Un jeque árabe 'ofrece' 5.000 millones de dólares por Cuba

En el cortometraje 'Dominó', de Eduardo del Llano, cuatro amigos discuten la oferta de compra de la Isla

Cuatro amigos discuten la oferta de un jeque árabe de comprar Cuba en el cortometraje de Eduardo del Llano. (Fotograma)
Cuatro amigos discuten la oferta de un jeque árabe de comprar Cuba en el cortometraje de Eduardo del Llano. (Fotograma)

¿Cómo reaccionarían los habitantes de Cuba si de pronto un millonario de Dubái pretendiera comprar la Isla por 5.000 millones de dólares? Esa es la pregunta que el cineasta Eduardo del Llano se ha hecho en su cortometraje Dominó, enmarcado en la serie Los cuentos de Nicanor y publicado en el canal de YouTube del cineasta bajo el sello de Sex Machine Producciones.

La historia del corto, que gira en torno a cuatro amigos que ven interrumpida la rutina de su partida de dominó al conocer esta inusual noticia, desborda humor crítico sobre la desinformación ciudadana, la toma de decisiones sin consulta popular y sobre qué es realmente Cuba.

A partir de ese absurdo detonante afloran las diferentes posiciones e intereses que reflejan tanto los temores como las dudas que asaltan a los cuatro hombres ante la tentadora oferta de vender su propio país.

Afloran las diferentes posiciones e intereses que reflejan tanto los temores como las dudas que asaltan a los cuatro hombres ante la tentadora oferta de vender su propio país

El estreno de esta pieza, número 14 de la serie, ha llegado un año después del comienzo de su rodaje. Su director asegura que quiso atrapar alrededor de la mesa de juego a "diferentes tipos de cubanos" para tejer una trama que es una muestra de "La Habana profunda".

"Hay un sentido de que están pasando cosas, de que se toman decisiones, de que se mueven las piezas del dominó y uno no se entera hasta después de que hayan ocurrido y esa sensación siempre es inquietante", puntualiza Del Llano acerca del contexto que lo llevó a filmar Dominó.

El conocido personaje Nicanor O'Donnell, encarnado por Luis Alberto García, tras saber que la nación va a ser comprada se dispone a sacar cuentas junto a La Ciencia (Néstor Jiménez), Sangremono (Omar Franco) y Pepe, El Víctima (Miguel Moreno), de cuánto dinero tocará a cada habitante tras realizarse la transacción.

La aritmética suple cualquier arranque nacionalista y los comentarios que brotan de la mesa tienen más que ver con el pragmatismo de la sobrevivencia que con cualquier pose patriótica. El país está a remate con sus seres humanos incluidos y en la aceptación de esa situación no hay dolor ni amargura, solo pragmatismo.

La actriz Lola Amores tiene una breve aparición con el mismo personaje que interpretó en Santa y Andrés, la película de Carlos Lechuga censurada por las autoridades cubanas. Los segundos que aparece en pantalla funcionan a manera de guiño hacia el espectador y de solidaridad con el joven cineasta.

El primer cálculo de ganancias lleva a los jugadores a pensar que cada residente en la Isla va a recibir 10 millones de dólares cuando se complete la compra del territorio nacional, una ilusión que dura poco, porque La Ciencia se encarga de corregir el error matemático y confirma que solo serán 500 dólares per cápita.

El cálculo abre paso a la reflexión sobre el igualitarismo ramplón que ha regido en muchos aspectos de la economía nacional y los discursos políticos al introducirse la posibilidad de que la distribución sea en función de la necesidad.

No falta tampoco en el corto la ironía en la referencia al enemigo externo. "¿Y si todo esto no es más que una maniobra de la CIA? (...) sería una manera sencilla de acabar con el comunismo", susurra Pepe El Víctima, receloso, pero se recupera de inmediato: "500 dólares es una mierda pero es mucho más que lo que la mitad de los cubanos han visto en su puñetera vida".

Sin dolor ni nostalgia, las preocupaciones de los amigos discurren sobre si tendrán que abrazar la fe islámica o emigrar tras la venta del país."¿Qué es Cuba, nosotros o la tierra?". La pregunta desencadena la duda sobre la inclusión de los exiliados en la repartición, a los opositores, los enfermos terminales y los cubanos que están por nacer.

¿Qué es Cuba, nosotros o la tierra?". La pregunta desencadena la duda sobre la inclusión de los exiliados o los opositores los enfermos terminales y los cubanos que están por nacer

Los amigos también están incrédulos a que el capital se utilice en obras de uso colectivo: "Ya no pueden venir a marearnos con la muela esa de que lo van a invertir en planes sociales".

Los chispeantes diálogos muestran la destreza de Del Llano en un formato audiovisual que le perqué esmite combinar lo irracional con la crítica aguda y real. "Lo típico, están hablando de vender el país y nadie nos dice nada, ni nos consultan nada", se queja Nicanor, para quien "no hay un periodista, uno" que se atreva a contar lo que ocurre.

La burla va un paso más allá hasta llegar a las autoridades. "Al recibir ese dinero y quedarse sin territorio que gobernar, ¿el Gobierno no deja de ser Gobierno?", se escucha.

Sin lágrimas ni desgarraduras, en el pasillo del solar y mientras las fichas de dominó se mueven, los cuatro hombres se convencen de que las decisiones se tomarán en un lugar lejos de sus opiniones. Solo les queda esperar que la Isla pase de una mano a otra, como ha sido desde que tienen memoria.

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