Cuba vive al ritmo del Mundial de Fútbol

'Paladares', cafeterías y corredores de apuestas clandestinos hacen su agosto durante el torneo internacional

Muchos negocios privados han creado ofertas especiales para los clientes que llenan estos días sus locales. (14ymedio)
Muchos negocios privados han creado ofertas especiales para los clientes que llenan estos días sus locales. (14ymedio)

"El negocio iba mal y entonces empezó el Mundial de Fútbol", cuenta con una gran sonrisa Osmel Chapman, camarero de un restaurante privado próximo a la esquina de Infanta y San Lázaro en La Habana. Como muchas paladares y cafeterías, en el local le sacan partido a una gran pantalla de televisión donde transmiten todos los encuentros.

Aunque el béisbol mantiene su estatus de deporte nacional, el fútbol le está ganando la partida entre los más jóvenes. Las razones son múltiples, desde la atracción que generan los juegos de campeonatos internacionales que se transmiten en la televisión nacional, pasando por la excesiva politización de la pelota hasta llegar a los menos recursos que necesita el balompié para jugarse.

"El resultado ha sido que estamos llenos desde que abrimos al mediodía hasta que cerramos a medianoche porque a la gente le gusta ver el fútbol en compañía"

"Hemos preparado una oferta especial para estos días. Tres cervezas, un trago y un pica pica bien surtido por 10 CUC.", promociona Chapman. "El resultado ha sido que estamos llenos desde que abrimos al mediodía hasta que cerramos a medianoche porque a la gente le gusta ver el fútbol en compañía".

El canal deportivo de la televisión oficial, Tele Rebelde, transmite en vivo cada juego y desde que la Telstar 18 [balón oficial e inteligente de este torneo] empieza a rodar, los locales donde hay un televisor se repletan. El fenómeno no ocurre solo en los bares gestionados por cuentapropistas, sino que alcanza a los hoteles, las cafeterías estatales y hasta la recepción de algunas oficinas en las que se ha instalado un televisor.

"Cuando más recaudamos es en las horas en que se transmiten partidos con equipos populares entre los cubanos, por ejemplo los futbolistas latinoamericanos tienen mucha fanaticada que los apoya aquí", detalla Chapman. "Argentina, Uruguay, México y Costa Rica han llenado el lugar, también España y Portugal son muy queridos".

Niury Fonseca, que despacha bocaditos y tapas en un cercano negocio privado con tres pantallas de 52 pulgadas dedicadas al Mundial, coincide. "Aquí la gente salta, grita, llora y se emociona como si estuvieran en Moscú, mirando los juegos en vivo".

"A mi esto me recuerda aquellos años que llegaron a Cuba las primeras telenovelas brasileñas y a la hora que empezaban todo se paralizaba", cuenta a 14ymedio Juan Guillermo Pérez, de 48 años y entrenador de fútbol para niños menores de 12 años. "Ahora cuando se sale a la calle es fácil darse cuenta si están poniendo un buen juego o no, porque se queda desierta".

"A mi esto me recuerda aquellos años que llegaron a Cuba las primeras telenovelas brasileñas y a la hora que empezaban todo se paralizaba", cuenta a '14ymedio' Juan Guillermo Pérez

Mientras habla, una gritería recorre la calle Neptuno en Centro Habana por alguna pelota que ha ido a parar al interior de la portería y los seguidores corean el grito de "Gooool". Minutos después unos niños pasan jugando con un balón remendado y escenifican un duelo entre la selección de Francia y Perú, que finalmente han ganado los europeos.

Durante 90 minutos la vida parece detenerse. Pero no todos los momentos son de alegría. Este martes, las lágrimas brotaron de los ojos de varios espectadores que en el hotel Vedado disfrutaban del juego entre Croacia y Argentina, en el que los australes cayeron por 3 a cero. "Se abrazaban como si se les hubiera muerto un pariente", ironiza el barman del lugar.

Por toda la ciudad baten aires de mundial y los hinchas aportan colorido con sus atuendos, gritos particulares y hasta bailes para acompañar a sus equipos preferidos. Las camisetas albicelestes argentinas, las rojas de la selección española y los colores verde amarillos de Brasil son los más repetidos; y en el mercado negro se ha disparado la ventas de medias, zapatillas, pulovers y otros fetiches relacionados con este deporte

Las imágenes del imponente estadio Luzhniki, con capacidad para 81.300 espectadores, hacen chillar de júbilo.

Las apuestas, a pesar de ser ilegales, son comunes. A veces de manera más solapada, otras de forma evidente, los fanáticos del fútbol arriesgan cientos y hasta miles de pesos en cada partido. Relojes, celulares, anillos, pulseras y cadenas de oro pasan de mano en la misma medida que llegan los goles.

"Se apuesta por todo, desde cuál equipo va a ganar hasta cuántos goles se harán o qué jugadores serán los que los hagan"

Carlos, nombre ficticio, desvela detalles de su labor como "apuntador y banco" de apuesta del fútbol en una cafetería estatal de la zona de Nuevo Vedado. "Se apuesta por todo, desde cuál equipo va a ganar hasta cuántos goles se harán o qué jugadores serán los que los hagan", explica a este diario. "Las cantidades varían, pero tenemos un mínimo de 10 CUC, para que no se nos meta mucha gente con centavos".

Este miércoles, con el partido entre Uruguay y Arabia Saudí, Carlos se embolsó 230 CUC "limpios sin casi sudar", asegura. "Recogí muchas apuestas a favor de Uruguay, que finalmente ganó, pero también la gente puso dinero bastante a que iban a ser más de dos goles a favor de ellos. Yo preferí apostar porque iban a ganar con solo uno", cuenta.

Al final del partido, Carlos distribuyó el dinero discretamente entre los clientes ganadores. "Los empleados de la cafetería saben lo que estamos haciendo pero también quieren vender porque siempre se van con buena propina y porque por estos días ellos traen muchos productos de sus casas para venderlos también".

"Lo más importante aquí es que la gente disfrute, gaste pero no se faje, porque si hay bronca todos salimos perdiendo: los empleados, nosotros y las apuestas", cuenta.

"Hemos multiplicado por tres el consumo de cerveza en la última semana, antes vendíamos unas 100 latas diarias, entre clientes que llegaban al bar y los que se sentaban en las mesas, pero ahora es raro el día que bajamos de 300"

El problema no son solo las peleas y las apuestas prohibidas, sino también los suministros. "Hemos multiplicado por tres el consumo de cerveza en la última semana, antes vendíamos unas 100 latas diarias, entre clientes que llegaban al bar y los que se sentaban en las mesas, pero ahora es raro el día que bajamos de 300", cuenta Chapman mientras limpia las mesas del restaurante.

Las tiendas y mercados estatales sufren una grave carestía de bebidas. "No hay cerveza" reitera una empleada a cada cliente que llega a la Plaza de Carlos III, el centro comercial más importante de la ciudad. "Hay gente que ronda por este lugar desde muy temprano para comprar varias cajas en cuanto ven llegar el camión de cerveza".

La mujer achaca la alta demanda al consumo en cafeterías y bares privados por el torneo deportivo. "Los dueños de paladares quieren garantizar que sus clientes tengan cerveza suficiente durante los encuentros y que tomen mucho para ganar más. En algunos lugares la cerveza está a 2 CUC y, a pesar de ese precio alto, se acaba", reflexiona.

"Y esto no es nada, todavía faltan más de tres semanas para que esta locura termine, no sé cómo vamos a aguantar".

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