Ni a 45 ni a 50 pesos la bolsa: no hay pan en La Habana

"No sé si es que no hay harina o no hay petróleo, pero lo cierto es que el pan está desaparecido del mapa"

"Mando al niño a comprar el pan y a veces llega a las nueve de la noche sin él porque después de hacer la cola no alcanza", se queja una vecina de Centro Habana
"Mando al niño a comprar el pan y a veces llega a las nueve de la noche sin él porque después de hacer la cola no alcanza", se queja una vecina de Centro Habana

La cara de Antonio tras recorrer este domingo varias calles de Centro Habana buscando pan sin éxito resume el cansancio y la decepción. "Es terrible lo que está pasando", lamenta. "No sé si es que no hay harina o no hay petróleo, pero lo cierto es que el pan está desaparecido del mapa".

Las dificultades para comprar este alimento básico se han venido multiplicando los últimos meses. A principios de este enero, los habaneros reportaban que no había pan en ningún establecimiento de venta liberada del Estado, y que incluso en los privados, donde se vendía casi al doble, escaseaba. Se repetía una situación que ya se dio en octubre pasado.

Ahora, ni a 30, ni a 40 ni a 50 el paquete: simplemente no hay. Antonio había recibido noticia de que en la calle Zanja estaban vendiendo una bolsa de ocho panes por 50 pesos. "Yo no quise ir allá porque en la esquina de mi casa siempre lo compro más barato, a 40 o 45 pesos, a veces a 30", explica el joven, refiriéndose a una paladar donde tienen un mostrador de venta de pan. "¡Y resulta que cuando llegué no había!".

Los vecinos están "cazando el carro" en el que transportan la mercancía, un coche Lada repleto hasta arriba, y nada más llegar, "se forma la cola y en tres minutos se acaba"

El pan, continúa Antonio, apenas alcanza a exhibirse en el mostrador: los vecinos están "cazando el carro" en el que transportan la mercancía, un coche Lada repleto hasta arriba, y nada más llegar, "se forma la cola y en tres minutos se acaba".

En las panaderías donde el Estado vende pan liberado no ha mejorado la situación: "En la de Carlos III hay que hacer una cola tal que puedes pasarte horas", dice otra vecina de Centro Habana. "Mando al niño a comprar el pan y a veces llega a las nueve de la noche sin él porque después de hacer la cola no alcanza", se queja.

Otros barrios, como Nuevo Vedado, no corren con mejor suerte. Tanto en las panaderías privadas, como en las del Estado los anaqueles están la mayor parte del tiempo vacíos. "Lo único que hay en la panadería privada es galletas y dulces, pero nada de pan", cuenta una residente en la calle Panorama. "En la panadería del Estado, para comprar el pan de la libreta, la cola es constante; lo sacan por horarios muy limitados y muy poquito, así que se acaba enseguida".

La razón para el desabastecimiento de un producto tan básico cambia dependiendo a quién se le pregunte. Los comerciantes privados dicen que la demanda se ha disparado y que, donde antes el producto duraba en los estantes toda una jornada, ahora se agota en una hora. Los empleados estatales aseguran que en las panaderías racionadas "escasea la harina, la grasa y el azúcar". El Gobierno, sobre el tema, guarda silencio.

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