días después, terminarán pagando miles de habaneros en los puestos de venta callejeros de sus barrios.

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