"Los precios se expresan en dólares", el cartel que se impone en las tiendas en Cuba

Los establecimientos en divisa se extiendes, a pesar de su impopularidad y de su escasa oferta

El catálogo de productos de la tienda en divisas de la calle 47 en Nuevo Vedado es pobre. (14ymedio)
El catálogo de productos de la tienda en divisas de la calle 47 en Nuevo Vedado es pobre. (14ymedio)
Natalia López Moya

01 de febrero 2024 - 09:56

La Habana/"Los declaro marido y mujer", se repetía varias veces al día entre aquellas paredes. La antigua Consultoría jurídica de Nuevo Vedado en La Habana, que tantos matrimonios entre cubanos y extranjeros acogió, ahora es un comercio sumido en la separación de bienes: los privilegios de lo foráneo y la mendicidad de lo nacional. En un mismo inmueble conviven un mercado en pesos y otro, recién abierto, en moneda libremente convertible.

Desde antes de llegar, la edificación salta a la vista. Unas persianas de madera oscura cubren su fachada y alternan con unos vitrales geométricos que no solo son lo más bello de la cuadra, sino de varias manzanas a la redonda. La casona, que una vez fue de algún próspero residente de la zona, lleva décadas en manos del Estado y hace unos años dejó de usarse para trámites de casamiento y legalización de documentos para pasar a convertirse en tienda.

Una rampa y una escalera exteriores dirigen hacia mundos muy distintos. La que va hacia arriba desemboca en un salón en que se venden los llamados "módulos" en pesos cubanos, que los vecinos de los alrededores pueden adquirir una vez al mes tras estar pendientes, durante días, de que anuncien en los cristales que corresponde comprar a su núcleo familiar. Los escalones conducen hacia el semisótano, una parte donde solo aceptan divisas.

Recién inaugurada, la nueva tienda en moneda libremente convertible (MLC) es una pequeña habitación con solo un mostrador. "No es autoservicio, pida lo que desee y yo se lo alcanzo", aclaraba este jueves la empleada a un cliente que quería mirar de cerca una lata de salsa de tomate ubicada en el estante tras la espalda de la mujer. En sus cuatro estantes, el mueble exhibía mayonesa, salsa china, pastas cortas, galletas dulces, verduras y papel sanitario.

"Está bastante pobre la oferta", se quejaba una anciana que había ido buscando salchichas de pollo. "No tenemos nada de carnicería ni congelados porque no hay nevera para guardar esos productos", aclaró la empleada. Un refrigerador de exhibición contenía solo cervezas, la foránea Corona y la nacional Parranda. Unos pequeños sobres de refresco instantáneo completaban el limitado catálogo del mercado.

Afuera, algunos clientes que desconocían que el comercio era en divisas se aglomeraban para entrar. El custodio, dándose cuenta de la confusión, advirtió que el local "es en MLC" y su frase provocó una estampida de caras largas. "Yo pensé que no iban a seguir abriendo tiendas de este tipo, total, si las que hay están todas desabastecidas", rezongó una de las frustradas compradoras.

Abiertas a finales de 2019, inicialmente las tiendas en MLC estaban destinadas a la comercialización de electrodomésticos, ferretería y muebles, pero a mediados de 2020 comenzaron también a ofrecer alimentos, productos de aseo y otros artículos básicos. Los cubanos reaccionaron airados al comprobar que, mientras los comercios en pesos cubanos languidecían por el desabastecimiento, en los nuevos comercios se encontraban desde aceite vegetal hasta carne de res.

"Se habrán creído que la gente que vive en este barrio tiene mucha divisa para gastar", refunfuñaba este jueves otra señora a las puertas de la tienda de la calle 47, en Nuevo Vedado. Lo cierto es que esa casona ha tenido un largo historial de facturar en moneda extranjera. En los años 90, cuando la Isla se abrió al turismo y se dolarizó la economía, por sus salones pasaron miles de europeos, canadienses y visitantes de otras nacionalidades que buscaban formalizar su matrimonio con un cubano o redactar una carta de invitación, una condición indispensable para que los nacionales pudieran obtener el permiso de salida y viajar fuera del país.

Todos aquellos trámites tenían precios de tres o hasta cuatro cifras y cada día el lugar recibía miles de dólares por casar, legalizar documentos o redactar cartas de invitación. Tras la reforma migratoria que entró en vigor en enero de 2013, todo aquel carísimo papeleo se tambaleó y muchos cubanos prefirieron casarse con su pareja extranjera en el país de esta, y el permiso de salida se eliminó como requisito para viajar.

"Nada, que cambiaron, y de sacarnos la divisa en trámites ahora nos la sacan con cuadritos de sopa concentrados y con galleticas para la merienda de los niños", comentó a 14ymedio Rosa María, residente en la vecina calle Santa Ana. "El caso es siempre encontrar una forma para que uno tenga que darle los dólares al Estado".

A poco más de 300 metros se repite la historia. La tienda La Mariposa, ubicada en la calle Tulipán y próxima a la avenida 26, también ha estrenado esta semana un nuevo local en MLC. El mercado, con dos puertas de acceso, ahora tiene una de ellas destinada a los clientes que pagan en divisas y la otra sigue despachando los módulos de productos básicos en moneda nacional.

Todavía colocando algunos productos en los estantes, los empleados de la zona en divisas recibían este jueves a los clientes que recién descubrían el nuevo mercado. Con una oferta pobre, pero un mayor número de productos que en la antigua Consultoría jurídica, La Mariposa en MLC tiene, además, zumos de frutas, latas de sardinas, crema para agregar al café y pimientos en conserva.

"Mira, aquí está el refresco desaparecido", señalaba una joven hacia una botella de un litro y medio de cola de la marca nacional Ciego Montero. Al lado del envase, una cerveza Corona y otra Parranda completaban la oferta de bebidas. "Quiero dos cajas de jugo de manzana", pidió la mujer. "Son 5,45", respondió la empleada sin mencionar en qué moneda. De la cartera de la cliente salió una tarjeta Visa extranjera con la que pagó la factura.

Detrás de ella, un hombre compró dos botellas de cerveza Parranda de 1,5 litros cada una por 3,70 MLC. "Sabe a cerveza dispensada de carnaval, pero es la más barata que hay ahora mismo en el mercado", explicó el cliente a una mujer que indagó sobre la calidad del producto. Tras tocar el envase, el hombre se quejó: "Ni porque esto es en divisa la cerveza está fría". Su crítica fue de inmediato respondida por la empleada: "Llevamos muy poco tiempo abiertos. Esto apenas está empezando".

Cerca de la caja un cartel mostraba los logotipos de las tarjetas magnéticas que admite la tienda y debajo, una frase contundente: "Los precios se expresan en dólares".

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