Muere Víctor Manuel Domínguez, uno de los precursores del periodismo independiente cubano
Obituario
Poeta, narrador y colaborador de CubaNet desde 1996, pasó sus últimos años marcado por la enfermedad, la pobreza y la vigilancia de la Seguridad del Estado
La Habana/El periodista y escritor Víctor Manuel Domínguez, una de las voces más veteranas de la prensa independiente cubana, falleció este viernes en La Habana tras años de un progresivo deterioro de salud provocado por la diabetes y otras complicaciones asociadas. Tenía 68 años.
La noticia fue dada a conocer por el periodista Julio Aleaga Pesant y confirmada por el escritor Boris González Arenas, quien informó que Domínguez murió hacia las ocho de la noche. Poco después, CubaNet, medio con el que colaboró durante tres décadas, publicó un obituario en el que lo definió como un "referente del periodismo independiente en Cuba".
Nacido en Bayamo en 1957, Domínguez perteneció a la generación que comenzó a construir una prensa alternativa al margen del Estado en los años noventa, en un país donde ejercer el periodismo independiente supone exponerse a detenciones, interrogatorios, vigilancia permanente y campañas de descrédito. Desde 1996 publicó en CubaNet artículos de opinión, crónicas y análisis sobre la realidad cubana, además de cultivar la poesía, el cuento y la crítica literaria.
Su compromiso con la libertad de expresión no se limitó al periodismo. En 2007 fundó el Club de Escritores Independientes de Cuba, un proyecto concebido para dar visibilidad a autores excluidos de las instituciones culturales oficiales. Bajo ese sello se editaron una veintena de libros que difícilmente habrían encontrado espacio dentro del sistema editorial estatal.
Entre sus libros figura el poemario 'Café sin Heydi frente al mar', presentado en Miami por el poeta y periodista Luis Felipe Rojas, así como diversos cuentos y textos que circularon fuera de los canales oficiales
También participó en iniciativas sindicales independientes y en programas de formación para trabajadores, actividades que le valieron años de hostigamiento por parte de la Seguridad del Estado. En varias ocasiones fue detenido temporalmente, sometido a interrogatorios y declarado "regulado", una medida administrativa utilizada por el régimen para impedir la salida del país de periodistas, activistas y opositores
Además de su labor periodística, dejó una obra literaria marcada por la introspección y la marginalidad. Entre sus libros figura el poemario Café sin Heydi frente al mar, presentado en Miami por el poeta y periodista Luis Felipe Rojas, así como diversos cuentos y textos que circularon fuera de los canales oficiales debido a la censura.
Rojas también lo recordó con un texto cargado de anécdotas personales y admiración por su carácter. Evocó que conoció a Domínguez "en un momento grandioso del periodismo y las letras muy libres en la Cuba de inicios de los 2000" y lo describió como un hombre "sin pelos en la lengua y sin un ápice de diplomacia para decir lo que pensaba". Rojas destacó además su entrega al Club de Escritores Independientes de Cuba, al que, escribió, "dedicó el alma", y despidió a su amigo imaginándolo reunido con otros referentes de la prensa libre cubana ya fallecidos: "Ahí va Vittorio, muchachos, preparen fiesta".
Los últimos años de su vida estuvieron marcados por una situación especialmente difícil. La diabetes le provocó graves problemas circulatorios que derivaron en la amputación de una pierna. Su salud continuó deteriorándose hasta el punto de perder gran parte de la visión y prepararse para una segunda amputación. Aun así, siguió escribiendo siempre que sus fuerzas se lo permitieron.
La muerte de Domínguez ha provocado numerosas muestras de pesar entre periodistas, escritores y activistas
Su caso también evidenció las precarias condiciones en que envejecen muchos opositores e intelectuales independientes en Cuba. Vivía en una modesta habitación en Centro Habana y dependía con frecuencia de la ayuda de amigos para afrontar los gastos médicos y las necesidades básicas. Durante algunos ingresos hospitalarios, allegados denunciaron que permanecía bajo vigilancia de agentes de la Seguridad del Estado incluso mientras recibía tratamiento.
La muerte de Domínguez ha provocado numerosas muestras de pesar entre periodistas, escritores y activistas. Boris González Arenas lo recordó como "escritor, sindicalista y periodista", mientras que CubaNet destacó su condición de uno de los colaboradores más antiguos del medio y una figura imprescindible en la historia del periodismo independiente cubano.
Su fallecimiento coincide, además, con un momento especialmente difícil para la prensa libre en la Isla. En medio del aumento de la represión, el exilio de decenas de reporteros y el cierre de espacios cívicos, desaparece uno de los hombres que ayudó a demostrar que era posible ejercer el periodismo fuera del control del Partido Comunista, incluso cuando hacerlo suponía pagar un elevado precio personal.
Con Víctor Manuel Domínguez se marcha una de las voces que documentó durante décadas la Cuba que el discurso oficial intentó silenciar. Su obra periodística y literaria permanece como testimonio de una generación que decidió escribir aun sabiendo que, en su país, la independencia tenía un costo.