El curso escolar empieza en Sancti Spíritus con hasta 50 alumnos por aula

Educación

“Lo que le van a enseñar al niño es a ser un 'repartero'”, confiesa una madre

Muchas de las secundarias cubanas, como la 23 de Diciembre, fueron construidas durante las décadas de 1960 y 1970 siguiendo modelos prefabricados y estandarizados.
Muchas de las secundarias cubanas, como la 23 de Diciembre, fueron construidas durante las décadas de 1960 y 1970 siguiendo modelos prefabricados y estandarizados. / Facebook/ ESBU 23 de Diciembre
Mercedes García

04 de septiembre 2026 - 16:03

Sancti Spíritus/“En las casas mandan los padres, pero en la escuela mando yo”. Así resumió el director de la Secundaria Básica 23 de Diciembre, en Sancti Spíritus, las normas disciplinarias que deberán cumplir los estudiantes durante el nuevo curso, según relató a 14ymedio la madre de uno de los alumnos.

El responsable del centro advirtió de que sería estricto con el uniforme, los cortes de pelo y los tintes. Nada de cabellos pintados ni peinados que se aparten del reglamento. La firmeza del discurso, sin embargo, contrasta con las condiciones en las que algunas familias han tenido que enviar a los niños y adolescentes a las aulas.

El hijo de esta madre recibió una sola camisa y un pantalón de uniforme. Con esas dos prendas deberá cumplir durante toda la semana la exigencia de acudir correctamente vestido. La mujer vive además lejos de la escuela y una de sus mayores preocupaciones es cómo garantizar el transporte diario. En una ciudad donde los ómnibus pasan con poca frecuencia y suelen llegar abarrotados, asistir puntualmente a clases puede convertirse en el primer examen de cada jornada.

“Para 50 eso es abrumador. Y para un profesor controlar 50 estudiantes dentro de un aula es muy, muy difícil”

Pero el problema más grave de la 23 de Diciembre podría encontrarse dentro de las aulas. Una fuente relacionada con la enseñanza en Sancti Spíritus asegura que algunos grupos han aumentado hasta alcanzar entre 40 y 50 estudiantes.

“Ya con 30 alumnos estábamos apretados”, señala la antigua profesora, que conoce bien la arquitectura de los edificios escolares. “Para 50 eso es abrumador. Y para un profesor controlar 50 estudiantes dentro de un aula es muy, muy difícil”.

Muchas de las secundarias cubanas fueron construidas durante las décadas de 1960 y 1970 siguiendo modelos prefabricados y estandarizados. No son espacios concebidos para adaptarse con facilidad a un aumento considerable de alumnos en una misma aula.

Las autoridades de la 23 de Diciembre comunicaron a las familias que la plantilla docente estaba cubierta. Sin embargo, padres y personas vinculadas al sector dudan de esa afirmación y aseguran haber escuchado versiones sobre la persistencia de plazas vacantes.

En 2002, Fidel Castro celebraba que las aulas de primaria pasarían a tener un máximo de 20 alumnos

La masificación supone además un regreso a cifras que el propio Gobierno cubano presentó hace casi un cuarto de siglo como una anomalía superada. Durante la Batalla de Ideas, Fidel Castro convirtió la reducción de la cantidad de estudiantes por maestro en uno de los principales símbolos de su denominada “revolución educacional".

En 2002, el gobernante celebraba que las aulas de primaria de La Habana pasarían a tener un máximo de 20 alumnos. En sus discursos recordaba como un problema del pasado la existencia de grupos con 40 o 50 niños y calificaba la reducción de la matrícula por salón como un “salto colosal” para la calidad de la enseñanza. Pero las escuelas que debían garantizar una atención más individualizada vuelven a reunir ahora a medio centenar de adolescentes bajo la responsabilidad de un solo profesor.

La falta de recursos no se limita a ese centro. En la secundaria Ernesto Valdés Muñoz, también en la ciudad de Sancti Spíritus, varios alumnos recibieron solamente cinco o seis libretas para un programa de aproximadamente doce asignaturas. “Los libros sí se los dieron a casi todos, pero las libretas fueron cinco o seis. Las demás tenían que comprarlas los padres”, cuenta la madre de uno de los estudiantes.

“¿Cómo es posible que digan que todo estaba listo y tengan que pedirles a los padres los instrumentos para limpiar las aulas?”

La escuela pidió además dinero a las familias para adquirir utensilios de limpieza destinados a las aulas. La solicitud indignó a varios padres, después de que las autoridades aseguraran públicamente que los centros estaban preparados para comenzar el curso.

“¿Cómo es posible que digan que todo estaba listo y tengan que pedirles a los padres los instrumentos para limpiar las aulas?”, cuestiona la mujer. “Eso es responsabilidad de la escuela, no de los padres de los estudiantes”.

En ese mismo centro, otra madre está preocupada por un problema menos material, pero igualmente relacionado con la calidad educativa. Asegura que durante los primeros contactos con la escuela le alarmaron la vulgaridad y el comportamiento de algunos docentes.

“A mí lo que me preocupa no es, como tal, que no haya maestros. A mí lo que me preocupa es lo que estoy viendo”, afirmó. “Lo que le van a enseñar al niño es a ser un repartero”.

Para las familias en las que los adultos trabajan, preparar el almuerzo antes del mediodía y garantizar que los adolescentes puedan desplazarse hasta la escuela resulta más que complicado

El inicio del curso también ha trastocado la organización familiar de quienes tienen hijos en la enseñanza politécnica. Otra madre relata que a su hijo le correspondió la sesión de la tarde y debe llegar al centro a las 12:50. Un grupo de padres tiene previsto reclamar ante la Dirección de Educación porque, según les informaron, existen aulas disponibles y no entienden por qué parte de la matrícula debe acudir en ese horario.

Para las familias en las que los adultos trabajan, preparar el almuerzo antes del mediodía y garantizar que los adolescentes puedan desplazarse hasta la escuela resulta más que complicado. Y el transporte público empeora precisamente en esas horas, sobre todo para quienes residen lejos del centro.

“Cuando va por la mañana, uno se levanta, le prepara el desayuno y, cuando regresa, resuelve la comida”, explica la madre. “Pero si entra por la tarde y uno trabaja, es muy difícil dejarle el almuerzo listo y conseguir que llegue a tiempo”.

En la 23 de Diciembre, el director ha dejado claro quién manda dentro de la escuela. Más difícil será determinar quién responde por las carencias.

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