Pinar del Río marca el paso de la Serie Nacional de Béisbol

El avance de los pinareños ha sido posible gracias a los brazos de Erlis Casanova, Yosvani Torres, Yosvany Álvarez y Yoandy Cruz

El equipo de Pinar del Río en el momento en que se tituló campeón de la 53 Serie Nacional de Béisbol, tras vencer a la selección de Matanzas, en el estadio Victoria de Girón en 2014. (AIN)
El equipo de Pinar del Río en el momento en que se tituló campeón de la 53 Serie Nacional de Béisbol, tras vencer a la selección de Matanzas, en el estadio Victoria de Girón en 2014. (AIN)

A pesar de la ausencia de los estelares lanzadores Liván Moinelo y Raidel Martínez, que cumplen contratos en Japón, el equipo de Pinar del Río domina la 57 Serie Nacional de Béisbol con su pitcheo. Los vegueros marcan el paso con solo 2 derrotas en 16 partidos, aunque les falta también el diestro Vladimir Baños que se recupera de una lesión.

El avance de los pinareños ha sido posible gracias a los brazos de Erlis Casanova, Yosvani Torres, Yosvany Álvarez y Yoandy Cruz. El pitcher Yaifredo Domínguez no se ha anotado triunfo alguno todavía pero mantiene buenos números y es quien más ponches acumula. En los relevos, Frank Luis Medina e Isbel Hernández hacen su trabajo de apoyo con notables resultados.

La vanguardia que exhiben Los Vegueros no debe sorprender, teniendo en cuenta que el equipo capitaneado por Pedro Luis Lazo es el que se llevó la victoria, de manera convincente, en todos los torneos preparatorios antes de que comenzara el clásico anual cubano.

No es de extrañar que el retirado lanzador pinareño, el que más veces ha ganado en las Series Nacionales, haya debutado como un formidable mentor. Ahora puede “fumar” con el emblemático tabaco de la victoria mientras se cuida bien de que nadie se lo apague con una distracción o una mala jugada.

Lazo parece concentrado en afilar su conjunto con una defensiva que sobrepasa la media y con una ofensiva que se va bien por encima del promedio que lleva la serie. El pitcher devenido en director ha puesto a jugar también a las bases que, pese a los pocos jonrones, mantienen su triunfadora producción de carreras.

Como un “choque de trenes” lo hubieran llamado en otros tiempos a ese encuentro, sino fuera porque el béisbol ya no genera la suficiente pasión para semejantes metáforas

Detrás van los demás equipos, que se han definido en dos pelotones. Los Leñadores de Las Tunas, con su magnífico paso, los Tigres Avileños, las Avispas de Santiago, Villa Clara, los Leones azules de la capital, y os Cocodrilos de Matanzas, buscan acercarse todo lo posible a la punta con el sueño de clasificar.

Artemisa, Granma y Holguín se mueven en la zona intermedia; mientras por último se debaten Mayabeque, Sancti Spíritus, Isla de la Juventud, Camagüey, Cienfuegos y Guantánamo, que llevan un lamentable ritmo.

Entre las actuaciones destaca la del industrialista Stayler Hernández, que a pesar de no estar bien a la ofensiva, conectó por fin su hit 1.000, al igual que el capitán de las Avispas, Edilse Silva. Por su parte, el jugador avileño Yoelvis Fiss alcanzó la impresionante cifra de los 1.500 hits y lo hizo conectando un jonrón.

Al margen del pitcheo dispensador de bases por bolas, de la indisciplina y de otros males en abundancia, los errores siguen siendo uno de los puntos más débiles del torneo, que se hicieron notar cuando el partido entre Santiago de Cuba y los Tigres de Roger Machado, en el que se acumuló un total de 8 pifias, rozando el récord, que pertenece a los Alazanes de Granma, con nueve en un solo partido.

De las subseries que comienzan, la más esperada tendrá lugar en el estadio Latinoamericano entre los azules de Víctor Mesa y los Cocodrilos de Víctor Figueroa, quien trabajó durante años a la sombra del actual mentor de Industriales. Como un “choque de trenes” lo hubieran llamado en otros tiempos a ese encuentro, sino fuera porque el béisbol ya no genera la suficiente pasión para semejantes metáforas.

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