Pese a la crisis del turismo, Meliá e Iberostar abrirán más hoteles en Cuba en 2023

La primera hotelera española en la Isla pone sus expectativas en el turismo sanitario y de congresos

La construcción del hotel Meliá Trinidad Playa, en la península de Ancón, en Sancti Spíritus, ha alcanzado el 98% de ejecución. (ACN)
El hotel Meliá Trinidad Playa, en la península de Ancón, en Sancti Spíritus, está a punto de ser inaugurado. (ACN)
14ymedio

11 de noviembre 2022 - 11:28

Madrid/La poderosa hotelera española Meliá está preocupada, pero no tanto. El pinchazo del turismo en Cuba la ha llevado a explorar otros destinos, pero sus planes en la Isla no cambian y para 2023 prevén abrir cuatro nuevos establecimientos.

"En 2022 han aumentado las operaciones aéreas tanto desde mercados tradicionales como Canadá como desde otros europeos, como Holanda, Portugal y Bélgica. Por su parte, Alemania, España, Argentina o Reino Unido muestran también un alza en las reservas, lo cual permite esperar una gradual y firme recuperación", señalan desde la compañía al diario económico español Cinco Días.

La hotelera abrirá a corto plazo, aunque sin fecha especificada, el Sol Caribe Beach en Varadero y el Meliá Trinidad Península, en Sancti Spíritus. Cuando haya abierto los otros dos, tendrá 36 hoteles, un 10% del total de los que hay en Cuba, y 14.844 habitaciones, el 15,2% la disponibilidad en la Isla.

La hotelera abrirá a corto plazo, aunque sin fecha especificada, el Sol Caribe Beach en Varadero y el Meliá Trinidad Península, en Sancti Spíritus

Meliá tiene previsto, además, trabajar codo con codo con la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (CSM) para impulsar el turismo sanitario. En mayo, durante la Feria Internacional de Turismo, la CSM anunció haber logrado varios contratos con las compañías hoteleras que operan en la Isla para que los viajeros accedieran a servicios de hemodiálisis en La Habana y Varadero que podrían estar relacionados con el anuncio de Meliá.

Además, la compañía hotelera balear tiene las expectativas puestas en el turismo de congresos que últimamente está relanzando la Isla. El más reciente ejemplo es el Campeonato Mundial de Coctelería, que se celebró precisamente en uno de sus establecimientos, el Meliá Internacional Varadero, donde se reunió a más de 500 personas.

Otra de las grandes presentes en la Isla, también balear, es Iberostar, segunda hotelera española en Cuba, con 17 establecimientos en funcionamiento y 20 firmados. Según el diario madrileño, la firma tiene previsto abrir en estos días el Iberostar Selection Esmeralda, de cinco estrellas, al norte de Camagüey. La zona es, en este caso, casi virgen y apenas existen otros dos hoteles en ese paraje. Además, hay dos aperturas previstas en Trinidad.

Iberostar es propietaria del operador W2M y la aerolínea World2Fly, que comenzó a volar el verano pasado a la Isla y pretende expandir sus rutas para alcanzar las cinco semanales esta temporada alta, frente a las tres que tiene ahora los miércoles, viernes y domingos.

Cuba cerrará este año con 1.710.000 viajeros, según las proyecciones más recientes (octubre) del Gobierno, que tuvo que rebajar sus esperanzas después de mantener hasta pocas semanas antes que se alcanzaría la previsión de dos millones y medio que se hizo a comienzos de año. En 2018 se produjo un dato récord en el sector, con la llegada de 4,7 millones de visitantes internacionales, y un año más tarde lo hicieron 4,2 millones.

En 2020, durante la pandemia, el número apenas fue de 1.085.920 millones, mientras en 2021, el peor año del covid-19 para la Isla, el dato se quedó en 682.411. Las autoridades cubanas creyeron, cuando en noviembre de 2021 reabrieron con cierta normalidad el turismo, que podrían recuperar el terreno perdido, pero mientras su competencia directa, encabezada por República Dominicana y México, han recuperado niveles prepandemia, la Isla no levanta cabeza.

World2Fly, que comenzó a volar el verano pasado a la Isla, pretende expandir sus rutas para alcanzar las cinco semanales esta temporada alta, frente a las tres que tiene ahora

Poco ha ayudado el hundimiento del turismo ruso por las sanciones internacionales tras la invasión, en febrero de 2022, de Ucrania. Y tampoco la crisis, cada vez más profunda en la Isla. Pero las autoridades siguen encontrando nuevos motivos para responsabilizar a EE UU.

Juan Carlos García Granda, ministro de Turismo, dijo esta semana en la feria World Travel Market, en Londres, que su prioridad es recuperar el terreno perdido, pero apuntó a una nueva causa de los males. "Estamos siendo atractivos, la turoperación ve demanda, a pesar del bloqueo que ejerce EE UU. Cualquier ciudadano que visita Cuba no tiene derecho a volver a EE UU con la visa turística electrónica (ESTA), sino que tiene que ir al consulado o embajada estadounidense a obtener otra al solicitar un visado", declaró.

Sin embargo, el diario británico The Independent contaba este miércoles que EE UU también está perdiendo turistas por ese motivo, entre quienes prefieren priorizar sus vacaciones en el Caribe a entrar con el ESTA al país norteamericano. Además, los mercados más potentes para Cuba no precisan ese documento: los rusos, cuyo regreso es previsible paulatinamente con la reapertura de conexiones aéreas, no pueden solicitar ese documento y los canadienses, el mejor cliente de la Isla, no precisa visado de ningún tipo para entrar en EE UU.

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