El Gobierno cubano impulsa una "revolución de los triciclos" en plena crisis energética

Hay 200 vehículos en fase de ensamblaje y otros 300 "que se deben recibir este año", según el ministro de Transporte

Abrir en enero la base de taxis eléctricos fue uno de los últimos actos públicos de la ex secretaria del Partido en Matanzas, Susely Morfa, a borde del triciclo
Abrir en enero una base de taxis eléctricos en Matanzas fue uno de los últimos actos públicos de la ex secretaria del Partido Comunista Susely Morfa, a bordo del triciclo / Girón
14ymedio

24 de abril 2024 - 19:03

La Habana/El Gobierno cubano ha hecho de la circulación de triciclos eléctricos en la Isla una cuestión de Estado. Ensamblados en Cuba con piezas importadas, 183 vehículos de esa clase circulan en el país, según el ministro del Transporte. Sin embargo, en las múltiples notas que ha dedicado al tema, la prensa oficial evita decir de dónde se traen y quién paga los 7.000 dólares que cuesta cada uno: la empresa china Minghong y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud). 

La asociación de ambas instituciones con la empresa de Equipos y Aplicaciones Narciso López Roselló –una sucursal del grupo de la Industria Sidero Mecánica– está activa desde 2018 y sus resultados han sido modestos, pero este año, aseguran sus directivos, fabricar triciclos propios es una prioridad, si bien las condiciones no parecen haber cambiado. 

Granma, que entrevistó al director de la empresa, Luis Madrigal, no quiso poner las manos en el fuego por la Narciso López Roselló y tituló su artículo con la duda: Triciclos eléctricos, ¿hechos en Cuba? La respuesta, negativa, la dio el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, que en el programa de Miguel Díaz-Canel aseguró que había 200 vehículos en fase de ensamblaje y otros 300 “que se deben recibir este año”. 

Esos 500 triciclos en proyecto, que Transporte tiene la intención de “repartir” por las provincias, seguirán siendo un producto ensamblado en el país con piezas extranjeras. Madrigal, sin embargo, asegura que hay una “apuesta” del Gobierno por la fabricación propia de “chasis, cabinas y estructuras metálicas”. 

Falta, sin embargo, lo más importante: las baterías, el sistema eléctrico y los motores

Falta, sin embargo, lo más importante: las baterías, el sistema eléctrico, los motores, que seguirán dependiendo de Minghong y el Pnud. La empresa ni siquiera está al máximo de su capacidad, admitió Madrigal, que dijo que en sus buenos tiempos la Narciso López pudo ensamblar hasta 1.000 vehículos. No tienen trabajadores y se ve afectada por “las condiciones actuales”, lamentó. 

Según el directivo, hay cuatro modelos de triciclos eléctricos que se arman en Cuba, y de los que da cuenta el plan de la fábrica: el Aries Power, que circula por las calles cubanas desde hace cinco años; el Aries XL, de carga; el C1, más pequeño; y los furgones, cuya “caja” –el espacio para los pasajeros– sí se fabrica en la Isla. 

Durante la reciente Feria de Transporte y Logística, la empresa “firmó una ampliación del contrato con el proveedor” para seguir mandando triciclos desde China, afirma Granma. Se trata de los 300 vehículos de los que habló el ministro. El problema, aclara el periódico del Partido Comunista, es que las provincias los recibirán solo “en la medida en que se disponga del financiamiento para su ensamblaje”. 

En su conversación con Díaz-Canel, el ministro de Transporte también aludió a la posibilidad de circulación de tres guaguas eléctricas. El “invento”, sin embargo, lleva meses sin despegar, pese a que su diseño y gestión están a cargo de las Fuerzas Armadas en Sancti Spíritus. 

El “sueño” de las guaguas y triciclos eléctricos tiene un defecto obvio al que no aludieron Díaz-Canel, Rodríguez Dávila ni Madrigal: la crisis energética

El “sueño” de las guaguas y triciclos eléctricos tiene un defecto obvio al que no aludieron Díaz-Canel, Rodríguez Dávila ni Madrigal: la crisis energética que Cuba experimenta desde hace años, y cuyos recrudecimientos son cada vez más frecuentes. Para las dificultades a la hora de cargar y dar mantenimiento a los vehículos en medio de largos apagones no parecen tener respuesta los directivos. La situación es comparable a la de la “revolución energética” que Fidel Castro decretó en 2006, y que condujo a la importación frenética de ollas arroceras, hornillas, calentadores y otros equipos eléctricos que resultaban inútiles durante el apagón. 

El entusiasmo con la “revolución de los triciclos” no solo es similar al de 2006, sino que se da en una crisis del Sistema Eléctrico Nacional muy parecida a la que, entonces, llevó a importar al por mayor dispositivos eléctricos. 

La prueba las ofrece, este mismo miércoles, la Unión Eléctrica, cuyo parte desgrana un inventario de dificultades y averías. Cinco unidades fuera de combate por roturas en varias termoeléctricas, tres en mantenimiento y una temporada de apagones que, según el director técnico de la estatal, Lázaro Guerra, verá cierto alivio en julio. 

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