París tuvo un alcalde negro nacido en Cuba

Severiano de Heredia, "mulato nacido libre" de Matanzas, llegó al cargo apenas 30 años después de que se aboliera la esclavitud

Severiano de Heredia, el mulato de Matanzas que llegó a ser alcalde de París en 1879
Severiano de Heredia, el mulato de Matanzas que llegó a ser alcalde de París. (Archivo)

Una diminuta calle en un distrito acomodado de París es uno de los pocos recuerdos del único alcalde negro que tuvo París, el cubano Severiano de Heredia.

Heredia, que había nacido en 1836 en Matanzas y fue inscrito en el registro como "mulato nacido libre", llegó al cargo parisino en 1879, apenas 30 años después de que se aboliera la esclavitud.

Oficialmente ahijado de Ignacio Heredia y Campuzano –en realidad, su padre biológico–, era también primo del poeta cubano José María Heredia y del también poeta francés Jose-Maria de Heredia.

Por el empeño de su padre, que quería que el niño recibiera la mejor educación, Severiano de Heredia se mudó a Francia a los 10 años y adquirió la nacionalidad francesa en 1870, ya con 34. El muchacho demostró muy pronto su inteligencia y fue reconocido con el gran premio de honor en su graduación al acabar el liceo. Como otros miembros de su familia, mostraba un gran talento literario.

Heredia fue elegido en 1873 miembro del consejo municipal de París por el barrio de Ternes, en el distrito 17, donde hoy se ubica la calle que lleva su nombre. Seis años después, se convirtió en presidente del consejo, un estatus equivalente al de alcalde. La esclavitud había sido abolida en 1848 y aún muchos consideraban a la raza negra como inferior. Sin embargo, otros negros tuvieron cargos políticos importantes en la Tercera República francesa, entre otros un diputado nacido en Santiago de Cuba en 1842, el mulato Paul Lafargue, que fue además yerno de Karl Marx.

Severiano de Heredia llegó a convertirse en diputado y ministro, y destacó en la defensa de valores muy adelantados a su tiempo

Severiano de Heredia llegó a convertirse en diputado y ministro, y destacó en la defensa de valores muy adelantados a su tiempo. Por ejemplo, medidas sociales como la reducción de la jornada laboral para los niños menores de 12 años, o ecologistas, participando en el desarrollo de los primeros vehículos eléctricos. Sin embargo, se topó con los prejuicios de la época.

En 1886 se celebró una exposición colonial que exacerbó los sentimientos supremacistas de una parte importante de la sociedad francesa de la época. Ese fue el principio del fin político de Severiano de Heredia, que perdió en las legislativas de 1889 y 1893. Tras este revés, decidió dedicarse a la literatura. 

Sobre su vida Paul Estrade escribió un libro, Severiano de Heredia, el mulato cubano alcalde de París, en el que reivindica su figura y demuestra cómo fue víctima del racismo de la época. "No hay ningún retrato de él, ni siquiera en el Hôtel de Ville de París [sede del Ayuntamiento], que, sin embargo, acoge retratos y estatuas de sus antiguos alcaldes. No hay rastro de su existencia en la Ciudad Nacional de la Historia de la Inmigración, ni en las obras que recuerdan a los 'negros' que construyeron Francia".

La calle Severiano de Heredia en París, inaugurada en 2015. (Archivo)
La calle Severiano de Heredia en París, inaugurada en 2015. (Archivo)

Para Estrade, Heredia fue una víctima, "no sé si central o colateral, de la política colonial de Francia en África y de la persistencia de un estado mental colonialista entre nosotros, incluso después de la etapa conocida como 'descolonización'".

En palabras de este autor, "Severiano de Heredia fue olvidado porque era negro. Con el cierre de su tumba, el exministro quedó envuelto en el secretismo en la patria que había elegido y servido admirablemente. Un extranjero nacido en las colonias, un extranjero descendiente de esclavos. El repentino deterioro de su imagen y después su total desaparición fueron la consecuencia inevitable de las fechorías del racismo y el colonialismo. La República era su trampolín, el colonialismo su tumba. La ciudad de París tiene el honor de reconocerse en él".

La memoria del alcalde negro de París fue recuperada por la primera alcaldesa mujer, Anne Hidalgo. También migrante –nacida en España–, Hidalgo inauguró la pequeña calle Severiano de Heredia en octubre de 2015, donde sentenció: "Estamos aquí para salir de este olvido culpable”.

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