“Trump no manda en Cuba”, dice Diaz-Canel en una entrevista a un medio dominicano
Entrevista
El mandatario admite que la presión de EE UU contribuyó a “acelerar” las reformas para “un perfeccionamiento de la construcción socialista, no para la restauración capitalista”
Madrid/Miguel Díaz-Canel rechazó en una entrevista emitida este miércoles que las reformas económicas que anunció la pasada semana se hayan adoptado por presiones de EE UU. “Trump no manda en Cuba, ni el Gobierno norteamericano manda en Cuba. Cuba es soberana”, dijo al periodista cubano Roberto Cavada, presentador de Telenoticias en Republica Dominicana. No obstante, el mandatario admitió que “la situación de máxima presión” actual “lleva también un poco a acelerar, a decidirnos más rápido, a tener que hacer algo”.
El epicentro de la entrevista fueron esas reformas, a cuya legitimación hizo Díaz-Canel un largo prólogo. El mandatario citó la dolarización de Fidel Castro en los 90 y los lineamientos de Raúl Castro en 2011 como otros puntos de inflexión en la economía cubana. “Se aprobaron cosas que hoy nos parecen muy normales, pero que tuvieron en aquellas condiciones un impacto tremendo”, dijo. Y, sentada esa base, pudo justificar el giro actual. “Son tiempos de transformación”.
El mandatario sostuvo, por si quedaban dudas, que la inspiración ha sido China, pero con las peculiaridades que las sanciones sobre Cuba exigen. También recordó que se ha llamado a economistas y subrayó que todo sigue abierto a nuevas aportaciones, amén de las bases que quedan por sentar. Esto fue evidente cuando Cavada le preguntó por las garantías que existen para potenciales inversores. Díaz-Canel solo pudo responder generalidades y acabó admitiendo que aún están por fijar. “Es uno de los elementos en los que yo creo que tenemos que avanzar más”, expuso. Repreguntado por el marco legal dijo que existe, pero “hay que ampliarlo en materia de concesiones”, en referencia al usufructo fundamentalmente.
El mandatario reivindicó ir aún más lejos con la flexibilidad e incentivos para la inversión de los cubanos que viven en el exterior –el propio Cavada emigró de Ciego de Ávila a La Habana y después a Dominicana– y dejó para la posteridad una frase que cuestiona la política de sus antecesores, sobre todo el más reciente. “Si uno apoya la inversión extranjera, no tiene sentido que no apoyes la inversión de tus nacionales en cualquiera de las modalidades”.
“Si uno apoya la inversión extranjera, no tiene sentido que no apoyes la inversión de tus nacionales en cualquiera de las modalidades”
Díaz-Canel mencionó también una cuestión medular. Las medidas aprobadas pueden chocar con las limitaciones impuestas desde EE UU, algo en lo que coincidía el economista independiente Pavel Vidal en su más reciente análisis para el Observatorio de Monedas y Finanzas (OMFi). “La segunda orden ejecutiva del primero de mayo limita que empresas puedan comercializar con Cuba o que empresas puedan tener negocios con Cuba. Y de esa parte nunca se habla”, apuntó.
Cavada abundó en la cuestión de Washington y recordó al presidente que hace pocos días el segundo de Donald Trump, JD Vance, indicó que había conversaciones con el régimen cubano. "Si toman decisiones inteligentes, tendremos una relación mucho mejor", sostuvo. Díaz-Canel pone en duda un mejor entendimiento porque, a su juicio “ellos nunca van a entender lo que hacemos ni nunca van a aceptar lo que hacemos porque ellos lo que aspiran es a otra Cuba. Ellos aspiran a una Cuba que sea totalmente dependiente de los Estados Unidos y que sea una Cuba totalmente privatizada”.
No obstante, reconoció de nuevo que hay conversaciones y un canal de comunicación abierto –sin nuevos detalles–, pero insistió en que no puede haber presiones y que si se cediera a ellas, nunca cesarían. “Hay un espacio para que entidades y empresarios norteamericanos inviertan. Hay toda la posibilidad de trabajar en temas comunes en materia de cooperación”, sostuvo.
Díaz-Canel no dio muestras de contemplar, como primera opción, una invasión, pero sí admitió que es perfectamente posible y citó dos antecedentes próximos –en tiempo y distancia política–: Venezuela, donde EE UU interrumpió las conversaciones para capturar a Maduro, e Irán, las negociaciones se pararon con un bombardeo. “Aquí hay toda una combinación de guerra mediática y de guerra psicológica tratando de amedrentar”, argumentó, y agregó que Cuba se prepara no para agredir –resaltó– sino para defenderse. Además, dejó un mensaje, su retórica no es amenazante, sino “para que nos respeten y para que sepan el costo que tendría una aventura militar”.
Otro amplio apartado de la entrevista se dedicó al drama diario de la crisis energética. Díaz-Canel intentó combatir el “mito” de los subsidios. “Han dicho que nosotros estábamos negados a pagar combustible y que nosotros andábamos de pedigüeños pidiendo combustible. Eso no es cierto”, introdujo, y explicó los mecanismos de trueque que ha usado Cuba con la Unión soviética –azúcar por combustible, dijo– y Venezuela –médicos–. Después, por las sanciones a Caracas, hubo que “salir al mercado internacional”. “Y nadie nos regaló el combustible”, repitió hasta tres veces. Ahora, lamenta, quienes le vendían tienen prohibido hacerlo, agregó antes de explicar que también ha habido barcos de camino a Cuba a los que se impidió llegar.
Reivindicó, no obstante, su trabajo en las renovables. “Si eso no estuviera, nosotros estuviéramos viviendo de un blackout en otro porque el sistema estaría totalmente inestable, y en los horarios del día no sería capaz de dar la energía ni a un 20% de la población”, defendió, a pesar de que los parques están infrautilizados, sobre todo porque las termoeléctricas están tan débiles que hay que restringir la potencia de la fotovoltaica para no descompensar el sistema, como han explicado ellos mismos.
Particularmente llamativa fue la mención que hizo a reservarse datos del petróleo nacional aludiendo, prácticamente, a una cuestión de seguridad nacional. “No voy a dar datos porque no quiero que nadie empiece a sacar cuentas por ahí de necesidades y de hasta dónde podemos llegar o no podemos. Pero es un crudo que sale, siempre se ha dicho que era un crudo pesado con mucho contenido de azufre, pero nuestras termoeléctricas en el período especial se adaptaron para procesarlo”, dijo, preguntado por la cantidad.
Admitió Díaz-Canel que las empresas que trabajaban para perforar pozos y aumentar ese crudo o el gas se han tenido que ir por las sanciones, en referencia a la canadiense Sherritt y a la australiana Melbana
Admitió Díaz-Canel que las empresas que trabajaban para perforar pozos y aumentar ese crudo o el gas se han tenido que ir por las sanciones, en referencia a la canadiense Sherritt y a la australiana Melbana. Y perjuró que la ciencia ha permitido refinar el extrapesado crudo cubano y se está utilizando, pero que las cantidades aún son menores. Además, y en cuanto al combustible importado por privados, dijo que no han entrado más de 40.000 toneladas por esa vía, el equivalente a “un barco de los tantos barcos que necesita Cuba en un solo mes”.
Otra de las menciones a EE UU se dio en el contexto de la ayuda humanitaria. El mandatario sí dio algunos datos concretos en este apartado y dijo que de los tres millones iniciales, anunciados por Marco Rubio tras el paso del huracán Melissa y distribuidos por Cáritas se han ejecutado entre 2,6 y 2,8 millones hasta ahora, llegando a unas 8.000 familias. “Después plantearon una ayuda de seis millones que ahora es que se va a empezar a ejecutar”, agregó.
En cuanto a los 100 millones posteriores, Díaz-Canel cuestionó que, según el departamento de Estado, se vayan a empezar a distribuir después de septiembre –”Por qué? No sabemos”, dijo– y que no estarán incluidos alimentos ni medicamentos. “¿Entonces, para qué es la ayuda? Habrá que ver porque ellos no lo han definido, no han dicho claramente para qué es”, protestó, además de insistir en que esa cooperación se agradece y acepta, pero sin dejar de señalar que es “hipócrita”. “ No significa nada en comparación con los daños que ha ocasionado el bloqueo a Cuba”, reprochó.