Yorubas, católicos y protestantes celebran el Domingo de Resurrección en Matanzas
Cuba
Fieles de distintos credos se unen en una ceremonia en el Seminario Evangélico de Teología de la ciudad
Matanzas/En Matanzas, conocida por sus puentes, su riqueza cultural y su folklore africano, la fe cristiana se ha convertido en un refugio silencioso frente a las dificultades cotidianas que marcan la vida en el país, para todo tipo de creyentes. Así, desde hace años, los Domingos de Resurrección, que cierran la Semana Santa, protestantes, católicos y yorubas se dan cita en el Seminario Evangélico de Teología de la ciudad para conmemorar la Resurrección de Cristo. Afuera, el ambiente es adverso, tanto para los que profesan su fe como para los no ateos.
“El discurso de nuestras iglesias hoy, más que nunca, debe ser un mensaje de esperanza para los hermanos”, dice a 14ymedio una líder de la iglesia presbiteriana, que cuenta los cambios que ha sufrido la congregación en los últimos tiempos y la ayuda que los templos aportan. "Cada día los fieles son más ancianos, porque los jóvenes emigran. Al contar con más familias separadas y personas mayores con situaciones económicas difíciles en las congregaciones, el mensaje no puede ser otro diferente: esperanza y fe que alimente el espíritu, y, en la medida de las posibilidades, desarrollar programas sociales que alimenten el cuerpo también”.
Con estas palabras, la pastora alude al fenómeno que prolifera en una Cuba en crisis, donde las iglesias funcionan no solo como centros religiosos, sino como redes de asistencia social informal, cubriendo vacíos en alimentación, salud y apoyo comunitario que no proporciona el Estado. Ella, no obstante, ve en la gran afluencia razones más espirituales que materiales: “Afortunadamente, como se puede ver, a pesar de las dificultades, el pueblo creyente de la ciudad se mantiene firme en su fe, y esa es una noticia excelente para estos tiempos difíciles que corren”.
Con su nombre, Marina le rinde tributo al barrio donde nació. Luce la ropa blanca y la manilla de cuentas característica de los iniciados en la regla de Ocha. Aunque profesa la fe afrocubana, caminó hasta el seminario a dar gracias por su vida.
“Las religiones se unen en las necesidades”, explica. “Hoy ya no es raro ver a yorubas dentro de las iglesias, sobre todo la católica, por una cuestión de tradición, aunque se nota el acercamiento de las iglesias protestantes en los últimos años”. Y concluye: “Cristo nace para todos por igual, y es una bendición, a pesar de los problemas, poder reunirnos tantas personas a dar gracias mientras el sol se levanta”.
El sermón de cualquier iglesia es parecido al que escuchamos aquí, razona un pastor evangélico: “Familias separadas, falta de servicios claves y la esperanza de que todo cambiará para bien”. Respecto al aumento de fieles de las ramas protestantes, opina: “Es que la Iglesia católica ha sido muy tibia con respecto a la situación del país y no nombra a los culpables de que los cristianos y no cristianos padezcamos. Como mismo los romanos clavaron a Jesús en una cruz, hoy la Iglesia debería señalar a esos romanos de este siglo que clavan al pueblo de Cristo en la cruz de la miseria”.
Preguntado por la reciente visita de representantes de organizaciones ecuménicas internacionales a Cuba, donde se reunieron con el mandatario Miguel Díaz-Canel, el pastor es tajante y lo compara con los activistas políticos de extrema izquierda que estuvieron en la Isla hace unas semanas como parte del convoy Nuestra América: “Es lo mismo que la caravana de ayuda extranjera que vino hace unas semanas y se quedaron de fiesta en hoteles cinco estrellas”. Y prosigue: “Esos representantes de organizaciones cristianas internacionales no llegan a la base de fieles cubanos, a los que no comen todos los días, a los que cocinan con cáscaras de coco, a los que enferman y no sanan”.
Hay “muchos dirigentes religiosos cubanos que les conviene que sea así”, asevera, “y que el bloqueo no se caiga, porque a cuenta de ese discurso reciben dinero en sus iglesias parásitas”. El pastor indica que “hay mucha tela por donde cortar en ese tema”, pero, disculpa, “también hay un despertar de muchos religiosos dignos que están unidos por una Cuba mejor”. Eso, asegura, “se ve en los barrios, y muchas iglesias son lo que deberían ser: el pilar donde se asientan sus comunidades”.
El religioso se despide pidiendo recordar siempre esa frase que se atribuye en origen al teólogo e historiador inglés Thomas Fuller y que recuerda aquel “la noche no será eterna” de Oswaldo Payá: “Nunca está tan oscuro como cuando está por llegar el amanecer”.