Los médicos cubanos acuartelados en Venezuela esperan una evacuación inminente
Misiones
Testimonios recogidos por '14ymedio' señalan que la repatriación parcial comenzará antes del 16 de enero, pero faltan aviones
La Habana/Desde las primeras horas del sábado, cuando se confirmó la captura de Nicolás Maduro por tropas estadounidenses, una pregunta comenzó a repetirse en Cuba con insistencia: ¿qué ocurrirá con los miles de médicos y profesionales de la Salud que permanecen en misión oficial en Venezuela? A más de tres días del suceso, la respuesta sigue sin llegar de forma clara, mientras crece la incertidumbre entre los cooperantes y sus familias.
En Caracas, la actividad de las brigadas médicas cubanas está prácticamente paralizada. "Aquí todo está detenido. No estamos trabajando ni atendiendo pacientes. Estamos esperando una decisión desde La Habana", explica a 14ymedio un médico que cumple misión en la capital venezolana y prefiere mantener el anonimato. Según su testimonio, entre los cooperantes circula con fuerza la versión de que antes del día 16 comenzará la repatriación de quienes ya cumplieron el tiempo reglamentario de misión. "Pero tengo una amiga en un estado cercano a la frontera con Colombia a la que le dijeron que están esperando la orden para volver al trabajo. Hay mucha confusión", añade.
Otros testimonios apuntan a una evacuación progresiva. Una fuente cercana a funcionarios de Salud Pública desplegados en Caracas asegura que la instrucción es "sacar a todo el personal lo antes posible". El plan, según esta versión, comenzaría por quienes llevan más tiempo en misión y no habían podido regresar por falta de vuelos. "Después saldremos el resto, porque la idea es evacuar esto cuanto antes", afirma el doctor, quien subraya que el ritmo dependerá de la disponibilidad aérea. "Ahora mismo Cubana prácticamente no tiene aviones, y eso está retrasando todo".
La situación es especialmente tensa para quienes ya habían terminado su misión y permanecían en Venezuela a la espera de transporte
La situación es especialmente tensa para quienes ya habían terminado su misión y permanecían en Venezuela a la espera de transporte. "Estamos acuartelados, no podemos movernos de los puntos donde nos encontramos porque nos han dicho que en cualquier momento tenemos que salir", relata una joven doctora que concluyó su contrato en agosto pasado y no ha podido regresar a la Isla. "No estamos trabajando, solo esperando que nos digan el día y la hora para irnos". La médica reconoce que el miedo es generalizado. "Todo es muy confuso, nadie sabe qué va a pasar".
Ese nerviosismo contrasta con el mensaje transmitido por el Ministerio de Salud Pública, que este sábado aseguró en redes sociales que los colaboradores cubanos en Venezuela están "protegidos" tras la intervención estadounidense. El titular del sector, José Ángel Portal, se limitó a afirmar que los profesionales se encuentran a salvo, sin ofrecer detalles sobre planes de evacuación, reubicación o continuidad de las misiones.
Más allá del tono tranquilizador oficial, los testimonios recogidos por este diario dibujan un panorama distinto. Una doctora destinada en Caracas contó que, aunque sus coordinadores insisten en que "todo está bien" y que hay que esperar instrucciones de La Habana, la tensión es evidente. "Los jefes están muy nerviosos. Ahora mismo todos estamos pendientes de lo que diga Trump", explicó en una conversación telefónica. "Yo estoy a punto de terminar la misión y tengo la ropa de mis hijos comprada. Imagínate si nos mueven de lugar y no puedo llevarme nada".
En otras regiones del país la situación parece menos definida. Desde el estado de Zulia, un colaborador cubano comentó que "ayer nos decían una cosa y hoy nos dicen otra", aunque reconoce que hay sectores de la población venezolana que la jornada del sábado celebraban la caída del chavismo. "Por sí o por no, ya tengo todo preparado para irme".
La inquietud también se ha trasladado a Cuba. "Mi hijo me llamó diciendo que se habían llevado a Maduro y a esa hora me puse a llamar como una loca a mi hija que la tengo allá", explica una jubilada residente en Alamar. "Vine a poder hablar con ella como tres horas después porque las comunicaciones estaban congestionadas y me dijo que los estaban agrupando en un local".
Tras conocerse la muerte de 32 cubanos durante la operación de captura de Maduro, los familiares de los médicos han multiplicado los comentarios de preocupación
Tras conocerse la muerte de 32 cubanos durante la operación de captura de Maduro, los familiares de los médicos han multiplicado los comentarios de preocupación. "Ellos no son militares, merecen estar con sus familias", escribió un internauta en la página de Facebook del Ministerio de Salud. Otros cuestionaron la falta de transparencia: "Ahora tienen a los familiares vueltos locos aquí y no nos dan información".
Una eventual interrupción de los programas médicos en Venezuela tendría un impacto directo en la ya frágil economía cubana. Las misiones de Salud han sido durante más de dos décadas la principal fuente de divisas para el Estado, a través de convenios bilaterales que reportan miles de millones de dólares anuales. En un contexto de inflación descontrolada, escasez de alimentos y apagones prolongados, la pérdida de ese flujo agravaría la crisis interna.
La presencia de personal sanitario cubano en Venezuela, iniciada a comienzos de los años 2000, ha sido clave tanto en la relación política entre ambos gobiernos como en el sostenimiento financiero de la Isla. Sin embargo, organizaciones independientes llevan años denunciando las condiciones laborales de estas misiones: retención de salarios, vigilancia política, restricciones a la movilidad y separación forzada de las familias.
En un escenario marcado por la intervención militar y la incertidumbre regional, esas denuncias adquieren una dimensión aún más crítica. Mientras La Habana guarda silencio sobre planes concretos, miles de médicos y enfermeros cubanos permanecen confinados, pendientes de una llamada que les diga si regresan a casa o si deberán volver a ponerse la bata en un país cuyo futuro inmediato sigue siendo imprevisible.