Las aguas toman su nivel con los taxis ruteros de La Habana

 Una piquera para taxis ruteros en la calle Infanta, La Habana. (14ymedio)
Una piquera para taxis ruteros en la calle Infanta, La Habana. (14ymedio)

El experimento de reordenar en piqueras estatales a los taxis privados de La Habana está a punto de cumplir dos meses. Un tiempo en que esta modalidad de transporte no ha logrado aliviar las dificultades de moverse dentro de la ciudad ni ha podido forzar una caída en los precios de los pasajes.

“Voy directo de aquí hasta el paradero de Playa”, le avisaba este miércoles un pasajero al chofer de un viejo Chevrolet en una piquera próxima al Capitolio. El precio regulado de la ruta es de 15 CUP pero el conductor le aseguró que “por menos de 20” no llegaría hasta allá. “¿Entonces cuál es la diferencia entre esto y los almendrones sin piquera?”, inquirió con indignación el cliente.

En agosto pasado se anunció no sólo la creación de piqueras, sino también la imposición de itinerarios fijos y precios de cinco pesos por cada tramo de 8 kilómetros para los transportistas privados. Una medida que pretendía "ordenar el servicio", según la viceministra de Transporte, Marta Oramas Rivero.

Transcurridas varias semanas las inconformidades van en las dos direcciones. “Es verdad que nos venden el combustible un poco más barato y también algunas piezas de repuesto, pero trabajar en estas piqueras no da negocio”, lamenta Luis, un transportista privado que decidió sumarse al experimento. “Empecé en esto para probar como me iba pero he decidido volver a botear por mi cuenta”.

Hasta el momento las autoridades locales han evitado hacer un balance de cómo han funcionado hasta ahora las piqueras, pero en las calles una frase se erige como la más repetida cuando de piqueras de taxis ruteros se habla: “el mismo perro con diferente collar”.

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