Fallece Alfredito Rodríguez, una voz popular que cruzó la Isla y el exilio

Obituario

El cantante y presentador fue durante décadas un rostro familiar para millones de personas dentro y fuera de Cuba

Su carisma, soltura ante las cámaras y cercanía con el público lo convirtieron en un presentador muy popular, capaz de alternar entrevistas, humor y música.
Su carisma, soltura ante las cámaras y cercanía con el público lo convirtieron en un presentador capaz de alternar entrevistas, humor y música. / Facebook
14ymedio

22 de enero 2026 - 15:06

La Habana/El cantante y presentador cubano Alfredito Rodríguez, cuyo nombre completo era Alfredo Rodríguez Molina, falleció a los 74 años en Miami. Su hijo, también músico y quien lleva su mismo nombre, anunció la muerte del artista con un mensaje publicado en Instagram que resume el legado íntimo y ético de su padre: “Vuela alto papá. Fuiste fiel a tu música, a tu público, a tus principios, a tus ideales, a tus raíces y, más importante aún, a nuestra familia”.

En el texto, marcado por la emoción, su hijo subraya además que el fallecimiento ocurre justo cuando inicia una nueva gira y lanza un disco. “Estaré en el escenario celebrando tu vida y todo lo que vivimos juntos. Seguiré Palante y Palante como tú hubieras querido”, escribió. La frase condensa una herencia que va más allá de la música y conecta con una ética de perseverancia y lealtad.

Nacido el 29 de noviembre de 1951 en Centro Habana, Rodríguez fue durante décadas un rostro familiar para millones de cubanos dentro y fuera de la Isla. Su vínculo con la música comenzó temprano. Desde joven mostró inclinación por el canto y recibió formación vocal con maestros particulares, además de ampliar estudios musicales en espacios culturales de la capital.

Sin embargo, su verdadero salto a la vida pública no se produjo inicialmente como cantante, sino a través de la televisión. Debutó profesionalmente en 1968, cuando asumió la conducción del programa Buenas Tardes, uno de los espacios de mayor audiencia de la televisión cubana de la época. Aquel debut lo colocó de inmediato en el centro del panorama mediático nacional.

Entre sus primeros éxitos musicales se cuentan temas que alcanzaron amplia difusión popular, como 'Empapado de sudor', 'Que me encapricho' y 'Sagitario'

La televisión fue el gran trampolín de Alfredito Rodríguez. Su carisma, soltura ante las cámaras y cercanía con el público lo convirtieron en un presentador muy popular, capaz de alternar entrevistas, humor y música. Esa visibilidad le permitió consolidar, de manera paralela, su carrera como intérprete. Durante los años setenta y ochenta, su voz comenzó a sonar con fuerza en la radio cubana y en escenarios de todo el país.

Entre sus primeros éxitos musicales se cuentan temas que alcanzaron amplia difusión popular, como Empapado de sudor, Que me encapricho y Sagitario, canciones que conectaron con un público masivo gracias a melodías directas y letras accesibles. Rodríguez se movió con comodidad entre la balada, la canción romántica y la música popular contemporánea, sin pretensiones experimentales, pero con una clara vocación comunicativa.

Su figura quedó asociada también a varios programas televisivos que marcaron época. Espacios como Su noche con Alfredo y En familia con Alfredo consolidaron su imagen como animador integral. En estos programas, su estilo cercano y sin rigideces reforzó la sensación de familiaridad que muchos espectadores mantenían con él. Durante años, fue uno de los rostros más reconocibles del entretenimiento televisivo cubano.

A lo largo de su carrera en Cuba recibió reconocimientos institucionales y premios vinculados al ámbito cultural y mediático, entre ellos varios Premios Girasol, otorgados a figuras destacadas del espectáculo. Sin embargo, su trayectoria no estuvo exenta de tensiones y silencios. Con el paso del tiempo, su presencia en los medios oficiales se fue reduciendo, en un contexto en el que numerosos artistas comenzaron a chocar con los límites políticos y culturales del sistema.

"Una cosa es hablar mal de Cuba y otra muy distinta es hablar mal del desgobierno que existe en mi país. Son dos cosas completamente diferentes”

Finalmente, Alfredito Rodríguez salió de Cuba y se estableció en el exilio, primero en México y más tarde de manera definitiva en Miami, ciudad donde reconstruyó su vida personal y profesional. Lejos de la Isla, continuó vinculado a la música y a la comunidad cubana, participando en conciertos, programas locales y eventos culturales dirigidos a la diáspora. Su carrera fuera de Cuba fue menos visible a gran escala, pero se sostuvo gracias a un público fiel que lo reconocía como parte de su memoria afectiva.

En Miami, su aporte cultural fue reconocido. Las autoridades de la ciudad llegaron a declarar un día en su honor, en reconocimiento a su influencia en la comunidad cubana y a una carrera sostenida durante décadas. Allí, Rodríguez mantuvo su identidad artística y su vínculo con el público, sin renunciar a sus raíces ni a una idea muy clara de la dignidad personal.

En una entrevista concedida a Cubanet hace un año, Rodríguez se expresó con franqueza sobre la situación del país: “Sencillamente, es una prepotencia y una dictadura; no hay otra manera de decirlo, no cabe otra definición. Cuando algunas personas escuchan mis palabras –personas que, estoy seguro, quieren entender mal– dicen: ‘mira cómo habla mal de su país’. Y no. Una cosa es hablar mal de Cuba y otra muy distinta es hablar mal del desgobierno que existe en mi país. Son dos cosas completamente diferentes”.

Con la muerte de Alfredito Rodríguez desaparece una de esas figuras que, sin pertenecer al canon oficial más solemne, formaron parte esencial del imaginario popular cubano. Su voz, su presencia televisiva y su historia personal –dividida entre la Isla y el exilio– quedan como testimonio de una generación de artistas que supo mantenerse fiel a sí misma, incluso cuando el escenario cambió para siempre.

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