'Una batalla tras otra' triunfa en los Oscar, que reconocen el talento de Anderson

Ceremonia

La política recupera espacio en la gala, con un mensaje al fin de la guerra

Paul Thomas Anderson y la productora Sara Murphy celebran con el elenco y el equipo en el escenario después de ganar el Oscar a la Mejor Película por 'Una batalla tras otra'.
Paul Thomas Anderson y la productora Sara Murphy celebran con el elenco y el equipo en el escenario después de ganar el Oscar a la Mejor Película por 'Una batalla tras otra'. / EFE/ Chris Torres
Mikaela Viqueira y Ana Milena Varón (EFE)

16 de marzo 2026 - 07:05

Los Ángeles/La comedia dramática Una batalla tras otra fue la gran triunfadora de la 98 edición de los Óscar, que finalmente reconocieron el talento de su director, Paul Thomas Anderson, uno de los directores más prestigiosos de Hollywood pero menos premiados por la academia.

El filme de Anderson se llevó seis Óscar frente a los cuatro de la que era la gran favorita, Los peacdores, de Ryan Coogler, que llegó a la gala con el aval de haber conseguido el récord de nominaciones de la historia de los premios, con 16 candidaturas.

Mientras que en el apartado internacional Valor sentimental venció a la brasileña El agente secreto y a la española Sirat.

Pero si algo destacó en esta edición es que finalmente la Academia otorgó a Anderson un reconocimiento que le había sido esquivo en once ocasiones anteriormente.

Pero si algo destacó en esta edición es que finalmente la Academia otorgó a Anderson un reconocimiento que le había sido esquivo en once ocasiones anteriormente

Una batalla tras otra venció en los apartados de mejor película, mejor dirección, mejor guion adaptado, mejor actor secundario (Sean Penn), mejor montaje y mejor casting —una categoría que este año se estrenó—, y el público explotó en aplausos para reconocer a uno de los directores más apreciados de la industria.

Ha sido tal el impacto de la película que la ceremonia se cerró con una escena pregrabada en la que el presentador de la gala, Conan O’Brien, recrea una secuencia del filme en la que el villano, interpretado por Penn, recibe su merecido.

Antes de las nominaciones de este 2026, la Academia había considerado a Anderson once veces para llevarse una estatuilla en distintas categorías —la primera en 1998 por mejor guion original por Boogie Nights—, pero nunca lo había logrado. Este domingo se alzó con tres premios directamente para él, los de película, dirección y guion adaptado por trasladar al cine la novela Vineland, de Thomas Pynchon.

"Hacen que uno tenga que trabajar duro para conseguir uno de estos", bromeó tras alzarse con la estatuilla a mejor dirección.

Leonardo DiCaprio, que da vida al protagonista de la película, Bob Ferguson —un ex revolucionario que trata de salvar a su hija de las garras de un supremacista blanco interpretado por Penn—, aplaudió al director y se le veía feliz cuando subió con todo el equipo a recibir el Óscar a mejor película, a pesar de que no ganó el premio a mejor actor.

El triunfo de Anderson no permitió que Ryan Coogler hiciera historia al convertirse en el primer cineasta negro en ganar la estatuilla como mejor director por Sinners. Sin embargo, sí se llevó el Óscar a mejor guion original.

Además, la película le permitió a Michael B. Jordan alzarse con la estatuilla a mejor actor por interpretar a dos gemelos que se proponen abrir un club nocturno exclusivo para gente negra, solo para ver sus planes interrumpidos por un grupo de vampiros.

Jordan fue ovacionado al convertirse en el sexto actor negro en ganar la estatuilla como mejor actor, uniéndose a Sidney Poitier, Denzel Washington, Jamie Foxx, Forest Whitaker y Will Smith. En la sala de prensa, el actor agradeció a todos aquellos que "abrieron" el camino para llegar a ese lugar.

"Animo a otros actores y a otros artistas a que sean honestos, sean sinceros y simplemente… sueñen en grande"

"Animo a otros actores y a otros artistas a que sean honestos, sean sinceros y simplemente… sueñen en grande", dijo el protagonista de Sinners, que venció, entre otros, a DiCaprio y a Wagner Moura, que buscaba el primer Oscar para un intérprete brasileño.

Además del premio para Jordan y del de guion, Los pecadores se llevó el de banda sonora y el de fotografía, para Autumn Durald, que hizo historia al convertirse en la primera mujer en ganar el Oscar de la categoría.

Y en el apartado de interpretación femenina la irlandesa Jessie Buckley cumplió los pronósticos y recibió el premio a mejor actriz por su papel de Agnes, la mujer de Shakespeare, en Hamnet, de Chloé Zhao.

En cuanto a la categoría de película internacional, ni Brasil ni España pudieron impedir el triunfo de Noruega, la favorita, con Valor sentimental, de Joachim Trier.

El agente secreto, de Kleber Mendonça Filho, no pudo repetir el éxito de la pasada edición de Aún estoy aquí, de Walter Salles. Y Sirat, de Oliver Laxe, no se convirtió en el quinto Oscar para España.

El filme de Mendonça había llegado a la gala con cuatro nominaciones –mejor película, mejor película internacional, mejor actor, y mejor casting– y se fue de vacío. Al igual que Sirat, que competía por mejor sonido.

Amanda Villavieja, Laia Casanovas y Yasmina Praderas eran las sonidistas de Sirat y, de haber ganado, hubiera sido la primera vez para un equipo enteramente femenino. Pese a no lograrlo, aseguraron a EFE que se sintieron “afortunadas” por haber sido reconocidas con la nominación y recibieron elogios por su trabajo por parte de miembros de la Academia.

Sí gano, tres estauillas, el Frankenstein del mexicano Guillermo del Toro, que ganó a mejor vestuario, mejor maquillaje y mejor diseño de producción.

También destaca el triunfo del fenómeno global de la animación y la música Las guerreras K-Pop, que ganó los apartados de mejor película de animación y mejor canción original, por Golden.

La gala recobró este domingo el pulso político, con varias proclamas exigiendo el fin de la guerra, además de homenajes que recordaron a estrellas fallecidas como Rob Reiner o el icónico Robert Redford.

Desde el discurso de apertura hasta los agradecimientos de las categorías principales, figuras de la talla del español Javier Bardem o el director noruego Joachim Trier aprovecharon sus minutos frente al micrófono para denunciar el tenso contexto geopolítico internacional.

Figuras de la talla del español Javier Bardem o el director noruego Joachim Trier aprovecharon sus minutos frente al micrófono para denunciar el tenso contexto geopolítico internacional

Esta ceremonia, más allá de los galardones, también se esperaba con expectación para ver si Hollywood rompía su silencio sobre la situación actual, tanto dentro como fuera de las fronteras del país.

El actor español se presentó ante los más de 3.000 invitados a esta ceremonia con el discurso más crítico y arrollador. Su compromiso con la actualidad ya se percibía desde su llegada a la alfombra roja, por la que se paseó luciendo una pegatina de "No a la guerra" y un pin que abogaba por la paz en Palestina.

"No a la guerra y Palestina libre", exclamó Bardem antes de dar paso a la presentación del premio en la categoría a mejor película internacional.

Otro de los momentos que caló hondo en la sensibilidad de la noche fue el protagonizado por David Borenstein, director del premiado documental Mr. Nobody contra Putin, quien transformó su ascenso al estrado en una sentida apelación a la Humanidad.

"Hay algunos países en los que, en lugar de estrellas fugaces, lanzan bombas y drones. En nombre de nuestro futuro, en nombre de todos nuestros hijos, ¡detengan estas guerras ahora!", dijo Borenstein en un discurso poderoso, al que le siguió un prolongado aplauso del público.

Mientras, Paul Thomas Anderson dijo, al recoger el premio a mejor guión adaptado, que estamos dejando "un mundo muy alocado", pero mostró su esperanza en que las generaciones futuras "traigan un poco de luz a este mundo".

Trier conmovió al auditorio con un mensaje cargado de ternura y compromiso. Tras recoger el galardón a mejor película internacional por Valor sentimental, evocó la sabiduría del novelista James Baldwin para recordar que el cuidado de la infancia es una responsabilidad universal, que debe estar por encima de cualquier directriz política.

Lejos de la frialdad de otros escenarios, como los pasados Globos de Oro, la gala se prestó para las reivindicaciones políticas, pero también para el humor.

Mucho más divertido y con mayor soltura que en la pasada edición se pudo ver a Conan O’Brien, quien condujo con maestría una ceremonia que avisó que tendría de todo: risas, crítica y un escenario que celebró el potencial del cine pese a todo.

Más allá de las reivindicaciones políticas, la 98 edición de los premios más importantes del cine dejó momentos icónicos, como la aclamada aparición sorpresa de Anna Wintour o el temido asomo de un discurso interminable con el que amenazó, entre risas, el actor Adrien Brody, que le año pasado hizo el más largo en la historia de los premios.

La directora de Vogue desde 1988 hasta 2025 apareció sobre el escenario junto a Anne Hathaway. Al presentar uno de los galardones, la icónica editora apeló a la complicidad del público llamando a la actriz "Emily", en un guiño directo a su papel en El diablo viste de Prada, que sirvió para celebrar el histórico vínculo entre Wintour y el personaje de Miranda Priestly.

La directora de Vogue desde 1988 hasta 2025 apareció sobre el escenario junto a Anne Hathaway. Al presentar uno de los galardones, la icónica editora apeló a la complicidad del público llamando a la actriz "Emily"

El triunfo de Autumn Durald Arkapaw como primera mujer en la historia de la Academia en liderar la categoría de mejor fotografía por Los pecadores también puso a la grada en pie, tras un discurso en el que invitó a todas las mujeres del auditorio a compartir su triunfo poniéndose de pie.

"Sin vosotras yo no estaría aquí", dijo mientras era ovacionada en el teatro Dolby.

Y entre los momentos más emotivos destacaron los homenajes a los artistas fallecidos este año, entre los que destacaron al cineasta Rob Reiner y al actor Robert Redford.

Barbra Streisand dedicó unas sentidas palabras a su amigo Redford y cantó un fragmento de la oscarizada canción The Way We Were, de la película Tal como éramos en la que compartieron pantalla.

El comediante Billy Crystal fue el encargado de honrar la memoria de Reiner, asesinado el pasado diciembre, a quien describió como una de las figuras más influyentes de Hollywood y destacó su activismo.

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