Los cubanos finalizan subcampeones del Campeonato Asiático de Balonmano con Catar
Balonmano
Frankis Carol Marzo fue el segundo mejor anotador del equipo, mientras que Rafael Capote sumó ocho goles y dos asistencias
Matanzas/La selección catarí de balonmano, con los cubanos Frankis Carol Marzo y Rafael Capote, terminó en segundo lugar del Campeonato Asiático tras perder su octava final consecutiva del torneo, con marcador de 29-26, ante Bahréin.
En esta edición del certamen, celebrado en Emiratos Árabes Unidos durante la segunda mitad de enero, Catar sorteó la fase de grupos con victoria ante Omán (27-15) y derrota ante Corea del Sur (32-31). Luego, el Main Round les deparó par de triunfos ante Arabia Saudí (32-25) y el país sede (25-20), pero con una derrota ante el mismo Bahréin (31-28). Dichos resultados les permitieron acceder a la semifinal, donde se habían impuesto 27-26 ante Kuwait.
Carol y Capote, ambos laterales de 38 años, supieron aportar a Catar en esta edición de la competencia. Carol Marzo fue el segundo mejor anotador del equipo, con 29 goles, para un 57% de efectividad en remates anotados. Además, registró ocho asistencias y tres robos. Su partido más sobresaliente fue en el Main Round ante Bahréin, con 11 anotaciones. En el caso de Capote, con participación en cinco de siete juegos efectuados, sumó ocho goles y dos asistencias. Sin embargo, vale resaltar que estos exponentes caribeños ya llevan un largo recorrido en esta selección nacional.
Frankis Carol Marzo fichó por el balonmano catarí en 2021, tras una década en el Sporting de Portugal. Actualmente, se desempeña en la liga de Kuwait. Con la selección de Catar registra cuatro títulos en cinco participaciones en Campeonatos Asiáticos, además de la presencia en los Mundiales de 2019, 2021 y 2025.
Rafael Capote escapó de la Selección Cubana durante los Juegos Panamericanos Río de Janeiro 2007
Por su parte, Rafael Capote escapó de la Selección Cubana durante los Juegos Panamericanos Río de Janeiro 2007. Jugó profesionalmente en Brasil, Italia y España hasta que, en 2013, se marchó a la liga catarí. Ahí se nacionalizó en 2014 para convertirse en una pieza clave de esa selección. Con el conjunto árabe ha participado en siete Campeonatos Asiáticos, entre 2014 y 2026, de los que salió campeón seis veces; asistió a seis Mundiales, con una final alcanzada en 2015, y vivió la experiencia de unos Juegos Olímpicos en 2016, otra vez en Río.
Años atrás, las nacionalizaciones deliberadas de jugadores por parte de Catar sembraron la controversia en la opinión pública del balonmano. La nación acogió la organización del Mundial de 2015, y a base de naturalizados, se propuso armar una representación llena de estrellas. Por lo general, balonmanistas de la élite europea eran atraídos a la liga catarí con sumas de dinero exorbitantes, y si accedían a representar a Catar, recibían bonos extra por nacionalizarse. Con el tiempo, la Federación Internacional endureció su reglamento de elegibilidad a selecciones para regular este fenómeno. Gracias a ello, y a la inversión a largo plazo en su infraestructura interna, hoy son más los cataríes de nacimiento en su combinado nacional.
Para muchos, una selección de Catar repleta de balonmanistas nacionalizados constituía una grave alteración de la naturaleza propia de las competiciones entre países, en las que cada cual busca llevar lo mejor de sí. No obstante, no es descabellado que un atleta llegue a sentirse genuinamente agradecido e identificado con una nación capaz de valorarlo mejor que en la tierra donde nació.