La ‘descubanización’ de Venezuela tras la caída de Maduro deja en vilo a miles de cooperantes

Venezuela

"Se dice que todos nos vamos a ir en los próximos meses porque no se va a renovar el acuerdo de cooperación"

La oposición venezolana ha denunciado reiteradamente esta cooperación como una forma de injerencia y pérdida de soberanía.
La oposición venezolana ha denunciado reiteradamente esta cooperación como una forma de injerencia y pérdida de soberanía. / Cubadebate
14ymedio

08 de febrero 2026 - 07:38

La Habana/La presencia cubana en Venezuela atraviesa en 2026 uno de sus momentos más inciertos desde que, hace más de dos décadas, ambos países sellaron una alianza estratégica basada en el intercambio de petróleo por servicios profesionales. La captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses, el pasado 3 de enero, aceleró un proceso que fuentes consultadas en Caracas describen como una descubanización progresiva del país, visible tanto en el discurso oficial como en la vida cotidiana.

"Tengo cuidado cuando salgo de no hablar para que no noten mi acento porque aquí los cubanos ya no somos bien recibidos", cuenta a 14ymedio Mariana, una doctora cubana de 32 años que se encuentra en misión oficial en Caracas. La médica, que pide no revelar su verdadera identidad, asegura que desde hace semanas su actividad asistencial se ha reducido drásticamente. "Desde el día 3, si he atendido a un paciente es mucho", explica. Según su testimonio, los médicos cubanos se encuentran en un estado de virtual "acuartelamiento", sin orientaciones claras sobre su continuidad ni sobre un eventual regreso a la Isla.

"Tengo varios colegas que ya han regresado, pero hasta ahora son doctores que ya habían terminado su misión y estaban a la espera de que les organizaran el vuelo de vuelta", asegura. "De todas formas lo que se dice es que todos nos vamos a ir en los próximos meses porque no se va a renovar el acuerdo de cooperación". Otra señal que refuerza esa inminente partida es el pobre suministro de insumos: “Prácticamente no se nos ha hecho entrega de los recursos que necesitamos para las consultas y los procedimientos, no sabemos ahora mismo con qué vamos a contar para seguir trabajando”.

La doctora añade que, a diferencia de otros años, en enero de 2026 no se celebraron las habituales reuniones en las que se comunicaban los planes anuales de las misiones cubanas en Venezuela. "Normalmente esas directrices se dan desde finales de enero, pero este año no ha habido nada", afirma. La ausencia de instrucciones refuerza la percepción de provisionalidad entre los cooperantes, en un contexto político marcado por la redefinición de alianzas y la creciente presencia de Estados Unidos en la realidad venezolana.

Se calcula que cerca de 30.000 profesionales cubanos trabajan actualmente en Venezuela

Aunque la cifra real se desconoce, se calcula que cerca de 30.000 profesionales cubanos, entre médicos, entrenadores deportivos, asesores técnicos y personal vinculado a los servicios de inteligencia y seguridad, trabajan actualmente en Venezuela como parte de los acuerdos firmados durante los gobiernos de Fidel Castro y Hugo Chávez. La oposición venezolana ha denunciado reiteradamente esta cooperación como una forma de injerencia y pérdida de soberanía, al considerar que sectores clave del Estado quedaban bajo influencia cubana.

Por años, las voces más críticas han hablado de una "cubanización" que no solo ha permeado los esquemas de vigilancia y control social, sino incluso el discurso público, las maneras de trabajar en los ministerios y oficinas de instituciones oficiales, incluso la presencia de personal de la Isla en centros de tortura como El Helicoide, sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), en Caracas.

Varios detenidos en esos centros denunciaron que entre los interrogadores se escuchaba "acento cubano", según un reportaje publicado en 2024 en El Confidencial. Esta participación no sería aislada, sino parte de acuerdos de cooperación firmados entre La Habana y Caracas que, según críticos, han permitido la transmisión de técnicas de represión y la presencia directa de comisarios cubanos en roles de planificación y control dentro del aparato de seguridad venezolano. 

Organizaciones como el Instituto Casla han llevado estas denuncias ante instancias internacionales, argumentando que la implicación de oficiales cubanos en la represión, detenciones arbitrarias y torturas en El Helicoide y otros centros de detención no es accidental, sino resultado de décadas de alianzas entre los dos Estados. Según estas denuncias, la maquinaria represiva diseñada en la Isla contribuyó a sistematizar prácticas de violencia estatal, incluidas detenciones sin debido proceso, interrogatorios bajo tortura y desapariciones forzadas, que han sido empleadas para castigar a disidentes y opositores del Gobierno venezolano. 

Caracas ha enviado señales de distanciamiento simbólico y práctico respecto a La Habana

Ese esquema comenzó a resquebrajarse tras la detención de Maduro y el ascenso de Delcy Rodríguez como figura central del actual Gobierno. Desde entonces, Caracas ha enviado señales de distanciamiento simbólico y práctico respecto a La Habana. En actos oficiales recientes se ha reducido la presencia de la bandera cubana, habitual durante años en ceremonias y eventos institucionales, y se han producido cambios en cargos ocupados por funcionarios de origen cubano o estrechamente vinculados a la cooperación bilateral.

La constante presencia de altos funcionarios del régimen habanero también se ha visto mermada. Era rara la semana en que en los noticieros de la Isla no se transmitiera la llegada de algún dirigente cubano a Caracas, donde era agasajado y recibido al más alto nivel. Las alfombras rojas y los apretones de mano parecen estar ahora más centradas en los emisarios de Donald Trump que en los antiguos aliados de La Habana.

Uno de los gestos más comentados fue el relevo en el Ministerio de Turismo, donde Leticia Gómez, de nacionalidad cubana, fue sustituida por una de las hijas de Diosdado Cabello, una decisión interpretada como parte de un proceso de reducción del peso de la presencia extranjera. Analistas locales señalan que estos movimientos buscan enviar un mensaje tanto a la población venezolana como a Washington, en un momento en que el nuevo equilibrio político sigue en negociación.

En las calles venezolanas, el cambio también se percibe. Yusniel, un entrenador deportivo cubano que lleva más de dos años en Caracas y que pidió utilizar un nombre ficticio, asegura que ha extremado sus precauciones. "Ser cubano ahora mismo aquí ya no es algo que uno pueda ir exhibiendo", dice. Según relata, ha escuchado críticas directas tras confirmarse rumores que circulaban desde hace años sobre la participación de cubanos en el anillo de seguridad que protegía a Maduro. "Eso ha pesado mucho en la percepción de la gente", añade. "El cartelito de injerencistas ya no nos lo quita nadie".

"Me dicen que Venezuela salió del túnel y que Cuba viene detrás"

Al mismo tiempo, Yusniel señala que varios amigos venezolanos le han ofrecido ayuda si decide permanecer en el país. "Me dicen que Venezuela salió del túnel y que Cuba viene detrás", cuenta. La frase resume un sentimiento que se repite en conversaciones privadas: la idea de que el colapso del modelo chavista puede anticipar transformaciones similares en la Isla, y que la permanencia en Venezuela podría representar una oportunidad frente a un eventual regreso a Cuba.

El impacto de la descubanización se nota especialmente en el sistema de salud. Durante años, ambulatorios y hospitales en barrios populares de Caracas y otras ciudades funcionaron mayoritariamente con personal cubano. Desde enero, sin embargo, la atención médica se ha reducido de forma notable en varios centros. 

Para Cuba, el repliegue de su presencia en Venezuela supone un tremendo golpe económico. Las misiones médicas y técnicas en el país petrolero han sido durante años una de las principales fuentes de divisas para el Gobierno. Un retiro acelerado o una reducción significativa de este contingente agrava la ya precaria situación financiera de la Isla, marcada por la caída del turismo, la escasez de combustible y la reducción de apoyos internacionales.

Por ahora, ni La Habana ni Caracas han anunciado oficialmente el fin de la cooperación. El futuro de los miles de cubanos en misión dependerá, en buena medida, de hasta qué punto Estados Unidos extienda su influencia sobre el nuevo escenario venezolano y de si el Gobierno de Delcy Rodríguez opta por mantener, renegociar o desmantelar los acuerdos heredados del chavismo. Mientras tanto, Mariana y Yusniel viven a la espera de una decisión que todavía no llega y evitan decir en público frases que delaten su origen, como la muy cubana: "Chico, la cosa está mala".

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