En Guanabacoa, manantiales multicolor de aguas albañales recorren las calles
Aguas negras
Una vecina improvisó un puente de bloques para poder salir de su casa: “Ni en chancletas puede uno salir, si no quieres volver con los pies sucios”
La Habana/Las aguas albañales corren libremente por las calles de Guanabacoa, hasta el punto que Corral Falso, la avenida principal del municipio, resulta imposible atravesar en tramos que abarcan varias cuadras. El desborde de las fosas ha terminado de hundir la salubridad del territorio, y los vecinos se ven obligados a convivir con un río oscuro, verde y viscoso de hasta 20 cm de profundidad, aunque el sol esté inclemente y las temperaturas por encima de los 30 grados.
Se pueden ver alcantarillas desbordadas hasta en los sitios menos adecuados. Por ejemplo, en la esquina de la escuela de música Guillermo Tomás, que además tiene enfrente un basurero de casi 30 metros de largo. O, cada fin de semana, alrededor de las ferias agropecuarias, donde los camiones llegan y despachan en tarimas improvisadas los alimentos de la población.
El problema de las aguas albañales en La Habana viene de larga data, y en la mayoría de los casos responde a roturas, falta de saneamiento y, sobre todo, el mal estado del alcantarillado en la capital. Sin embargo, se ha recrudecido con la proliferación sin medida de los basureros debido a la falta de combustible.
“Esto es la guerra sin fin. Llamas a Aguas de la Habana o Comunales, llegan cuando pueden, destupen la alcantarilla de turno, pero en cuanto vuelve a entrar el agua vuelve la tupición y la pudrición”, dice Zulema, a quien le corre frente a su portal uno de esos “manantiales multicolor”, como irónicamente los llama.
“Eso verde que ves ahí te da la medida de que aquí se estanca el agua por semanas. La peste, la mosca, los mosquitos, y todo lo que eso conlleva, es algo con lo que tenemos que vivir”, continúa Zulema. La vecina ha necesitado improvisar un “puente” de bloques para poder salir de su casa. “Ni en chancletas puede uno salir, si no quieres volver con los pies sucios”.
Los triciclos y motos eléctricas –porque ya no hay carros– disminuyen la velocidad en estas cuadras para no salpicar y ensuciar sus transportes. En algunas esquinas y bordes de aceras han comenzado a crecer plantas de dudosa definición.
Lázaro, otro vecino afectado, cuenta que el problema ya sucedía antes, pero que "el agua era más potable, no tan insalubre". El problema empeoró, relata, cuando hace poco trabajadores de los Servicios Comunales rompieron una tubería mientras hacían labores de limpieza, "y ahora se desborda el alcantarillado con más facilidad". A eso se une, prosigue, que en cada esquina hay un "mini vertedero". "Si unes esas dos cosas, el resultado es lo que estamos viviendo", resume. "¿Qué estamos viviendo? No te lo puedo definir con palabras, pero es de una inmoralidad grande".
“Cuando comenzaron las Ferias Agropecuarias yo tenía mi tarima en esa cuadra. Estaban todas alrededor del Anfiteatro, pero tuvimos que corrernos para acá”, dice por su parte Miguel, quien vende viandas y hortalizas ahora en la cuadra aledaña al Anfiteatro. “Hubo una ocasión en que se trasladó toda la Feria o otra locación, a unas cuadras de la sede del Partido del Municipio, precisamente por esto, por la suciedad de este sitio. Al parecer hubo quejas de los vecinos. Realmente era una sola cuadra que, aunque ancha, resultaba incómodo para todos, y a la semana siguiente volvimos para acá. O sea, saben que este no es el sitio ideal para vender alimentos, pero no hay de otra.”