Hasta dos horas esperando por una ‘guagüita amarilla’ en Sancti Spíritus
Transporte
Los ecomóviles estatales ya no cumplen con la regularidad inicial y apenas cubren el núcleo urbano
Sancti Spíritus/Las “guagüitas amarillas” llegaron a Sancti Spíritus como una pequeña esperanza sobre ruedas. Eléctricas, baratas y capaces de moverse sin una gota de combustible, los ecomóviles fueron presentados como una respuesta local a la profunda crisis del transporte público que afecta a toda la Isla. Poco más de un año después de su expansión, sin embargo, comienzan a mostrar irregularidades, escasa cobertura y falta de control, las mismas grietas de otros servicios estatales.
“Al principio tenían un horario y lo cumplían. Ya ni eso”, cuenta a 14ymedio un vecino de la ciudad. “Te puedes pasar dos horas en una parada esperando a que pase la guagüita amarilla”.
En una ciudad donde buena parte de las antiguas guaguas permanece fuera de servicio, las irregularidades de estos microbuses eléctricos estatales administrados por Taxis Cuba añaden presión a una red de transporte ya muy deteriorada. Muchos pasajeros terminan dependiendo de coches tirados por caballos, motorinas y otros transportistas privados, con tarifas que resultan prohibitivas para numerosos trabajadores y jubilados.
Los ecomóviles, que cobran diez pesos por viaje, comenzaron a ganar protagonismo precisamente por esa diferencia. En enero de 2025, cuando el proyecto todavía daba sus primeros pasos, apenas cinco de los 21 vehículos terminados estaban en circulación. Las autoridades reconocían entonces que otros 16 no podían trabajar porque todavía no existían condiciones suficientes para cargarlos.
La situación mejoró meses después. En mayo del pasado año, el diario oficial Granma celebraba la entrada en servicio de otros 23 microbuses y aseguraba que cubrían cuatro rutas dentro de Sancti Spíritus. Para julio, el mismo periódico presumía de que más de 100.000 pasajeros habían sido trasladados “sin una gota de combustible”. A finales de año, la prensa estatal insistía en la “estabilidad” del servicio y en su buena acogida entre los espirituanos.
Aquella estabilidad es precisamente lo que ahora cuestionan los usuarios. “Algunas pasan y te recogen, pero otras no”, asegura un espirituano consultado por este diario, que lleva varios días observando el funcionamiento de las rutas. Según su testimonio, algunos choferes abandonan temporalmente los recorridos para realizar servicios acordados con particulares. “Ya todo el mundo sabe que hablas con los choferes y las alquilas para asuntos personales. Dejan de dar los viajes para resolver cosas particulares”.
“Son lugares que están prácticamente dentro de la ciudad o muy cerca, pero como no quedan dentro del anillo, están sin transporte”
Hay además una limitación que nunca estuvo escondida, aunque la propaganda oficial solía relegarla. Estas pequeñas guaguas fueron concebidas para distancias cortas. En octubre de 2025, el delegado del Ministerio del Transporte en Sancti Spíritus, José Lorenzo García, explicaba que sus itinerarios no debían exceder los cuatro kilómetros para preservar la frecuencia de paso y recordaba que se trataba de un servicio estrictamente urbano.
Eso deja a numerosos espirituanos prácticamente fuera del sistema. “Las guagüitas trabajan dentro de la ciudad. No se mueven un poquito más afuera”, explica el pasajero consultado. Los vehículos, asegura, se concentran básicamente dentro del anillo de la Circunvalación. Quienes viven en lugares como Santa Cruz, Rancho Hatuey o Chambelón, así como en zonas situadas hacia las carreteras de Trinidad y del Sur del Jíbaro, siguen enfrentándose a las mismas dificultades de transporte.
“Son lugares que están prácticamente dentro de la ciudad o muy cerca, pero como no quedan dentro del anillo, están sin transporte”, lamenta.
Los apagones llegaron a mantener inmovilizada buena parte de la primera flota y obligaron a desarrollar estaciones fotovoltaicas para alimentar los vehículos
La reducida capacidad de los vehículos también pone límites a su impacto. Los microbuses transportan alrededor de una docena de pasajeros, una cifra muy inferior a la de una guagua convencional. Los pequeños vehículos eléctricos podrían aliviar la situación, pero nunca sustituir una red de ómnibus.
De los 48 vehículos anunciados en octubre pasado, 30 debían permanecer en la capital espirituana, diez en Trinidad y cuatro respectivamente en Yaguajay y Cabaiguán. Este año el Gobierno volvió a anunciar nuevos lotes y mejoras tecnológicas, mientras presenta el proyecto como modelo de transición energética para el transporte urbano.
Pero ni siquiera escapar del combustible garantiza escapar de la crisis energética cubana. Desde el inicio, la carga de las baterías ha sido uno de los principales obstáculos. Los apagones llegaron a mantener inmovilizada buena parte de la primera flota y obligaron a desarrollar estaciones fotovoltaicas para alimentar los vehículos.
Para quienes esperan ahora bajo el sol en una parada, el problema tiene menos que ver con la transición energética que con algo mucho más elemental. “Estas guagüitas son las que mantienen la movilidad ahora mismo en Sancti Spíritus”, resume un vecino. Y justamente por eso cada unidad que no pasa, que incumple su horario o que abandona la ruta se nota enseguida. La solución que nació para llenar los huecos dejados por las guaguas comienza a dejar también los suyos.