EE UU considera “fugitivo” a Raúl Castro y activa vías para llevarlo a Miami
Cuba-EE UU
La fiscal evitó confirmar si cuenta con la cooperación del ex piloto militar Luis Raúl González-Pardo Rodríguez, condenado en Florida por fraude migratorio
La Habana/La Fiscalía Federal del Distrito Sur de Florida asegura que la acusación contra Raúl Castro por el derribo, hace 30 años, de las avionetas de Hermanos al Rescate no es simbólica y que busca llevarlo ante una corte de Miami. “Estamos esperando a Raúl Castro. Esto no fue un show”, dijo la fiscal Yara Klukas, segunda al mando de esa oficina, en una entrevista con Telemundo 51.
La funcionaria fue más lejos al afirmar que el ex mandatario cubano, de 94 años, es considerado “fugitivo” por la Justicia estadounidense. La razón, explicó, es que no se ha presentado ante el tribunal después de que fuera emitida una orden de arresto en su contra y contra los otros acusados en el proceso. Klukas sostuvo que Washington tiene abiertas varias vías para lograr que comparezca ante un jurado del sur de Florida, aunque no precisó cuáles son los mecanismos concretos activados.
La acusación, desclasificada el pasado 20 de mayo por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, vuelve sobre uno de los episodios más graves en la historia reciente entre La Habana y Washington: el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos avionetas civiles de Hermanos al Rescate por cazas MiG de la Fuerza Aérea cubana. En el ataque murieron tres estadounidenses y un residente en Florida, todos de origen cubano: Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.
Los cargos incluyen conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato
Los aviones, según sostiene la Fiscalía, volaban sobre aguas internacionales y estaban desarmados. La Habana, en cambio, ha defendido durante tres décadas que actuó ante violaciones de su espacio aéreo. Ese ha sido el centro de la disputa diplomática y jurídica desde entonces, pero la nueva acusación intenta llevar el caso más allá del debate político y colocarlo en el terreno penal.
Raúl Castro no es el único acusado. En el expediente también aparecen los tripulantes de los MiG Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez. Los cargos incluyen conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y asesinato. En caso de condena, algunos de los imputados podrían enfrentar cadena perpetua o incluso pena de muerte.
La Fiscalía sitúa a Raúl Castro en el centro de la cadena de mando militar que, según Washington, hizo posible el ataque. En 1996, Castro era ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y tenía bajo su autoridad al aparato militar cubano, incluida la Defensa Antiaérea y Fuerza Aérea Revolucionaria. Para los fiscales, esa posición lo vincula directamente con la operación que terminó con el derribo de las aeronaves.
Klukas subrayó que la acusación fue presentada ante un gran jurado federal y que existe una orden de arresto vigente
El documento judicial también sostiene que el régimen cubano infiltró Hermanos al Rescate a través de agentes de la Red Avispa, que enviaban información sobre los vuelos de la organización al aparato de inteligencia de La Habana. Según la Fiscalía, esos datos fueron utilizados por las autoridades cubanas para preparar la respuesta militar contra las avionetas.
Uno de los elementos que ha reactivado el caso es la presencia en Estados Unidos de Luis Raúl González-Pardo Rodríguez, ex piloto militar cubano que fue condenado en Florida por fraude migratorio. Klukas evitó confirmar si coopera con la Fiscalía, pero admitió que tener bajo custodia a “un piloto de este lado” permitió abrir nuevas líneas de investigación. Una vez terminado su caso migratorio, deberá ser trasladado a Miami para enfrentar el proceso por el derribo.
El caso tiene una fuerte carga simbólica para el exilio cubano, pero la Fiscalía insiste en que no se trata solo de un gesto político. Klukas subrayó que la acusación fue presentada ante un gran jurado federal y que existe una orden de arresto vigente. También confirmó que su oficina trabaja en investigaciones relacionadas con Cuba y no descartó nuevas acciones contra otros funcionarios del régimen.
La causa llega en un momento de endurecimiento de la política estadounidense hacia La Habana y de creciente presión sobre figuras del régimen cubano. Para Miami, el caso representa la posibilidad de reabrir una herida que nunca cerró. Para La Habana, supone la amenaza de que uno de sus máximos símbolos históricos corra la misma suerte de Nicolás Maduro.