Los pequeños negocios privados celebran una feria exitosa en Cuba

El espacio Amarillo Coworking, creado en julio, pone en contacto a emprendedores surgidos con la pandemia

Gretel Bormey ha visto en Amarillo Coworking una gran oportunidad para ponerse en contacto con otros emprendedores y posibles clientes. (14ymedio)
Gretel Bormey ha visto en Amarillo Coworking una gran oportunidad para ponerse en contacto con otros emprendedores y posibles clientes. (14ymedio)

Gretel Bormey atendía a sus clientes con esmero este domingo en Amarillo Coworking, alojado en lo que antes fue la Casa Brava, un hotel boutique privado ubicado en la calle 2, entre 21 y 23, que se vio obligado a echar el cierre por la pandemia. El espacio de exposiciones inició su andadura el pasado julio y este fin de semana acogió un evento destinado a reunir a algunos emprendedores como ella en esta casona de El Vedado.

Bormey & Daughter es el negocio familiar de Gretel y su padre. "Él es chef de cocina y tiene muchos años de experiencia. Yo soy traductora de formación pero desde niña lo estoy viendo cocinar, me críe prácticamente en una cocina. Nuestra idea inicial era hacer catering para eventos pequeños, siempre tuve la idea de lanzar también en algún punto, una línea paralela a lo del catering, para ofrecer ciertos productos que no se consiguen aquí o no hay cultura sobre ellos", cuenta.

La pandemia actuó como reactivo. La cancelación de eventos llevó a Bormey & Daughter a dejar el catering para un momento mejor y dar paso a un producto más adecuado a la nueva realidad: las salsas, los dulces caseros y los congelados.

Algunas de las marcas que participaron en el bazar han nacido con el covid-19 y se han desarrollado únicamente a través de las redes sociales. (14ymedio)
Algunas de las marcas que participaron en el bazar han nacido con el covid-19 y se han desarrollado únicamente a través de las redes sociales. (14ymedio)

"Pensamos que, en esta situación en la que estamos encerrados en la casa y hay escasez de tantas cosas pero especialmente de alimentos, podíamos llevarle a las personas cosas que fueran diferentes, que fueran frescas, saludables, que tuvieran calidad y eso es lo que hacemos", dijo Bormey.

En su lista de productos están el pesto, de albahaca y espinaca; la mayonesa, de ajo y de curry; o el chutney. Hacen también croquetas de pescado o de espinacas que siembran ellos mismos en el patio de su casa.

"Es una yerba que no tiene ningún químico, que se siembra y se cuida con mucho amor. El pescado también lo buscamos nosotros, mi papá tiene un bote y ese es su hobby. Usamos pescado fresco para hacer las croquetas. Quisiéramos, por supuesto, tener muchísimos más productos pero la situación es un poco compleja y a veces nuestra creatividad se ve frenada por lo que podamos conseguir en el mercado", lamenta.

Bormey & Daughter comenzó a mediados de septiembre, solo con entregas a domicilio. "Siguiendo en cada momento las medidas de higiene, andamos siempre con gel antibacterial tratando de cuidarnos a nosotros y cuidar a nuestros clientes", aclara. Hasta ahora, su balance del negocio es muy positivo. "La gente repite y eso significa que el producto gusta y que lo han ido incorporando a su dieta habitual", destaca.

Cuando Gretel Bormey se enteró de la celebración del evento en Amarillo Coworking a través de las redes sociales no quiso faltar. Le pareció sorprendente la cantidad de iniciativas surgidas en el marco de la pandemia y que haya "mucha gente haciendo cosas deliciosas, promoviendo una alimentación saludable".

Los emprendedores mostraron al público sus productos, como alimentos, mascarillas, adornos o bolsas, entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde. (14ymedio)
Los emprendedores mostraron al público sus productos, como alimentos, mascarillas, adornos o bolsas, entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde. (14ymedio)

"Pensamos que era una oportunidad genial para nosotros que somos un negocio que está empezando, que somos pequeños, para relacionarnos con otros emprendimientos similares y conocer lo que hacen, establecer alianzas, realmente han sido días muy buenos", cuenta mientras da a probar sus productos, untados en una rebanada de pan, a los curiosos que se acercan hasta su puesto.

Saily González, fundadora del proyecto, explica a 14ymedio que este es "el primer espacio físico de coworking para emprendedores en Cuba", un lugar para que los dueños de negocios puedan intercambiar experiencias y ofrecer al público sus mejores productos.

"La primera parte de la pandemia fue difícil, pero fue más difícil todavía abrir y tener que cerrar de nuevo. Teníamos mucha incertidumbre, pocas ventas y falta de interacción", argumenta González.

Algunas de las marcas que participaron en el bazar han nacido con el covid-19 y se han desarrollado únicamente a través de las redes sociales. "Están haciendo ventas online pero todavía no han tenido interacción física con la comunidad. En mi experiencia, cuando tú, como persona que está detrás de una marca, interactúas con la comunidad, es muy poderoso porque eso humaniza a las marcas y ayuda al emprendedor a generar comunidad, esa fue la idea de hacer el bazar. Básicamente era poner el espacio y hacer la convocatoria", cuenta en medio del ajetreo del día.

El evento, que se celebró entre el viernes y el domingo pasados, acogió durante las tres jornadas a más de 20 pequeños negocios que mostraron al público sus productos, como alimentos, mascarillas, adornos o bolsas, entre las 10 de la mañana y las 6 de la tarde.

El espacio de exposiciones inició su andadura el pasado julio y este fin de semana acogió un evento destinado a reunir a algunos emprendedores. (14ymedio)
El espacio de exposiciones inició su andadura el pasado julio y este fin de semana acogió un evento destinado a reunir a algunos emprendedores. (14ymedio)

Los clientes que llegaban, la mayoría en familia, recorrían las habitaciones de la casa mirando cada detalle. Casi al fondo, en una de las habitaciones, estaba Deshidratados Habana, un producto que lleva apenas tres meses de existencia.

"Trabajamos hasta ahora con cuatro frutas, piña, coco, plátano y limón. El proceso que seguimos es bastante artesanal, completamente natural, no añadimos ningún químico ni azúcar a nuestro proceso de deshidratación. Tenemos un horno de gas con un aire a presión dentro del horno y las frutas picadas, de acuerdo con el corte de la fruta se demora entre 10 o 12 horas el proceso. Comercializamos nuestros productos en formato de chips, de dados, de rodajas", explicaba una joven a cada persona que se acercaba.

Caridad León llegó a la casona el sábado de la mano de su hija, con su yerno y sus dos nietas. Se compró dos mascarillas, una mayonesa de curry y una salsa de pesto; y no paraba de celebrar el buen empaque de los productos, su diseño y su calidad. "Me voy feliz, es muy bueno ver que la gente joven tiene ganas de hacer estas cosas tan bonitas, es inspirador, todo no puede ser llenarse la barriga".

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