El desplome a cámara lenta del edificio del ISDi, dolor de cabeza para los residentes de Centro Habana

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El imponente inmueble de la calle Belascoaín se ha convertido en un vertedero y un baño público

La parada de ómnibus cercana ha sido también rodeada de cintas de advertencia y los transeúntes apuran el paso ante el temor de otro desplome.
La parada de ómnibus cercana ha sido también rodeada de cintas de advertencia y los transeúntes apuran el paso ante el temor de otro desplome. / 14ymedio
Natalia López Moya

15 de febrero 2026 - 08:13

La Habana/El polvo cubre la calle Belascoaín en Centro Habana. Varias cintas amarillas cierran el paso en el tramo frente al edificio del que fuera el Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDi). El enésimo desplome de parte de su estructura ha dejado un reguero de escombros que impiden el paso de vehículos y ponen en peligro a los peatones que se aventuran a cruzar la señalización. Este sábado, la imagen de ese trozo de avenida sin vehículos era la viva estampa de una ciudad atenazada entre la crisis de combustible y el deterioro de su infraestructura.

En la cercana cola para entrar a un restaurante en la esquina con la calle Reina, la comidilla era el estruendo que la semana pasada produjo, al caerse, un trozo del inmueble ubicado entre Maloja y Enrique Barnet. Todavía a estas alturas, algunos fragmentos de sus muros y columnas están dispersos por el área. La parada de ómnibus cercana ha sido también rodeada de cintas de advertencia y los transeúntes que caminan por la acera, frente a la mole sin ventanas ni puertas, apuran el paso ante el temor de otro desplome.

El edificio, que fue en un principio hotel militar y club de oficiales del Ejército español, se utilizó también como sede de la Escuela de Cadetes (1874-1878), Asilo de Viudas y Huérfanos, cuartel del Estado Mayor durante la Primera Ocupación Estadounidense y hasta Ministerio de Salubridad, antes de la llegada al poder de Fidel Castro en enero de 1959. Los graduados del ISDi lo recuerdan como un espacio luminoso, acogedor y lleno de creatividad. Pero para los vecinos más cercanos, el inmueble, que ocupa toda una manzana, lleva años siendo un dolor de cabeza y una fuente permanente de preocupaciones.

En una ciudad con serios problemas sanitarios, el antiguo ISDi se ha vuelto otro "foco de infecciones"
En una ciudad con serios problemas sanitarios, el antiguo ISDi se ha vuelto otro "foco de infecciones" / 14ymedio

Carmita, residente en las cercanías, teme que la destrucción siga por meses o años sin que las autoridades se decidan a eliminar lo que queda de la estructura. "Eso se ha ido convirtiendo en un vertedero y en un baño público", lamenta la mujer. Al peligro de que un pedazo de sus paredes termine sobre la cabeza de alguien, se suma los riesgos epidemiológicos de unas ruinas donde los mosquitos, las moscas y los desperdicios comparten espacio. En una ciudad con serios problemas sanitarios, el antiguo ISDi se ha vuelto otro "foco de infecciones", al decir de esta habanera.

Un vendedor de flores por el Día de San Valentín ofrece su mercancía a las parejas. Con cuidado, el hombre pasa un paño a cada rato por encima de los envases de cristal donde almacena rosas plásticas y ositos de peluche. “Tremenda suciedad que hay en la calle esta”, lamenta el comerciante mientras sacude el polvo del ISDi, esas finas partículas que han quedado en el aire tras el más reciente desmoronamiento del otrora coloso de Belascoaín.

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