La lluvia y las alcantarillas tapadas forman un río negro y pestilente en La Habana

La Habana

Se inunda Cuatro Caminos: el agua arrastra la basura sin recoger y llega a algunas casas

Los transeúntes cruzaban lentamente, intentando sortear la inmundicia que se les iba enredando en las piernas.
Los transeúntes cruzaban lentamente, intentando sortear la inmundicia que se les iba enredando en las piernas. / 14ymedio
Darío Hernández

10 de julio 2026 - 16:17

La Habana/Cuatro Caminos, en Centro Habana, parecía la tarde de este jueves más la ciudad india de Calcuta en pleno monzón que punto neurálgico de la capital de Cuba. El fuerte aguacero que cayó sobre la ciudad, combinado con las alcantarillas tupidas por la basura, formó un río gigantesco que llegó a tener hasta dos metros de profundidad en algunos puntos.

En las partes más bajas, los transeúntes cruzaban lentamente, intentando sortear la inmundicia que se les iba enredando en las piernas. Las aguas, sucias y pestilentes, inundaron algunas casas.

Las aguas, sucias y pestilentes, inundaron algunas casas.
Las aguas, sucias y pestilentes, inundaron algunas casas. / 14ymedio

“Qué podía pasar si no, con todos esos desperdicios sin recoger y el alcantarillado colapsado”, lamentaba Marian, una vecina de la calle Monte. Otra vecina comentaba: “A mí lo que me da miedo es que a alguna criatura se la trague la corriente, como a aquel niño, porque el que no conoce se va por un hueco para abajo”.

“A mí lo que me da miedo es que a alguna criatura se la trague la corriente, como a aquel niño, porque el que no conoce se va por un hueco para abajo”.
“A mí lo que me da miedo es que a alguna criatura se la trague la corriente, como a aquel niño, porque el que no conoce se va por un hueco para abajo”. / 14ymedio

Se acordaba la mujer, en efecto, de la muerte de Jonathan Oliva, de 12 años, ocurrida en febrero de 2025, en una inundación similar en el barrio habanero de Luyanó. Entonces, las intensas lluvias unidas al mal saneamiento hicieron colapsar las alcantarillas en varios puntos. El chico regresaba a su casa de la escuela cuando fue succionado por un sumidero abierto, invisible bajo las aguas.

En las orillas del contén se arremolinaban, negros y húmedos, los restos desperdigados de kilos y kilos de bolsas de basura.
En las orillas del contén se arremolinaban, negros y húmedos, los restos desperdigados de kilos y kilos de bolsas de basura. / 14ymedio

En esta ocasión, no hubo que lamentar víctimas. La mañana de este jueves, eso sí, aún quedaban huellas del súbito río sucio, ya evaporado. En las orillas del contén se arremolinaban, negros y húmedos, los restos desperdigados de kilos y kilos de bolsas de basura sin recoger y que hoy atascan las fosas sépticas de la ciudad.

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