Un informe alerta sobre la dramática situación de los cubanos deportados a México por EE UU

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Human Rights Watch señala que el 26% de los 4.453 deportados originarios de la Isla no tenía ninguna causa penal

Un grupo de migrantes en la plaza Miguel Hidalgo, en Tapachula.
Un grupo de migrantes en la plaza Miguel Hidalgo, en Tapachula. / Facebook/VENUS En Línea
14ymedio

27 de mayo 2026 - 08:35

Madrid/Las deportaciones de cubanos a México se han multiplicado exponencialmente durante el segundo mandato de Donald Trump, alcanzando los 4.453 si se cuenta desde enero de 2025 hasta marzo de 2026. Del total, el 55% tenía antecedentes penales en Estados Unidos, el 16% tenía cargos pendientes sin condena, y el 26% no tenía ninguna causa penal. Además, solo el 16% tenía como condena más grave un delito violento o potencialmente violento. 

Muchos de ellos, además, son ancianos con problemas graves de salud que han vivido muchos años en EE UU y ahora se encuentran en México en virtud de un acuerdo opaco firmado entre ambos países y su situación es de gran desamparo, denuncia un informe de Human Rights Watch (HRW) publicado este miércoles. El documento de 66 páginas se titula Nos abandonan a nuestra suerte y cuenta con entrevistas de ciudadanos de otros países que también fueron entregados a las autoridades mexicanas, aunque la mayoría eran de Cuba, una situación peculiar, ya que nunca antes la Isla había concentrado el grueso de las deportaciones.

“La Administración Trump está utilizando a México como un vertedero para personas que no puede deportar a sus países de origen, incluyendo a muchos cubanos que han estado en Estados Unidos durante décadas”, dijo Alcira Silva Hava, investigadora de HRW, que extiende la responsabilidad al Gobierno mexicano. “No les ofrece ninguna vía para obtener un estatus legal duradero fuera del sistema de asilo, dejando a muchos en un limbo, sin vivienda, sin medicamentos y a merced de organizaciones criminales”. De los 18.000 deportados, 13.000 fueron enviados al país vecino (el 70%), siendo los cubanos los nacionales con mayor número. 

“La Administración Trump está utilizando a México como un vertedero para personas que no puede deportar a sus países de origen, incluyendo a muchos cubanos que han estado en Estados Unidos durante décadas”

Para elaborar el documento, se entrevistó a 53 personas deportadas a Tapachula (Chiapas) y Villahermosa (Tabasco), de las que 41 eran hombres cubanos. La mayoría residieron años o décadas en Florida –sobre todo–, donde llegaron para huir de la miseria y/o la falta de libertades en Cuba. “Muchos habían creado negocios, poseían viviendas y dejaron familiares en Estados Unidos. La mayoría tiene 60 años o más y padece enfermedades crónicas que requieren tratamiento médico continuo”, especifica el informe, que denuncia que ninguno de ellos tuvo siquiera oportunidad de impugnar la deportación, lo que supone una vulneración de derechos y al debido proceso, según las leyes de EE UU y las internacionales. 

Los afectados han desvelado numerosos abusos del Gobierno de EE UU. “En los centros de detención de inmigrantes sufrieron hacinamiento, temperaturas extremas, alimentación inadecuada, acceso deficiente a atención médica y falta de acceso a información sobre sus casos, así como violencia física y verbal por parte de los guardias. Algunos entrevistados relataron situaciones tan inauditas en estos lugares como el consumo de comida contaminada. “El agua estaba contaminada, contenía heces, y se podían ver en el suelo cuando ibas a ducharte… La gente tenía manchas por todo el cuerpo, se les pudrían los dedos; así era Alcatraz”, contó un cubano llamado Miguel Ángel.

“Quince días sin ver la luz del día. Quince días sin salir, sin llamadas, recibiendo la comida a través de una rendija en la puerta. Estaba solo, aislado. Te vuelven loco, no te dicen cuánto tiempo estarás [en aislamiento]”, describió otro sobre el centro de El Paso, Texas. En este lugar, otro de los entrevistados, Gonzalo, habló de un hecho violento ocurrido con un detenido al que “le pusieron el pie en el cuello” y falleció posteriormente a causa de las heridas. El relato coincide con el caso de Geraldo Lunas Campos, calificado de homicidio causado por “asfixia por compresión del cuello y el torso” en un informe forense.

Las cosas no han mejorado demasiado al llegar al país vecino. “Nos están dejando morir”, dijo uno de los cubanos. “No hay ayuda. No podemos trabajar porque no tenemos papeles. No nos dan nada, absolutamente nada… ¿Cómo se supone que vamos a comer, a pagar el alquiler?”, denunció. Los entrevistados han revelado problemas para conseguir trabajo y atención médica, además, se encuentran en ciudades con problemas para prestar servicios básicos y altos niveles de violencia. El informe denuncia también que los recortes de ayuda de EE UU para Acnur –la agencia de la ONU para los refugiados– han influido en esta situación.

Hasta abril de 2026, la ley mexicana tampoco facilitaba el movimiento, ya que exigen identificación válida para desplazarse por el país en busca de opciones mejores

Hasta abril de 2026, la ley mexicana tampoco facilitaba el movimiento, ya que exigen identificación válida para desplazarse por el país en busca de opciones mejores. El asilo ha sido la única opción, pero es complicado de obtener por varios motivos, desde la complejidad de la burocracia a la falta de recursos, sin dejar de lado el hecho de que, tras décadas fuera de Cuba, muchos exiliados carecen de capacidad de probar un miedo fundado a ser perseguidos en la Isla. 

Todos los cubanos entrevistados, salvo uno, dijeron haber tenido residencia permanente legal en algún momento, aunque 35 de ellos la perdieron por delitos que pueden considerarse menores, como conducir habiendo bebido alcohol, falsificación de documentos o cargos menores relacionados con las drogas. Seis de ellos tenían algún delito más grave, como agresión o posesión de armas. Nunca fueron devueltos a Cuba por la ausencia de acuerdos migratorios y se quedaron en EE UU, la mayoría de ellos reconstruyeron sus vidas, obtuvieron permisos de trabajo y vivieron con normalidad –vigilados, algunos– hasta 2025.

De todos los entrevistados solo tres aceptaron ser deportados a México, “incluyendo dos que afirmaron tener familiares secuestrados o asesinados allí”. “Si tienes 60 o 70 años, ¿por qué te envían aquí?”, dijo entre llantos Mario, de 60 años. “Nos envían aquí a morir”.

El informe incluye detalles de varias entrevistas, como la realizada a Javier, de 62 años, que llegó con 18 años a EE UU y compaginó sus estudios con un empleo de camarero. “Llevo 44 años en Estados Unidos. Fui a la universidad y seguí trabajando sin parar”. Cuando fue detenido tenía dos puestos distintos, uno en un concesionario de coches y otro en un centro de convenciones. “¿Sabes? Algunas de las personas que conocí [en el centro de detención de ICE] llevaban más de 40 años en Estados Unidos; es increíble”, dijo Manuel, de 63 años y residente de West Palm Beach, tras abandonar Cuba con seis años. 

¿Sabes? Algunas de las personas que conocí [en el centro de detención de ICE] llevaban más de 40 años en Estados Unidos; es increíble”, dijo Manuel

El documento contiene extensos apartados sobre los antecedentes de las políticas migratorias tanto en EE UU como en México, así como los motivos y métodos para abandonar Cuba, mayoritariamente en el éxodo del Mariel. Algunos también hablaron de motivos políticos recientes, ocasión que HRW aprovecha para recordar que “la represión continúa en la Isla, donde las autoridades siguen castigando la disidencia y deteniendo arbitrariamente a críticos y manifestantes”. A ello se suma el empeoramiento progresivo de las condiciones económicas.

El informe destaca otras situaciones, como la de los que vivieron años con órdenes de deportación que no se aplicaban, lo que contribuyó a una falsa percepción de seguridad. También hay una revisión minuciosa a sus problemas médicos, ya que 20 de los 41 entrevistados tenían enfermedades, 14 de ellas crónicas y algunas tan graves como el cáncer. Varios de ellos tienen problemas de depresión y traumas derivados de su estatus actual.

Un número importante de los encuestados también hablaron de su situación consolidada en EE UU, donde dejaron a sus familiares, y la desesperación de verse atrapados en México sin condiciones dignas.

El informe incluye una serie de exigencias para los países involucrados. A Estados Unidos exige que garantice a las personas en proceso de deportación una revisión individualizada, acceso a evaluaciones para valorar sus solicitudes de protección y condiciones de detención humanas si se considera necesaria la detención. 

A México le demanda que ofrezca acceso de emergencia a refugio, atención médica y un camino hacia un estatus legal permanente a los deportados a los que ha acogido. Y para Cuba también tiene al menos un par de recados: que respete el derecho de sus ciudadanos a regresar a su país, tal como establece el derecho internacional; y que garantice que las autoridades consulares en México atiendan y den servicios consulares a los afectados, tanto si desean obtener la residencia permanente en el país o regresar voluntariamente a la Isla.

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