Los 94 trabajadores de una granja de Las Tunas llevan dos meses sin cobrar salario

Esteban Ajete, de la Liga de Campesinos Independientes, señala que empresas de todo tipo sufren este problema en la Isla

Trabajadores de la Granja Urbana de Jobabo, en Las Tunas, durante una reunión en la que reclamaron sus salarios. (Captura)
Trabajadores de la Granja Urbana de Jobabo, en Las Tunas, durante una reunión en la que reclamaron sus salarios. (Captura)

Los trabajadores de la Granja Urbana de Jobabo empiezan a cansarse. Después de dos meses sin cobrar, los empleados preguntan por qué deben pagar el sindicato y qué está haciendo por ellos.

"Nos dicen constantemente que tenemos que exigir más a la administración por sus intereses, y sí, lo hacemos, pero no se resuelven estos problemas", cuenta Adriennis Vega, representante sindical de esta granja agrícola, ubicada en Las Tunas. Los 94 trabajadores que la integran no han cobrado mayo ni se prevé que lo hagan con el salario de junio. Tan solo está previsto que hasta pasado mediados de este mes puedan acceder a créditos que les permitan comenzar a ponerse al día.

"Trabajamos para cobrar y sostener la familia. Entendemos la situación de la empresa, pero este problema tiene que tener una solución", declaró una de las empleadas a Radio Cabaniguán. A la granja le fue traspasada una deuda de casi siete millones de pesos desde la Empresa Integral Agropecuaria, lo que, en palabras de la prensa oficialista, hacía prever "este comportamiento salarial tenso".

"Trabajamos para cobrar y sostener la familia. Entendemos la situación de la empresa, pero este problema tiene que tener una solución"

Iryás Arenas Buitrago, director de la granja, explicó que todo se debe a la combinación de dos factores. Por un lado, la deuda traspasada les impide acceder a créditos bancarios, lo que imposibilita realizar cualquier operación que genere ingresos con los que respaldar el salario de los trabajadores.

Y ahí interviene la otra importante cuestión: los huertos producen, pero ni de lejos sostienen al casi centenar de empleados. "Nosotros mantenemos la UEB con la comercialización", explica el funcionario.

La fábrica, continúa, cuenta con 16 trabajadores y está en proceso de inversión, por tanto necesitan la mano de obra, pero no hay ganancias para generar salarios. Además, la escasez de combustible ha llevado a ingresar apenas 145.000 pesos por las ventas en lugar de medio millón.

El funcionario mantiene la esperanza de que la reconversión de la granja le permita mayor independencia para tomar sus decisiones al ser de subordinación municipal, una receta, la de la descentralización, que el Gobierno está fomentando y que, convenientemente, les ayuda a repartir responsabilidades.

"No tienen materia prima y el mal manejo empresarial ha hecho que caigan en bancarrota"

El caso, señala Esteban Ajete, presidente de la Liga de Campesinos Independientes de Cuba, no es aislado. El guajiro cuenta a 14ymedio que los problemas de solvencia afectan a empresas de todo tipo, no solo las agrícolas, e incluso dice tener noticia reciente de al menos dos negocios en el ámbito de los forestal cuyos empleados no cobran. "No tienen materia prima y el mal manejo empresarial ha hecho que caigan en bancarrota", advierte.

Ajete recuerda que esto se une al impago del estímulo en MLC (moneda libremente convertible) que prometió el Gobierno a los campesinos y que no llega. "Les dicen que no hay solvencia por parte del banco", sostiene. Según el campesino, parte de la moneda libremente convertible que se recauda en el país a través del turismo o las tiendas en divisas va a parar a un banco en moneda nacional que está completamente empobrecido. Como consecuencia, ni está el dinero prometido ni hay créditos para la zafra.

"A veces, el guajiro tiene que hacerla a pecho, vendiendo cosas para poder sembrar". Según Ajete, los préstamos, cuando hay, también están asfixiando al campesino. "El crédito tienen que devolverlo, es para los insumos, y cuando termina la zafra les retiran el préstamo del dinero que deben recibir. Por eso muchos están empeñados con el banco", agrega.

El campesino revela, además, que uno de los peores ejemplos es el tabaco. Si la cosecha se echa a perder porque el guajiro no tiene fertilizantes o cualquier otro insumo necesario, el Gobierno la recoge y la vende, no como tabaco de primera, sino de una menor categoría. "El Gobierno le saca algo, pero el campesino queda empeñado".

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