Jorge Dalton ilumina los rincones de 'Lichi' Diego

'En un rincón del alma' habla de un conjunto de artistas y escritores que en enero de 1959 se enfrentaron a la situación de una revolución que los desestimó

El director Jorge Dalton en su casa de San Salvador. (14ymedio)
El director Jorge Dalton en su casa de San Salvador. (14ymedio)

La película En un rincón del alma merece ser vista por todos los cubanos y por todo aquel que sienta algún cariño por esta Isla. La cinta resulta imprescindible por el valor testimonial de los documentos y el enorme peso de los argumentos esgrimidos; por la belleza de las imágenes y el encanto de la música. Hay que verla, además, porque Eliseo Alberto de Diego, Lichi para sus amigos, fue uno de los más lúcidos intelectuales de su generación y dejó este testamento filmado en manos del cineasta Jorge Dalton cuando ya estaba contando los últimos días de su vida.

El hilo narrativo elegido por Lichi para exponer su mensaje comienza con sus impresiones personales sobre el grupo Orígenes y un conjunto de artistas y escritores que en enero de 1959 se enfrentaron a la situación de una revolución triunfante que los desestimó por no haber tenido una participación destacada en la etapa insurreccional, lo que en la interpretación de Ernesto Che Guevara se consideró "el pecado original" de toda una generación de intelectuales.

Lichi explica que el dilema de marcharse para siempre del país que amaban o plegarse dócilmente para adaptarse a las nuevas circunstancias marcó el derrotero de cada uno de ellos. Los intelectuales estigmatizados como burgueses tenían que empezar a acumular méritos desde cero, pero sin garantías de ser aceptados. Mientras, el jefe de aquella insurrección popular decidió integrar su revolución en "la comunidad socialista" con un marcado perfil prosoviético, algo ajeno a todas nuestras tradiciones, resalta el escritor.

Los intelectuales estigmatizados como burgueses tenían que empezar a acumular méritos desde cero, pero sin garantías de ser aceptados

Las imágenes de la ciudad de La Habana, mostradas con una idílica carga poética, contrastan con la crudeza del esperpento uniformador que se propuso domesticar una urbe liberal bajo los estrictos parámetros del Hombre Nuevo.

El primer encuentro con el narrador y guionista lo grabó Dalton en México en enero de 2010, y el último un año después, poco antes de que Lichi se despidiera de la vida aquel 31 de julio de 2011.

Si algo se le puede reprochar a este material es ser desmedidamente habanero, pero también es su principal virtud, porque ese genuino orgullo citadino es el mejor antídoto contra la despiadada voluntad de destruir la molesta referencia de prosperidad de un pasado que solo debía ser mostrado como bochornoso.

En un rincón del alma tiene el mérito de exponer con testimonios gráficos, algunos de ellos hasta ahora inéditos, esta compleja controversia entre "la inercia de una Habana que seguía siendo divertida" y la parada en seco que se imponía por mandatos ideológicos para convertir la capital del país en un disciplinado campamento militar.

En la voz de Lichi se escuchan aquí fragmentos de su memorable Informe contra mí mismo, un texto imprescindible que comenzó a escribir en 1978 y publicó en 1997, que le costó la enemistad de las autoridades culturales de la Isla y el aislamiento de muchos de sus amigos.

En el ostracismo quedaron sus poemas, sus novelas, sus guiones cinematográficos y sobre todo su labor periodística. Lichi se había bajado del tren de la Revolución y eso es algo que nunca le perdonaron las autoridades.

Jorge Dalton ha sabido saltar la dificultad de filmar a una persona que habla largo tiempo ante la cámara. El espectador no se cansa porque lo que cuenta Lichi con su respiración fatigada tiene el atractivo que le imprime un conversador fascinante y porque, siguiendo un ritmo aparentemente azaroso, se combinan los viejos noticieros de Santiago Álvarez con inusitadas escenas del archivo de la familia Dalton y los más pavorosos himnos revolucionarios con las canciones de moda de la época.

Esta imprescindible película se proyectará en Miami durante la muestra 'Los caminos del exilio' que se celebra entre el 5 y el 8 de octubre y está dedicada a personalidades de la cultura cubana que tuvieron que emigrar

Esta imprescindible película se proyectará en Miami durante la muestra Los caminos del exilio que se celebra entre el 5 y el 8 de octubre y está dedicada a personalidades de la cultura cubana que tuvieron que emigrar. La proyección tendrá lugar en el Art Cinema de Coral Gables y acercará a la audiencia de Florida los rincones más dolorosos de un hombre, su familia y su país.

En La Habana, mientras tanto, el filme de Dalton sigue sin llegar a la gran pantalla y hasta el momento solo han podido verlo unos pocos. Testigos presenciales han contado que el día que se exhibió en una pequeña sala privada en el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) ante altos funcionarios del Ministerio de Cultura y de la Unión de Artistas y Escritores de Cuba (Uneac), todos terminaron con lágrimas en los ojos, no se sabe si por compasión o por remordimientos.

En un rincón del alma solo podrá ser exhibida en una sala de cine para todos lo públicos o transmitida por la televisión nacional el día que Cuba haya cambiado radicalmente. Lichi lo sabía bien y por eso se negó a rebajar su discurso para que pudiera ser aceptado y también por eso habló sin odios. Al perfilar su visión sobre el futuro de Cuba en los minutos finales del filme, clama: "Ojalá que los perdedores tengan también derecho a una mejor vida".

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