Rey García cuenta detalles sobre las pésimas condiciones de la selección cubana de baloncesto
Atletas cubanos denuncian multas, desorganización con pasaportes y falta de insumos básicos en la Federación
Matanzas/Los atropellos extradeportivos que se viven en la Selección Cubana de baloncesto vuelven a salir a la luz. Esta vez, el portavoz fue Reynaldo García. El base de 36 años no se calló nada en el podcast La Terraza Entrevistas, y ofreció su versión del caso Karel Guzmán.
¿Contexto sobre lo que ocurrió con Karel? El 27 de noviembre de 2025, Cuba recibió a su similar de Argentina en el Coliseo de la Ciudad Deportiva de La Habana, por el Clasificatorio al Mundial. Dicho juego, terminó con marcador de 80-68 favorable a los argentinos. Guzmán sacó la cara por Cuba al registrar 22 puntos, seis rebotes y tres asistencias. Sin embargo, tras el encuentro, el alero de 31 años explotó ante la prensa y cuestionó la gestión administrativa del basket cubano:
“El esfuerzo que nosotros hacemos en venir a jugar por la selección, a pesar que es algo que queremos, no es muy valorado por la Federación (Cubana de Baloncesto). Nosotros tenemos familia fuera de Cuba y formamos parte de un club, que si no hacemos las cosas bien allí, no podemos avanzar ni crecer como jugadores. Esas son cosas que, al final, la Federación debe darse cuenta y mirar. Nosotros venimos siempre con la mejor disposición y las cosas que nos afectan están fuera del baloncesto” declaró.
Para su siguiente encuentro, Cuba devolvería la visita a Argentina el primero de diciembre. “Casualmente”, Karel Guzmán no recibió su pasaporte oficial y quedó en el aeropuerto habanero sin poder aportar al equipo. Sin uno de sus grandes referentes, la derrota caribeña fue más dolorosa esta vez con un escandaloso 105-49.
Rey García estaba junto a Guzmán cuando este quedó en la capital cubana sin poder acudir al juego en suelo argentino. Así contó a La Terraza su versión de los hechos:
“El día del problema con Karel, lo que hubo fue descoordinación. Jugamos contra Argentina en La Habana, se acaba el partido, estamos en el camerino y le preguntan a Karel si tenía su pasaporte para viajar. No sé lo que Karel habrá dicho, pero los de la Comisión Nacional, o el que esté encargado (de gestionar los viajes), tiene que saber que Karel no tiene la nacionalidad (ni pasaporte) de Rumania (u otro país). Para viajar a Argentina, necesitaba sí o sí su pasaporte cubano rojo. Uno de los vuelos (del equipo cubano) salía la noche del partido a las tres de la mañana, con el encargado de los pasaportes, y el otro grupo, salía a las seis. En ese vuelo de las seis de la mañana, se va Karel conmigo. El encargado de los pasaportes, desde mi punto de vista, tenía que darse cuenta de que si él se iba antes, había que dejarle sus pasaportes a los que viajaban después. Cuando llegamos al aeropuerto, yo pude seguir porque tenía mi pasaporte ecuatoriano de cuando yo jugaba allá. Pero el pasaporte rojo de Karel y de otros jugadores suele estar con la Comisión. Le preguntaron a Karel por su pasaporte esa mañana, pero él no lo tenía, quizá pensó que ese asunto ya estaba resuelto porque muchas veces al jugador le dan su pasaporte en el mismo aeropuerto, pero su pasaporte estaba con el otro grupo que hacía escala en Panamá. Karel se molestó con razón. Hay cosas que no están permitidas cuando uno es profesional.”
"Cuando llegamos al aeropuerto, yo pude seguir porque tenía mi pasaporte ecuatoriano... Pero el pasaporte rojo de Karel y de otros jugadores suele estar con la Comisión."
Pero ¿Esas declaraciones de Karel Guzmán estuvieron relacionadas con su ausencia del partido en Argentina? En conversación reciente con 14ymedio, el propio jugador del U-Banca Transilvania Cluj-Napoca rumano había dicho: “No puedo confirmar que lo que sucedió después con el viaje a Argentina y mi problema con el pasaporte haya sido por mis declaraciones, pero tampoco puedo asegurar que no tenga nada que ver, porque al final, uno nunca sabe. Lo que si me ocasionó fue una multa con mi club. Porque para mi regreso, tenía planificado volar de Argentina hacia Grecia, y al no salir desde Argentina, me tuvieron que gestionar mi salida desde La Habana, estuve en Cuba más días de lo planificado y no llegué a tiempo a un partido importantísimo, y al no presentarme por razones que no tenían que ver con el club, recibí la multa. Son cosas que vienen detrás de una equivocación y la Federación no se da cuenta. Ahora mismo estoy muy decepcionado y no sé si vuelva a jugar con Cuba.”
Reynado García tampoco dudó a la hora de contar las carencias logísticas que acechan al equipo masculino de basket en cada competición de la Federación Internacional de Baloncesto: “Son cosas que se van sumando a cosas, como entrenar y que no haya agua para tomar. Llegábamos y los otros jugadores que estaban en Cuba a veces no habían desayunado porque no les daban comida en el Cerro Pelado. Incluso hubo que parar entrenamientos porque hubo basquetbolistas con fatiga. Ahí tenía que llegar yo con 20 panes con croqueta y Jasiel Rivero compraba 20 refrescos. A esa hora se paraba para que coman y después seguir entrenando.”
"A veces llegábamos a entrenar y no había ni agua para tomar... Hubo que parar entrenamientos porque hubo basquetbolistas con fatiga".
El autor de más de 2.000 puntos en la primera categoría japonesa con Saga Ballooners, y nuevo fichaje del Tryhoop Okayama del segundo nivel, prosiguió: “Muchas veces llegas a los hoteles del extranjero y tienes una sola comida garantizada, y son siete días, y de viáticos te dan 10 dólares diarios, con un agua valiendo tres dólares, a unos que se comen tres o cuatro platos. Los he visto que no comen para guardar los 80 dólares del viático para cuando lleguen a Cuba.”
Su inconformidad no era distinta a la de Karel Guzmán cuando nos precisó: “Llevo poco más de 10 años jugando en la selección y más de ocho años contratado profesionalmente en el extranjero. Y como yo, hay muchos jugadores que le dan un porciento de su contrato a la Federación. Empezó por un 10%, ya subió a un 15%. Entonces, saquemos un cálculo. Supongamos que son siete u ocho jugadores contratados de la selección, que dan de sus diferentes salarios. Y a veces, llegamos a entrenar y no hay ni uniformes, que es lo mínimo que debe haber en un equipo. Veía entrenar a mis compañeros con diferentes camisetas. Parecía que estaba entrenando en un parque, en vez de en la selección. A veces ni agua nos daban para un entrenamiento que como mínimo duraba dos o tres horas a 35 grados de temperatura. Son cosas que no nos valoran porque venimos del otro lado del mundo, dejando una familia, dejando un club y vemos que al equipo contrario si son capaces de abastecerlo con lo que nos falta a nosotros. Le ponen agua a ellos y a nosotros no. La pregunta del siglo es ¿qué se está haciendo con ese porciento que dan los jugadores? A veces nos piden pagarnos los boletos de avión o comprar ropa y pelotas para entrenar. Son cosas que la Federación podría resolver.”