Cuba anula el préstamo a España de sus cuadros de Sorolla por temor a un decomiso

El cambio de criterio coincide con la "tensión diplomática" entre la Isla y Reino Unido por el juicio de la deuda en Londres

Cuadros de Joaquín Sorolla en el Museo de Bellas Artes de Valencia, España. (EFE)
Cuadros de Joaquín Sorolla en el Museo de Bellas Artes de Valencia, España. (EFE)

Los cuadros de Joaquín Sorolla que custodia el Museo de Bellas Artes de La Habana no van a viajar a Valencia, la ciudad natal del pintor, a una de las exposiciones organizadas en España este año con motivo del centenario de su muerte, a pesar de que las autoridades cubanas y españolas habían entablado conversaciones desde 2016 para asegurar esta participación.

Lo confirmó la directora general de Cultura y Patrimonio de la Comunidad Valenciana, Carmen Amoraga, el pasado viernes, durante la conferencia de prensa celebrada para presentar la exhibición interactiva Sorolla a través de la luz, que tendrá lugar entre octubre de 2023 y febrero de 2024. "La situación internacional ha hecho que, habiendo tenido muy avanzadas las negociaciones, el Gobierno cubano haya decidido poner freno a proyectos de colaboración como este", declaró la funcionaria regional, quien sugirió que el trato está en punto muerto.

Según reveló el diario Valencia Plaza a partir de fuentes gubernamentales, "a pesar de que se fue avanzando y había buena sintonía, hubo un cambio de criterio que coincidiría con la tensión diplomática de Cuba con Reino Unido a raíz de la reclamación del pago de una deuda por parte de un fondo buitre que el país entiende como 'ilegítimo'". Sin embargo, La Habana no ha dado ninguna explicación oficial.

Hace casi siete años, luego de un viaje a la Isla del entonces presidente del gobierno regional de Valencia, Ximo Puig, se anunció que habían iniciado conversaciones para "repatriar" las 32 obras de Joaquín Sorolla que posee el Museo Nacional de Bellas Artes cubano. El objetivo, se dijo en ese momento, era emular la exposición Los Sorolla de La Habana, que tuvo lugar en Valencia en 1985.

Gran parte de los sorollas confiscados eran propiedad de los empresarios azucareros José y Alfonso Fanjul y Óscar B. Cintas, que llegaron a reclamar a Sotheby's cuando esta puso a la venta obras de las que se apropió el Estado castrista

En 2019, "parecía todo encauzado", refirió Amoraga a Valencia Plaza, pero la pandemia de covid-19 "retrasó todo". El mismo medio había publicado en 2022 una entrevista con el director del Museo de Bellas Artes de la ciudad española, Pablo González Tornel, en la que adelantaba que aún no habían hablado con él sobre este asunto y bajaba las expectativas de las obras traídas desde Cuba: finalmente serían solo diez, pues, aclaraba, "dos tercios de los Sorolla de La Habana están judicializados y no pueden salir del país".

Joaquín Sorolla (Valencia, 1863-Cercedilla, Madrid, 1923), al que no en vano se le llama "pintor de la luz", fue no solamente un artista extraordinario y prolífico, sino también muy popular en vida. Su fama traspasó las fronteras de su país y, como es natural, llegó a Cuba.

Antes de que la Isla dejara de ser española, realizó retratos a la aristocracia colonial, como a la Marquesa de Balboa, consigna Manuel Crespo Larrazábal en un catálogo del pintor publicado en 1992. Ahí mismo cuenta también que la primera obra que ingresó a la colección del Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana fue Niño comiendo sandía, comprada en 1920 por el entonces director de la institución, Antonio Rodríguez, en el propio taller del pintor en Madrid (por 4.000 pesetas, que hoy equivaldrían a poco más de 500 euros).

El mayor número de obras de Sorolla entró en Cuba durante los años cincuenta, el momento de máximo esplendor económico para la burguesía de la Isla. En 1955, muchos coleccionistas cubanos, se recuerda en el mismo texto, contribuyeron a una exposición del artista valenciano celebrada con motivo de la instalación del Museo en el Palacio de Bellas Artes de La Habana.

"Durante la década de 1960 ingresaron al Museo Nacional de La Habana cerca de quince obras de Sorolla, a partir de las transferencias hechas por el Estado y de compras directas, lo que hizo crecer notablemente el conjunto de su pintura dentro de la colección institucional", detalla Crespo Larrazábal, refiriéndose a las confiscaciones a familias de clase alta que salieron de la Isla tras el triunfo de la Revolución y nacionalizaciones de empresas privadas.

Gran parte de los sorollas confiscados por el Estado castrista eran propiedad de los empresarios azucareros José y Alfonso Fanjul y Óscar B. Cintas, que llegaron a reclamar a Sotheby's cuando la casa de subastas ofreció a la venta obras de las que se apropió el régimen.

Como parte de su exposición permanente, el Bellas Artes tiene una Sala Joaquín Sorolla integrada actualmente por 13 cuadros.

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