"Estamos viviendo entre desconocidos": la emigración vacía los barrios de Matanzas

Matanzas

En las calles de Pueblo Nuevo, las mudanzas y las casas vacías revelan una crisis demográfica que ha transformado la vida cotidiana

Matanzas fue en 2025 la segunda provincia cubana más golpeada por la emigración, solo por detrás de La Habana.
Matanzas fue en 2025 la segunda provincia cubana más golpeada por la emigración, solo por detrás de La Habana. / 14ymedio
Julio César Contreras

08 de agosto 2026 - 14:19

Matanzas/En la calle San Ignacio, en Pueblo Nuevo, todavía hay gente que saca una silla al quicio de la puerta para escapar del calor de la casa. Otros se apoyan en una reja para conversar y algún joven aprovecha la sombra de un portal para mirar el móvil. A simple vista, la escena podría parecer la de siempre en Matanzas. Pero basta detenerse un rato para advertir una ausencia: faltan muchos de los rostros que durante décadas hicieron de estas calles un lugar donde casi todos se conocían.

Un transeúnte le pregunta a María Isabel dónde vive por ahí una muchacha rubia que trabaja en Etecsa, y la mujer que ha residido toda su vida en esa misma calle San Ignacio, asegura: "ella se fue". "Cuando menos lo espero aparece un cartel en la puerta contigua a mi casa anunciando la venta del inmueble, o se parquea un camión en la esquina para hacerle la mudanza a una pareja que apenas llegué a conocer sus nombres. De la gente vieja aquí, puedo decir que en esta cuadra sólo quedamos dos familias. Los demás se han ido", comenta. 

Según la matancera de 54 años, el éxodo grande en el barrio comenzó a inicios del Período Especial, en la década de los 90, cuando muchos de sus amigos prefirieron cruzar el Estrecho de Florida en un neumático de tractor, antes de ser devorados por la miseria. "Aquellos con quienes pasaba noches enteras sufriendo los apagones sentada en la acera, poco a poco se fueron marchando por diferentes vías a distintos países. Ya en esa época no había huevos que lanzarles", ironiza.  

El bullicio en las calles estrechas de Pueblo Nuevo ha ido cediéndole su espacio a una calma tensionada por tantas necesidades.
El bullicio en las calles estrechas de Pueblo Nuevo ha ido cediéndole su espacio a una calma tensionada por tantas necesidades. / 14ymedio

Quien antes presumía de conocer la fecha de cumpleaños de todos sus vecinos cercanos, es ahora una extraña para el joven que está alquilado en la casa de enfrente o para la señora que hace seis meses vive al lado y ya está buscando permuta. "Nadie quiere estar en una zona donde ponen el agua un día al mes y donde los apagones han durado hasta 72 horas seguidas. Comprendo que no es fácil convivir con un micro vertedero de basura a 50 metros ni tener que caminar un kilómetro hasta el centro de la ciudad porque no existe el transporte público. Si yo hubiese tenido la posibilidad, también estaría muy lejos de aquí, a 90 millas de distancia", asevera. 

Las estadísticas confirman lo que María Isabel ha visto ocurrir puerta por puerta. Matanzas fue en 2025 la segunda provincia cubana más golpeada por la emigración, solo por detrás de La Habana. La capital encabezó ampliamente la sangría, con 98.773 emigrantes, mientras Matanzas, seguida por Villa Clara, Santiago de Cuba y Camagüey, estuvo entre los territorios que perdieron más de 20.000 habitantes durante el año. En toda la Isla, el saldo migratorio fue negativo en 245.264 personas, otro golpe a una población cada vez más envejecida y reducida.

"Mi barrio ha perdido las personas que lo caracterizaban. Ya nadie entra por la puerta del vecino como Pedro por su casa".
"Mi barrio ha perdido las personas que lo caracterizaban. Ya nadie entra por la puerta del vecino como Pedro por su casa". / 14ymedio

El bullicio en las calles estrechas de Pueblo Nuevo ha ido cediéndole su espacio a una calma tensionada por tantas necesidades. "En este barrio vivimos todos puerta con puerta y de pronto uno descubre, casi sin darse cuenta, que los vecinos van cambiando más rápido que las promesas del Gobierno. Mi hijo ya no conoce al niño de su misma edad que vive a cinco casas de la mía, porque vino para ahí con sus padres hace un tiempito nada más. Estamos viviendo entre desconocidos", señala Omar, un ingeniero industrial que conserva en un chat de WhatsApp a sus amigos de la infancia. 

Sentado en la entrada de su hogar, el hombre no oculta la nostalgia que le provoca evocar los momentos en los que la música traspasaba de una casa a otra y una buena noticia que servía como pretexto para armar un juego de dominó debajo del poste de la luz con la infaltable botella de ron en el piso. "Cada cual ha tenido que buscar la manera de salir adelante. Toda la gente que yo recuerdo de este barrio está muerta, se mudó para una zona mejor o se fue para el extranjero. Nunca hay corriente para poner música, tampoco tenemos nada que celebrar", recalca. 

Al ingeniero, que desde su niñez conoce perfectamente los callejones para cortar camino y llegar al estadio Palmar de Junco o a la Calzada de San Luis, le parece que habita un espacio totalmente distinto, sin poder reconocerse en otros rostros que formaron parte de su crecimiento. "Mi barrio ha perdido las personas que lo caracterizaban. Ya nadie entra por la puerta del vecino como Pedro por su casa. Algunos de los que se han mudado recientemente para acá no saben ni el nombre de la calle donde viven", asegura Omar.

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