Las mujeres del 11J cubano, las olvidadas el 8 de marzo

'14ymedio' recuerda, con motivo del Día Internacional de la Mujer, a ocho activistas encarceladas por protestar contra el régimen

El número de cubanas encarceladas por su activismo creció significativamente tras las protestas del pasado 11 de julio.
El número de cubanas encarceladas por su activismo creció significativamente tras las protestas del pasado 11 de julio.

Cada 8 de marzo la prensa oficial se llena de rostros femeninos que empuñan fusiles, están frente a un aula o dirigen una empresa estatal, pero nada se cuenta de las presas políticas. El número de cubanas encarceladas por su activismo creció significativamente tras las protestas del pasado 11 de julio. Hoy recordamos a ocho de ellas, las olvidadas de la celebración oficial por el Día de la Mujer.

A inicios de este mes, la activista Sayli Navarro recibió una amarga noticia. Tras ser procesada por los presuntos delitos de desorden público, atentado y desacato, esta matancera de 35 años fue sentenciada a 8 años de prisión. Miembro de las Damas de Blanco y de la plataforma Cuba Decide, el "crimen" de Navarro fue reclamar el 12 de julio de 2021, frente a la estación policial del municipio Perico, la excarcelación inmediata de los detenidos la jornada anterior.

El golpe es doblemente duro para la familia de la disidente, pues su padre, el ex prisionero de la Primavera Negra Félix Navarro, uno de los pocos condenados de la causa de los 75 en marzo de 2003 que se negó a abandonar la Isla, también fue juzgado bajo la misma causa y sentenciado a nueve años tras las rejas. Sayli Navarro lleva casi dos décadas de su vida viviendo la represión en carne propia, primero por ser hija de opositor y ahora por su propio activismo.

Sayli Navarro lleva casi dos décadas de su vida viviendo la represión en carne propia, primero por ser hija de opositor y ahora por su propio activismo

A Yudinela Castro no la detuvieron el 11 de julio, ni siquiera salió a la calle ese día porque su estado de salud es delicado. Pero a esta menuda mujer, que padece una leucemia de la que ha recaído en más de una ocasión, le arrebataron lo más preciado en los días posteriores a esas manifestaciones populares. Su hijo, el joven Rowland Jesús Castillo Castro, fue detenido por participar en las protestas y ahora enfrenta una condena de 12 años de cárcel.

A finales de febrero pasado, Castro fue detenida por la policía política para intentar frenar su activismo. La trasladaron a la prisión de 100 y Aldabó en La Habana y se le imputan cargos por desacato, según denunciaron varios activistas. Su arresto busca evitar que la indignación de las madres del 11J cristalice en un movimiento de reclamo que ponga en jaque el régimen, como una vez ocurrió con las Damas de Blanco.

Dos rostros casi idénticos se veían entre los acusados en el Tribunal de Placetas, Villa Clara, el pasado mes de septiembre. Eran las hermanas Lisdany y Lidianis Rodríguez Isaac, a quienes la Fiscalía pidió una pena de diez años de prisión por su participación en las protestas del 11J. Estas mellizas de 22 años han estado en la cárcel de Guajamal, una medida cautelar impuesta mientras se las procesa por los supuestos delitos de desórdenes públicos, desacato y dos cargos de atentado.

La hija de Liadinis, de solo tres años, cree que su madre se ha ido a trabajar en un lugar donde hacen dulces y galletas. La espera cada día, mientras su abuela inventa historias para retrasar el regreso. La madre de las dos mujeres, junto a su hermana trilliza, asegura que lo más "grave" que hicieron las hermanas fue gritar "patria y vida" en las calles de su comunidad.

Las letras tampoco se salvan de la represión. A finales de enero, en San José de las Lajas, Mayabeque, la fiscalía pidió 15 años de prisión para la escritora María Cristina Garrido Rodríguez. El esposo de Garrido, Michel Valladares Cala, calificó de "circo" el juicio, en el que "no han dicho ni una verdad, pura mentira, pura contradicción entre ellos", aseguró, aludiendo a la actuación de los fiscales y sus testigos.

La escritora ha sido procesada por los delitos de atentado, desacato, resistencia, desorden público y organización para delinquir. Los responsables de Ilíada Ediciones, donde se publicó su libro Examen de tiempo han promovido la iniciativa de que el dinero recaudado por la venta del volumen irá íntegramente para apoyar a la autora, "convertida hace mucho tiempo en activista por la defensa en Cuba de los derechos humanos y los derechos de la mujer", precisan los editores.

La familia Beirut fue especialmente sacudida aquella jornada del 12 de julio. Exen Beirut salió a las calles de La Güinera, en La Habana, a acompañar los reclamos de libertad en una de las barriadas más pobres de la capital cubana. En los días posteriores la policía desplegó la caza de manifestantes, vivienda por vivienda, y lo detuvo. Su hermana Katia Beirut y su padre Fredi protestaron en la vía pública por el arresto y también cargaron con ellos.

Desde entonces, la joven está presa y aunque el juicio contra ella y su padre se celebró en el Tribunal Municipal Popular de 10 de Octubre en diciembre pasado, siguen a la espera de una sentencia. El pedido de la Fiscalía asciende a 20 años de privación de libertad. La madre de los hermanos siente que el régimen cubano busca "derrumbar" y "destruir" a su familia.

La casa se ha convertido en la prisión de Gabriela Zequeira Hernández, una joven de 17 años de edad sentenciada a ocho meses de prisión por participar en las protestas del 11J

La casa se ha convertido en la prisión de Gabriela Zequeira Hernández, una joven de 17 años de edad sentenciada a ocho meses de prisión por participar en las protestas del 11J. Detenida por su actuación en esa jornada, su caso se convirtió en un ejemplo del arresto de menores de edad en Cuba y la presión internacional logró que pudiera regresar a su vivienda el 24 de julio bajo reclusión domiciliaria.

La estudiante de segundo año de Contabilidad en el politécnico Andrés Luján de San Miguel del Padrón, pasó varios días en la Prisión de Mujeres de Occidente, conocida como El Guatao y debe purgar ocho meses de condena. Pero se tardará mucho más en olvidar la violencia que sufrió el día de su detención. "Los oficiales me agarraron tan fuerte para meterme en la patrulla que me lastimaron, me trataron como si yo fuese cualquier cosa", recuerda.

A Yunaiky de la Caridad López Rodríguez, de 24 años, la fueron a buscar a su casa diez días después de las manifestaciones del 11J, cuando salió a la calle en el municipio de Diez de Octubre, en La Habana. Durante dos días, estuvo desaparecida, y su madre, Niurka Rodríguez García, la buscó de prisión en prisión.

Encarcelada también en El Guatao, López Rodríguez es una de las pocas mujeres condenadas por sedición, en un juicio celebrado el pasado 31 de enero, a 17 años de privación de libertad.

Ninguno de estos ocho nombres serán repetidos este martes en los festejos que se realizan en entidades estatales. Ellas son las mujeres excluidas de los titulares y los micrófonos. Son las cubanas que han pagado un alto precio por ejercer su derecho cívico a la protesta.

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