Una periodista oficialista denuncia "el bloqueo interno" que tanto "daño" ha hecho a Cuba

Reformas

“Un país no puede vivir a expensas de donaciones solidarias que se agradecen, pero no resuelven el día a día ni desarrollan”, escribe Elsa Ramos en 'Escambray'

La canasta básica alimentaria y la libreta de abastecimiento son hoy dos conceptos que apenas se rozan.
El fin de la libreta de abastecimiento dejará, teme Ramos, a muchos vulnerables desamparados. / 14ymedio
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14 de julio 2026 - 07:48

Madrid/Extraña poco que Elsa Ramos firme el artículo más crítico con las 176 reformas económicas anunciadas por el Gobierno. La periodista, varias veces premio nacional Juan Gualberto Gómez, ha destacado como una de las más combativas con el régimen –desde dentro del sistema– en las páginas del diario espirituano Escambray y su columna de opinión de este lunes es un ejemplo más. La urgencia de cambiar para levantar un país es un cuadro pintado por el oficialismo del desastre total en que se ha convertido todo en la Isla. 

Ramos expresa la necesidad de analizar las medidas, a pesar de que –arranca– “en este escenario de apagones y desconexiones la mayoría no puede informarse bien”. El panorama general es descrito con crudeza por la periodista, que menciona como con la “inflación galopante, los desabastecimientos crónicos, sin combustible, sin transporte, sin financiamiento, sin acceso a mercados externos entre deudas acumuladas y un bloqueo más concreto y atroz que nunca por los cortes al suministro de combustibles y de las fuentes de ingresos en divisas, Cuba no puede seguir como está”. 

La duda que plantea es cómo todos esos cambios pueden realizarse manteniendo el modelo socialista, ya que los anuncios suponen “transformaciones inéditas, muchas de las cuales se asemejan a las del modelo capitalista”. Ramos se pregunta por qué motivo se ha esperado tanto tiempo para implementar estas reformas si tan necesarias eran para “mitigar el bloqueo interno” que tanto “daño” ha hecho. “Un país no puede vivir a expensas de que el combustible llegue de barco en barco; tampoco de donaciones solidarias que se agradecen, pero no resuelven el día a día ni desarrollan”, sentencia.

Aun consciente de que las violaciones a la normativa anterior eran constantes, Ramos muestra recelos por cómo acabará la liberalización de precios

La periodista subraya que sería necesario explicar más y mejor las medidas que afectan en mayor medida a la ciudadanía, una de ellas la relativa al fin de los precios topados. Aun consciente de que las violaciones a la normativa anterior eran constantes, Ramos muestra recelos por cómo acabará la liberalización de precios. “Habrá que ver si, como en el capitalismo, las leyes de la competencia, las del capital, no nos tragan en medio de un sálvese quien pueda, con pensiones y salarios irrisorios, sin capacidad de compra”, advierte.

Otro de los puntos más destacados para la periodista es el cacareado fin de la libreta, anunciado desde los inicios del mandato de Raúl Castro. “En verdad solo la enterraremos, ya que murió hace meses, desde que comenzaron a desaparecer la mayoría de sus productos, hasta decaer a una libra de azúcar, un poquito de chícharos, el pan intermitente y la leche inconstante para niños y embarazadas”, destaca. 

La periodista deja un dato sorprendente, de acuerdo con la calificación del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, solo el 0,5% de los espirituanos es considerado vulnerable. Pero, señala, “por el concepto de la cotidianidad, la inmensa mayoría, incluidos trabajadores estatales, viven o sobreviven en esa condición, y ahora tendrán que comer, lavar, bañarse, pasar del ‘tránsito de la canasta familiar normada a las ventas controladas sin subsidio en la red de comercio”.

También Ramos pone los ojos en el proceso de desempleo que derivará de la liquidación de empresas que no sean rentables o entidades que deberán fusionarse. “Poco se ha reparado en los miles de trabajadores que se encuentran en un limbo laboral, muchos en sus casas como interruptos indefinidos, desde febrero pasado”, recuerda. Además, se pregunta cómo se puede atraer a la producción de alimentos a trabajadores capaces “en un país donde da más negocio revender caramelos que doblar el lomo al sol” y abre fuego contra décadas de trabas, a las que se refiere como “el burocratismo y la terquedad [que] se tragaron miles de hectáreas”, que por fin han llevado “al punto lógico de otorgar el derecho real de usufructo”.

En cuanto a cómo se pretende atraer la inversión extranjera, la periodista también duda cómo podrá lograrse “con nuestro historial de prohibiciones, en un país apagado, sin divisas y con trabas para extraerla de los bancos, además de las sanciones que afianza Estados Unidos”. Y, en ese contexto, Elsa Ramos abre el tema de la contribución de los emigrados con una franqueza inédita. “Cuba necesita, eso sí, de un diálogo plurinacional entre quienes se fueron y se quedaron sin resquemores ni resentimientos y, sin obviar el pasado, habrá que tener, con el corazón en medio del pecho, valor para olvidar y perdonar. Porque si abrimos las puertas económicas a todos sin excepción es porque los necesitamos y con urgencia”.

“¿Estamos preparados mentalmente para ver el resurgir de terratenientes, aunque sea al estilo socialista? (...) ¿Evitaremos el llamado error ruso de los 90, cuando muchos oligarcas fueron ex dirigentes de varios sectores?"

La ristra de preguntas continúa: “¿Estamos preparados mentalmente para ver el resurgir de terratenientes, aunque sea al estilo socialista? (...) ¿Evitaremos el llamado error ruso de los 90, cuando muchos oligarcas fueron ex dirigentes de varios sectores? ¿Cómo detener la corrupción? ¿Asumiremos en todos sus puntos las hondas brechas entre ricos y pobres y la pirámide social cada vez más invertida?”. Y alterna con dardos muy afilados: “¿había que esperar tanto tiempo para quitar la mediación de las importadoras que (...) han llenado de trabas y desviaciones un proceso natural en muchos países?”. 

Ramos da la bienvenida a cualquier medida que permita eliminar prohibiciones absurdas, pero pide estar muy pendiente de cómo se implementan y su funcionamiento. “Habrá que afrontar los riesgos y peligros, con la lupa socialista que aún define el proyecto en este empeño de no renunciar a la preservación de las principales conquistas de la Revolución, hoy resquebrajadas”, dice, admitiendo el destrozo de los logros de una época.

Advierte, llegando al final, de que habrá que tener mucha paciencia y de que “muchos de nuestros cuadros no están preparados (...) suelen ver al “enemigo” hasta en la sopa o al emprendimiento como un mal capitalista”. Pero que hay que ser conscientes de que “tantos años de angustias, precariedades e inacción han avivado la apatía y eso (...) es tan dañino como los propios cacerolazos o toques de calderos en varias partes del país, que exteriorizan el malestar social”.

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