La Seguridad del Estado detiene en Holguín a los miembros de un espacio digital independiente

Represión

Con 35.000 seguidores en Facebook y 50.000 en Instagram, los creadores de El4tico apelan a una generación criada entre la escasez, la censura y la falta de expectativas

A diferencia de la imagen de una juventud agradecida que el régimen intenta proyectar, los integrantes del proyecto escapan de la masa a la que aspira el poder.
A diferencia de la imagen de una juventud agradecida que el régimen intenta proyectar, los integrantes del proyecto escapan de la masa sumisa a la que aspira el poder. / Captura de pantalla / Facebook
14ymedio

06 de febrero 2026 - 14:07

La Habana/La Policía y la Seguridad del Estado detuvieron este viernes en Holguín a Ernesto Medina y Kamil Zayas, integrantes del proyecto El4tico, en un operativo que incluyó el cerco a una vivienda en el reparto Piedra Blanca. Desde las 6:33 de la mañana, vecinos del área confirmaron la presencia de dos patrullas y un camión policial. El despliegue parecía propio de una redada contra delincuentes armados y peligrosos, aunque el “delito” de los jóvenes que residen en la casa sitiada es otro: expresar públicamente lo que piensan.

Se trata de los integrantes de un espacio independiente de creación audiovisual y opinión política con amplia presencia en las redes sociales. El acoso de las fuerzas represivas contra ellos fue grabado y difundido por los propios comunicadores en sus historias digitales. La acción confirma un endurecimiento de la presión policial contra un grupo que ha ganado visibilidad por su discurso crítico y directo contra el régimen cubano.

En el video, de apenas unos minutos, se observa a varios agentes –al menos uno uniformado y otros de civil– apostados a la entrada del domicilio. Los oficiales exhiben la prepotencia habitual, aunque esta vez son conscientes de que están siendo observados por la cámara de un teléfono que transmite en directo. Desde el interior de la vivienda, los integrantes del proyecto preguntan reiteradamente por la base legal de la actuación, aun sabiendo que en Cuba las instituciones del Estado actúan bajo directrices del partido único y sus aparatos de control.

Los detenidos fueron trasladados a la sede de Instrucción Penal, en la ciudad de Holguín, conocida popularmente como “Todo el mundo canta”

Según fuentes cercanas a los miembros de El4tico, Medina fue detenido y salió esposado. Durante el operativo, los agentes incautaron sus dispositivos electrónicos. Doris Santiesteban, que también reside en el inmueble, permaneció allí, aunque incomunicada. Zayas, otro de los integrantes del proyecto, fue arrestado en su propia vivienda, donde las autoridades le confiscaron igualmente sus equipos de trabajo.

Los detenidos fueron trasladados a la sede de Instrucción Penal, en la ciudad de Holguín, conocida popularmente como “Todo el mundo canta”, en alusión a los métodos empleados durante los interrogatorios.

El4tico fue impulsado por estos jóvenes holguineros que decidieron convertir un cuarto de su vivienda en un estudio improvisado para producir videos dirigidos a las redes sociales. Desde allí publican mensajes políticos, análisis cívicos y llamados a la responsabilidad ciudadana. Su estilo es frontal, sin metáforas ni eufemismos, y apela directamente a una generación criada entre la escasez, la censura y la falta de expectativas.

A diferencia de la imagen de una juventud agradecida que el régimen intenta proyectar, los integrantes del proyecto escapan de la masa aplaudidora, sumisa o silenciosa a la que aspira el poder. Su contenido desnuda la degradación moral del sistema desde dentro y lo hace con una estética transparente, descarnada y sin poses. Esa combinación les ha permitido reunir ya más de 35.000 seguidores en Facebook y superar los 50.000 en Instagram, además de una audiencia creciente en plataformas como TikTok y YouTube.

No es la primera vez que los protagonistas de El4tico enfrentan el acoso de las autoridades. En los últimos meses han denunciado citaciones verbales, advertencias informales y visitas policiales reiteradas. Según relatan, el objetivo no es investigar un delito concreto, sino intimidar, desgastar y forzar el silencio, una práctica ampliamente documentada contra activistas, periodistas independientes y creadores de contenido incómodos para el poder.

Han comprendido que documentar el acoso y hacerlo público es, a la vez, una forma de protección y de denuncia

El episodio ocurre apenas un día después de que el presidente Miguel Díaz-Canel, en una rueda de prensa reservada a medios afines, repitiera en 28 ocasiones la palabra “jóvenes” para reivindicar el papel de las nuevas generaciones. A juzgar por los hechos, los muchachos de El4tico no figuran entre aquellos a los que el mandatario pidió tratar “como las importantes personas que son dentro de nuestra sociedad”, ni entre quienes –según dijo– “siguen teniendo confianza porque saben que ese proyecto de vida es más posible aquí que en otro lugar”.

El problema para el régimen es que estos jóvenes pertenecen a una generación que ya no espera permisos para hablar ni se amedrenta con facilidad ante la figura del uniforme. Han comprendido que documentar el acoso y hacerlo público es, a la vez, una forma de protección y de denuncia.

Desde la captura de Nicolás Maduro en Caracas, se ha registrado en Cuba un endurecimiento represivo. Solo en enero, el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (Ocdh) documentó más de 400 acciones represivas en todo el país, entre citaciones policiales, detenciones arbitrarias, actos de repudio y amenazas contra activistas, periodistas y creadores de contenido. En ese contexto, un informe reciente de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba da cuenta de la participación directa de cuadros del Partido Comunista y de la Unión de Jóvenes Comunistas en actos de intimidación, incluidos los dirigidos contra el encargado de negocios de Estados Unidos en la Isla, Mike Hammer.

Al grabar y compartir la escena, los integrantes de El4tico desplazan el conflicto del ámbito privado al espacio público digital, donde el Estado pierde el control narrativo. La cámara expone lo que el poder prefiere que ocurra en silencio y muestra ante el mundo la hipocresía de un régimen que se victimiza frente a las amenazas de una potencia extranjera mientras hostiga, asedia y reprime a sus propios ciudadanos inconformes.

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