El nuevo Gran Maestro de los masones cubanos revela que su antecesor robó otros 2.360 dólares

La Seguridad del Estado infiltró la masonería para dividirla y sembrar la confusión

En el último piso de la Gran Logia de Cuba, donde está la oficina del Gran Maestro, Urquía Carreño guardaba dinero en condiciones poco seguras
En el último piso de la Gran Logia de Cuba, donde está la oficina del Gran Maestro, Urquía Carreño guardaba dinero en condiciones poco seguras / 14ymedio
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02 de abril 2024 - 12:38

La Habana/El nombramiento de Juan Alberto Kessel Linares como Gran Maestro de la masonería cubana tras el robo de 19.000 dólares de la Gran Logia de Cuba ha destapado nuevas interrogantes sobre la gestión de su antecesor en el cargo, Mario Urquía Carreño. Expulsado de la orden, al ex funcionario masónico se le acusa ahora de haber robado otros 2.360 dólares. 

Así lo afirma un documento oficial firmado por Kessel y citado por Cubanet, que detalla cómo en agosto de 2023 el entonces Gran Tesorero, Salvador Arango Troncoso, entregó a Urquía Carreño el dinero, que lo había solicitado. Los nuevos altos cargos exigieron a Urquía Carreño una explicación sobre el paradero del dinero, a las cuales el ex Gran Maestro ofreció respuestas contradictorias. 

En un primer momento, dice el documento, remitió al Gran Secretario, Misiel Hernández, al actual tesorero de la Logia, Airam Cervera, a quien supuestamente había entregado los 2.360 dólares. Luego –negando lo primero– dijo no haber recibido ninguna “donación en divisa” durante su tiempo en el cargo. El documento de Kessel asegura que ambas explicaciones son falsas, por lo que Urquía Carreño –que ya está siendo investigado por la Policía como sospechoso de robar los 19.000 dólares– fue denunciado ante las autoridades. 

Urquía Carreño “ocultó el acto de apropiación de la suma de 2.360 dólares”, afirma el documento

En un episodio similar al destapado el pasado enero, que llevó a la masonería cubana a una crisis sin precedentes en su cúpula, Urquía Carreño “ocultó el acto de apropiación de la suma de 2.360 dólares”, afirma el documento, “sin que se evidenciara en momento alguno su voluntad de reponer la misma a su legítimo dueño, o sea, la Gran Logia”. 

Los funcionarios masónicos, encabezados por el Gran Secretario, realizaron la denuncia de “apropiación indebida” en la estación de la Policía de Zapata, en La Habana, el pasado sábado. Cubanet cita también a una fuente masónica que oyó a Urquía Carreño, tras varias explicaciones “evasivas”, aseguró que los 2.360 dólares estaban en la misma caja que los 19.000 dólares robados en enero. 

Urquía Carreño recibió los gritos de “ladrón, usurpador, sinvergüenza, traidor” de más de 200 masones el pasado 25 de marzo, cuando se disponía a presidir la sesión semestral de la Alta Cámara masónica. El masón y periodista independiente Ángel Santiesteban, que no estuvo en el acto pero contó con testimonios de primera mano, dijo entonces a 14ymedio que la expulsión de Urquía Carreño marcaba el fin de la injerencia de la Seguridad del Estado en la Gran Logia, una intromisión que Santiesteban ha denunciado más de una vez.  

La crisis provocada por Urquía Carreño se manifestó, sobre todo, en las medidas que tomó contra sus acusadores

La crisis provocada por Urquía Carreño se manifestó, sobre todo, en las medidas que tomó contra sus acusadores, de manera especial con José Viñas Alonso, Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33, el alto órgano masónico que funciona como contrapeso de la Gran Logia de Cuba. 

Urquía Carreño influyó en la Corte Suprema de Justicia Masónica, que llegó a expulsar a Viñas Alonso de la masonería el pasado 22 de febrero. La medida fue, a todas luces, inefectiva, ya que en ningún momento Viñas Alonso abandonó el cargo, si bien mantuvo un estricto silencio sobre sus diferencias con el ex Gran Maestro. 

Una prueba de que continuó en actividad es su presencia en las celebraciones por el 163 aniversario de la fundación del Supremo Consejo del Grado 33 en República Dominicana. Viñas Alonso –que llegó a estar regulado por la Seguridad del Estado–, formó parte del plantel de honor en los homenajes a la institución y se fotografió investido con todos los símbolos de su cargo. 

La Gran Logia y el Supremo Consejo llegaron al punto máximo de su cisma cuando sus máximos dignatarios –Viñas y Urquía Carreño– se expulsaron mutuamente de la orden, un rompimiento que, como esperaban los masones cubanos, se resolvió en la Alta Cámara. 

Múltiples masones han criticado al ex Gran Maestro no solo por el robo de los 19.000 dólares, sino por llevar a la orden al desprestigio

Múltiples masones han criticado al ex Gran Maestro no solo por el robo de los 19.000 dólares, sino por llevar a la orden al desprestigio. Durante tres meses, los masones cubanos no supieron a qué organismo obedecer o qué credibilidad otorgar a sus altos cargos. Para muchos, como Santiesteban, la confusión formaba parte de una estrategia de la Seguridad del Estado para dividir la masonería e infiltrarla con mayor efectividad. 

Fue la contrainteligencia cubana la que, según Santiesteban, presionó a Urquía Carreño tras “inspecciones casi forenses” en su mipyme, Edifica S.U.R.L, dedicada a la construcción, para que actuara contra Viñas Alonso. “De ahí salió algo”, sospechaba el periodista, aludiendo a que tomar medidas contra Viñas Alonso era el “precio” por dejar en paz a su empresa. Desde el escándalo de los 19.000 dólares, las redes sociales de la Gran Logia de Cuba permanecen paralizadas y su sitio web ya no está en funcionamiento.

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