La falta de transformadores eléctricos trifásicos paraliza servicios de alta demanda en Cuba

Varios negocios particulares denuncian el desprecio del Estado hacia sus demandas

Trabajadores cambian un transformador en la provincia de Villa Clara. (Unión Eléctrica)
Trabajadores cambian un transformador en la provincia de Villa Clara. (Unión Eléctrica)

Como cada mañana, Luis Andrés subió a su bicicleta para ir al taller privado donde trabaja confeccionando ladrillos, bloques y tejas en la periferia de Ciego de Ávila. Pero nada más acercarse y sentir el silencio supo que algo no estaba bien: el transformador eléctrico que suministra energía al local se rompió y pronto sabría la dimensión de su desgracia, porque la Unión Eléctrica de Cuba (UNE) no tiene otro de su tipo para reponerlo.

"El horno con el que trabajamos es eléctrico y se alimenta de un transformador trifásico que suministra de 110 a 380 voltios, un rayo lo dañó y nos paralizó la producción. Teníamos varios pedidos hechos, de gente que está construyendo una vivienda pero también de otros negocios particulares pero todo se quedó parado", cuenta a 14ymedio Luis Andrés, quien trabajó años en el sector estatal como contable hasta pasar a laborar al sector cuentapropista.

La primera reacción del propietario de la pequeña industria avileña fue reportar la rotura a la UNE, que tardó varios días en llegar hasta el lugar. "Cuando vinieron y vieron la afectación que había hecho el rayo, concluyeron que debían cambiar el transformador pero aclararon que el país no cuenta con estos dispositivos trifásicos y solo podrían poner uno convencional, monofásico", explica el empleado.

"Cuando insistimos y comentamos que este taller suministra buena parte de los bloques y las tejas que la gente necesita por estos alrededores, nos respondieron que el Estado no tenía responsabilidad"

"Cuando insistimos y comentamos que este taller suministra buena parte de los bloques y las tejas que la gente necesita por estos alrededores, entonces nos respondieron que al ser un negocio particular, el Estado no tenía responsabilidad. O sea, que si más adelante llega un nuevo transformador a la empresa, no nos va a tocar a nosotros, sino a una entidad estatal que lo necesite".

En la pequeña industria trabajan siete personas, todas ellas con familias que dependen en gran medida del pago que reciben estos empleados. Desde hace diez días estos trabajadores privados no reciben ni un centavo, porque la producción está detenida y no han podido completar los pedidos. Además, los clientes también están retrasados en sus obras constructivas a falta de estos materiales.

El déficit de transformadores de este tipo lo confirman en el Departamento de Inversiones de la Unión Eléctrica de La Habana, lugar a donde deben dirigirse los clientes que quieren instalar uno para utilizar en su negocio particular las bondades de la corriente trifásica. "Hay dificultades y no podemos garantizar que se pueda instalar a corto ni a mediano plazo" el dispositivo, confirma a 14ymedio un empleado de esta dependencia estatal.

"Hay pocos recursos ahora mismo y lo que estamos haciendo es adelantando el contrato de los cuentapropistas que necesiten instalar uno de esos transformadores. Hacemos todo el papeleo y luego el cliente debe mantenerse llamando para saber cuándo hay disponibilidad. Pero prometer que lo va a tener rápido, eso no podemos hacerlo", remacha el trabajador de la UNE.

"Hay dificultades y no podemos garantizar que se pueda instalar a corto ni a mediano plazo"

En La Habana, Enmanuel y Lucy llevan meses tratando de lograr un contrato para contar con un transformador trifásico que abastezca a su taller de cerámica en La Víbora. "Hemos ido a la oficina comercial de la Unión Eléctrica en el municipio, hablado con varios funcionarios y contado nuestra necesidad de resolver esto cuanto antes pero siempre responden que ahora no hay disponibilidad de estos equipos".

La pareja, que ha decidido comenzar un negocio particular en el que mezclan los conocimientos de diseño industrial de ella y la experiencia como alfarero de él, nunca creyó que un rectángulo de metal del que salen cables pudiera ser el obstáculo que los detendría por tanto tiempo. "Nadie nos dijo que esto iba a ser una dificultad del tamaño del Pico Turquino", lamenta Lucy.

Un amigo común de ambos le ha recomendado una vía más rápida para solucionar el problema. El emprendedor, que lleva un negocio de tornería, ha cerrado el trato con empleados de la UNE "por debajo de la mesa". "Con 20.000 pesos cubanos aparece el transformador trifásico, el camión para llevarlo, los cables para instalarlo y hasta el técnico que te sonríe después de dejarlo listo", ironiza el hombre.

Pero Enmanuel y Lucy prefieren hacerlo todo "por la vía legal". Un camino que tiene "todas las fases caídas" por el momento.

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