Los generadores del patrocinador y los abanicos del público no logran salvar la última obra de Jazz Vilá

Teatro

La compañía del actor, director y dramaturgo tiene en escena 'Instantes', en la sala Adolfo Llauradó de La Habana

Actores de 'Instantes', la obra de Jazz Vilá.
Actores de 'Instantes', la obra de Jazz Vilá. / 14ymedio
Darío Hernández

21 de abril 2026 - 13:07

La Habana/Ni lo que solía ser una apuesta segura en teatro desde el punto de vista comercial parece prosperar ya en Cuba. Es la sensación, al menos, que le queda al público tras asistir a una función de Instantes, la más reciente obra de Jazz Vilá, estrenada el pasado 10 de abril en la sala Adolfo Llauradó, donde se representa viernes, sábados y domingos a las 5:00 pm.

Puesta en escena por el 12º aniversario de la compañía que lleva su nombre, Jazz Vilá Projects, el propio actor, director y dramaturgo la promocionó como una obra “muy particular”, que incluye “todo el universo” del grupo de teatro. “Es una obra que, como Marvel Studio, como DC Universe, recoge parte de los personajes que durante estos doce años han formado parte del eco de la compañía”, explicó Vilá al canal del Ministerio de Cultura Cuba Actores.

Tampoco ayudaba haber tenido que pasar horas bajo el sol para ver una obra de tan solo 40 minutos.
Tampoco ayudaba haber tenido que pasar horas bajo el sol para ver una obra de tan solo 40 minutos. / 14ymedio

De esta suerte, por Instantes desfilan personajes de Rascacielos, Eclipse, Farándula y Candela –las cuatro “obras insignes de la compañía”, en palabras de su fundador–, que están encarnados por los actores Jorge Molina –el inolvidable Lázaro en Juan de los Muertos, donde actuó junto al mismo Vilá, que interpretaba a La China–, Saylie Álvarez, Javier Quesada, Day Quintana, Olivis Páez, Luis Miguel Acevedo, Carlos Migueles y Raquel Rey.

“Todas estas voces”, explicaba el dramaturgo, “convergen en el Malecón de La Habana como un sitio representativo”, en una obra, aseguraba, con la que el público sentiría “conexión”, pues “habla muchísimo de la Cuba de hoy”.

Él está de acuerdo en que la situación con los apagones y los alimentos es insostenible –como clamaba uno de los personajes femeninos en escena– pero, asevera, “realmente no tenía nada que ver con nada”.
Él está de acuerdo en que la situación con los apagones y los alimentos es insostenible –como clamaba uno de los personajes femeninos en escena– pero, asevera, “realmente no tenía nada que ver con nada”. / 14ymedio

La pieza teatral, desde luego, generó mucha expectación. Tanta, que el pasado viernes solo logró entradas un 20% de la larga cola que aguardó hasta dos horas para poder acceder. El resultado, sin embargo, fue del todo decepcionante. Bastaba una observación somera para desmentir al autor en sus entusiastas previsiones: el público no conectó en absoluto.

“Va de las relaciones que se terminan”, explica una mujer, “y aprovechan entonces para meter cosas sociales, pero que no vienen al caso”. Otro joven juzga: “Una cosa sencilla, poco profunda y nada original. Juegan con lo malo que está todo, con lo aburrido y monótono del doble sentido, o mencionan un concepto sin ton ni son”. Él está de acuerdo en que la situación con los apagones y los alimentos es insostenible –como clamaba uno de los personajes femeninos en escena– pero, asevera, “realmente no tenía nada que ver con nada”.

Muy sonriente no saludaba al final el elenco, eso era patente.
Muy sonriente no saludaba al final el elenco, eso era patente. / 14ymedio

Los actores, argumenta una muchacha, “tampoco se lucieron, vestidos de negro y descalzos”. En cuanto a la puesta en escena, describe “eran tres bancos y una pintura más o menos ahí de la Habana, cosas que no decían ni aportaban nada”. Muy sonriente no saludaba al final el elenco, eso era patente.

Tampoco ayudaba haber tenido que pasar horas bajo el sol para ver una obra de tan solo 40 minutos. “Duró más la cola que la obra, parecía más un sketch televisivo que otra cosa”, lamentaba una estudiante de enfermería, que alcanzó entradas por muy poco. “Y al final para qué: cuando se apagaron las luces para empezar, había asientos vacíos; la gente compró cuatro o cinco entradas y al final no fueron”.

Dentro, lo que prometía transcurrir “con o sin corriente, con o sin SEN”, gracias a una planta propia Tulip Power, empresa patrocinadora del evento, tampoco sucedió.
Dentro, lo que prometía transcurrir “con o sin corriente, con o sin SEN”, gracias a una planta propia Tulip Power, empresa patrocinadora del evento, tampoco sucedió. / 14ymedio

Dentro, lo que prometía transcurrir “con o sin corriente, con o sin SEN”, gracias a una planta propia Tulip Power, empresa patrocinadora del evento, tampoco sucedió. El potente generador solo alcanzaba para las luces, y el único aire en el ambiente era el de los frenéticos abanicos de los espectadores. “¡Tremendo calor!”, era la exclamación generalizada al salir.

Vilá, al que no se vio en la función –él mismo había informado de que estaría en México, fungiendo como jurado en una de las secciones del Festival Internacional de Cine de Guadalajara–, no pudo ver cómo se contrariaban sus deseos de que Instantes fuera un nuevo “éxito rotundo”.  

El potente generador solo alcanzaba para las luces, y el único aire en el ambiente era el de los frenéticos abanicos de los espectadores.
El potente generador solo alcanzaba para las luces, y el único aire en el ambiente era el de los frenéticos abanicos de los espectadores. / 14ymedio

“Yo solamente sé hacer éxitos”, había presumido también el artista, al que próximamente se le podrá ver en Televisión Española en el programa Maestros de la Costura Celebrity. “Siempre trato de trabajar para el público, trato de estar muy conectado con el día a día, con lo que la gente está viviendo, para que la gente sienta que va al teatro pero también a respirar, a encontrar otros caminos, a encontrar otras maneras de vida, porque el escenario nos enseña”.

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