"Lograron juntar a todos los 'despreciables' en un campo de concentración"

El documental 'Pablo Milanés' repasa la estancia del artista en los campos de trabajo de las UMAP

Pablo Milanés habla de su paso por los campos de las UMAP en los años 60 en este documental de Pin Vilar. (14ymedio)
Pablo Milanés habla de su paso por los campos de las UMAP en los años 60 en este documental de Pin Vilar. (14ymedio)

"Estoy esperando que alguien un día le dé una disculpa a Pablo y a otras personas". La frase, del recientemente fallecido Sergio Vitier, forma parte del documental Pablo Milanés, que aborda,entre otros temas, el tiempo que el cantautor pasó durante los años 60 en los campos de trabajo forzado conocidos como Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP).

La película se proyectó ayer en el cine 23 y 12 de La Habana en una sala con gran cantidad de público, pese al incómodo horario, un miércoles a las 3 de la tarde. En la presentación especial del documental, en el contexto de la 18 Muestra Joven ICAIC, estuvo presente su director, Juan Pin Vilar, que dio las gracias a los programadores por la ardua tarea realizada para exhibir el film.

La única proyección anterior en Cuba se produjo durante el Festival de cine de Gibara, donde resultó premiado

La única proyección anterior en Cuba se produjo durante el Festival de cine de Gibara, donde resultó premiado. "Nosotros lo hicimos [el documental] porque hay que pedirle disculpas a las víctimas alguna vez. Lo hicimos pensando siempre en el que la pasó mal allí, no en el que los llevó allí, y creíamos nuestro deber contarlo", explicó el autor a 14ymedio.

Durante casi una hora de metraje la película alterna entrevistas de artistas y familiares cercanos al músico con materiales de archivo seleccionados para ubicar en la época a los espectadores. Los testimonios dan fe de la fortaleza de Milanés a la hora de enfrentar los difíciles tiempos que llegaron con el año 1966, así como del talento del reconocido artista.

Pablo Milanés señala que en aquellos tiempos en Cuba "se estaba operando con cierto orden represivo (sic.)" que no le gustaba y ante el que expresaba sus críticas.

El artista rememora el día en que recibió un telegrama en el que lo convocaban a cumplir con el Servicio Militar, aunque en realidad había sido elegido para ir "a un campo de concentración" ubicado en otra provincia. "Aquello fue brutal para un muchacho de 23 años, aquello fue brutal", sentencia.

No tuvo tiempo de despedirse de su madre ni de su esposa. Había guardias con bayonetas alrededor de los ómnibus que los transportaban a los campos de trabajo forzado.

No tuvo tiempo de despedirse de su madre ni de su esposa. Había guardias con bayonetas alrededor de los ómnibus que los transportaban a los campos de trabajo forzado

Aunque su deseo era seguir con la música, Milanés reconoce que al principio se sintió feliz y satisfecho de ir a cumplir con su deber, pero con el paso de los días, al darse cuenta de dónde estaba, pensó se trataba de un error.

A lo largo del metraje Milanés repasa momentos como la llegada de presos comunes al campo y la preocupación que les causó o de su fuga con el dinero recaudado en un recital para los reclusos.

"Sí, me fugué. Me fugué porque estábamos esperando noticias de que iba a haber una reunión y se iba a determinar que aquello había sido un error. Ya había escándalos en la ONU, los U2, los aviones espías ya habían tomado fotos de los campamentos y lo único que hicieron fue, en vez de 23 pelos de alambre, bajaron a 14 pelos nada más" (la cerca perimetral).

En ese momento, en el documental irrumpe la voz de Milanés cantando un verso que ahora cobra sentido: "14 pelos y un día me separan de mi amada, 14 pelos y un día me separan de mi madre y ahora sé a quién voy a querer".

"Al fin me entregué porque mi madre tenía una angustia que se iba a morir porque yo era un fugitivo. Me presenté ante el comandante Almeida, que era primo segundo mío, y no entendió nada. Me dijo: 'Yo soy el jefe porque Raúl está pasando un curso en la Unión Soviética, y aunque tu seas mi pariente no puedo hacer nada por ti'".

El viaje "fue un desfile horrendo" porque el tren paró de día, en el centro de la ciudad, y desde ahí hasta el campamento fueron a pie. "Todo el mundo gritándonos cosas por el camino"

Después fue enviado a la prisión de La Cabaña donde estuvo un tiempo corto y, desde ahí, a un "campamento de fugados" en Camaguey. El viaje "fue un desfile horrendo" porque el tren paró de día, en el centro de la ciudad, y desde ahí hasta el campamento fueron a pie. "Todo el mundo gritándonos cosas por el camino, y yo encima estaba cojo porque me había desgarrado un pie".

Sin embargo, entre sus memorias destaca a un colectivo al que considera el más maltratado. "En realidad los que la pasaban peor eran los homosexuales, peor aún. Una tarde se aparecieron camiones con una lista, unos oficiales nombrando gente en una operación relámpago. Eso ocurrió en todos los campos de Camagüey la misma tarde, cronometrado, los cogieron a todos y los llevaron para guetos, se puede decir", recuerda.

Pasadas ya varias décadas de aquel episodio lamentable que el Gobierno nunca ha reconocido en su real dimensión, Milanés califica los hechos de macabros. "Lograron juntar a todos los que consideraban despreciables en un campo de concentración". En su caso personal por sus opiniones sobre la Revolución. "Era lo bastante liberal para decirlo donde quiera que lo estimara".

En el documental se escucha también la voz de Marta Valdés, compositora e intérprete, que recuerda que en aquel momento había "una tendencia espantosa" a abordar temas políticos en la música, a lo que muchos se resistían.

Pin Vilar pidió disculpas en su nombre y alentó al público antes de apagar las luces. "Espero que lo disfruten porque no les puedo garantizar que se ponga otra vez"

"Ha habido gente muy bruta", dice Sergio Vitier. Y el público ríe.

Pablo Milanés no pudo estar ayer en la proyección. Pin Vilar pidió disculpas en su nombre y alentó al público antes de apagar las luces. "Espero que lo disfruten porque no les puedo garantizar que se ponga otra vez".

Al día de hoy, Pablo Milanés ve las cosas desde otra óptica. "A medida que va pasando el tiempo tu vas cogiendo una sabiduría propia que te permite vivir y sobrevivir, pero no cambias el mundo, que es lo que tú pensabas cuando joven. (...) Ya eres más escéptico y no cambias nada, simplemente sobrevives y haces lo que sabes hacer".

Cuando la pantalla se queda oscura y en silencio un minuto de aplauso cerrado acompaña a los créditos del documental.

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