El régimen dará la bienvenida a Trump si quiere "hacer negocios en Cuba"
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“El brazo coercitivo de Estados Unidos ha demostrado ser muy exitoso”, dice a 'The New York Times' el viceministro de Exteriores Fernández de Cossío
Madrid/Choque de versiones este jueves en el Gobierno cubano sobre las 176 medidas para reformar la economía. Mientras Miguel Díaz-Canel ofrecía un discurso ante la Asamblea General en el que enfatizaba que las “transformaciones no se adoptan para complacer a Estados Unidos”, The New York Times publicaba una entrevista al viceministro de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, con un discurso radicalmente distinto.
El funcionario respondía a una pregunta sobre qué se discute en el diálogo que el régimen cubano mantiene con Washington y qué cambios políticos están sobre la mesa. “Estoy seguro de que el Gobierno de Estados Unidos no negociaría su Constitución ni su sistema político con otro Gobierno. Así que no debería sorprender que Cuba no esté dispuesta a discutir sus asuntos políticos internos con Estados Unidos”, razona Fernández de Cossío.
En esta tesitura, el periodista le pregunta cuál es entonces la estrategia de Cuba. “Introdujimos algunos cambios en nuestra economía hace unas semanas. Creemos que pueden permitirnos enfrentar esta situación”, responde específicamente, en abierta contradicción con el mandatario.
“Introdujimos algunos cambios en nuestra economía hace unas semanas. Creemos que pueden permitirnos enfrentar esta situación”, responde específicamente, en abierta contradicción con el mandatario
El viceministro admite entonces, que si la intención de Washington es, en todo caso, “provocar dificultades de índole humanitaria en Cuba, lamentablemente tiene el poder para hacerlo. No hay nada que Cuba pueda hacer”. Fernández de Cossío argumenta que si la opción de la Casa Blanca es una acción militar en Cuba, habrá miles de muertes en la Isla, aunque también de jóvenes estadounidenses. “Pero después de causar todo este daño, ¿cuál es el objetivo que Estados Unidos logra? Ahí es donde creemos que debería haber algo de sentido común en el pueblo estadounidense”, advierte.
Una de las cuestiones medulares que pone sobre la mesa el entrevistador en la conversación, que se llevó a cabo en el Centro Fidel Castro –The New York Times contó este jueves que las gestiones para obtener la visa a Cuba fueron muy duras y se prolongaron durante meses–, es la cooperación de los socios. “Rusia entregó un petrolero lleno de combustible en marzo, pero ningún otro país ha desafiado las amenazas de Trump de no enviar combustible a Cuba. ¿Dónde están sus aliados?”, espeta el entrevistador.
El viceministro admite que “el brazo coercitivo de Estados Unidos ha demostrado ser muy exitoso” y que existe un nuevo orden mundial en el que parece normal que la Administración de Donald Trump pueda decir a una empresa de cualquier continente a quién puede o no vender. No obstante, se muestra optimista y sostiene que en algún momento tiene que acabar esta situación en la que un país tenga capacidad de privar a otro de su “derecho a exportar sus propios productos”
También por primera vez un representante del régimen responde sobre la veracidad de la existencia de un plan para construir Trump Island. El proyecto saltó a la palestra a través de un relevante medio emiratí al que Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del general y presunto interlocutor con Washington, concedió su primera entrevista internacional. En aquella información se decía que el grupo del millonario Ali bin Haidar había firmado una carta de intenciones con el Gobierno cubano para adquirir terrenos en cayo Santa María y construir un complejo turístico de lujo con el nombre del mandatario estadounidense.
“Yo diría que no estamos considerando nada por el estilo en particular. Pero intentamos atraer inversión extranjera de cualquier país. Y eso no excluye a Estados Unidos”, admite Fernández de Cossío, que no llega a desmentir la noticia. Además de confirmar que ha oído hablar de ello, destaca que “ya hay muchos desarrollos allí, algunos han sido proyectados y les hemos presentado esto a empresarios en varias partes del mundo”.
“Si él quiere hacerlo de manera pacífica, no vemos ninguna razón específica para excluirlo. Lo que le prohíbe a Donald Trump invertir en Cuba son las leyes estadounidenses"
El funcionario asegura que el propio Trump podría invertir en Cuba si quisiera, solo que las leyes de su propio país se lo impiden. “Si él quiere hacerlo de manera pacífica, no vemos ninguna razón específica para excluirlo. Lo que le prohíbe a Donald Trump invertir en Cuba son las leyes estadounidenses. No lo excluimos a él ni a su organización de hacer negocios en Cuba, si lo hace respetando las leyes cubanas”.
En esto sí coincidió con Díaz-Canel, que subrayó que las reformas no van a comprometer la "independencia", la "soberanía" y las "conquistas sociales de la Revolución", indicó el presidente cubano. “Son las transformaciones que exige el momento y no van a traer el capitalismo a la Isla, sino que van a servir para avanzar en la construcción socialista", repitió.
El mandatario admitió que los cambios no están exentos de “riesgos” y pidió a los funcionarios acometerlos paulatinamente, pero descartó, nuevamente, que la Isla vaya a caer en el "capitalismo depredador" y que se vaya a privatizar la salud pública, la educación, la ciencia y la investigación y "los servicios estratégicos".