Con los apagones, la "situación coyuntural" se convierte en permanente

Un año después del anuncio de Díaz-Canel, las autoridades siguen pidiendo frenar un consumo energético que el país no puede permitirse

Las colas para comprar combustible en La Habana han vuelto a alargarse esta semana. (Alejandro Yanes)
Las colas para comprar combustible en La Habana han sido una constante en este tiempo. (Alejandro Yanes)

Este miércoles, 16 de septiembre, empiezan los apagones programados en La Habana para reducir el consumo energético y, según la prensa oficial, frenar "una tendencia al sobregiro que el país no puede permitirse".

Se cumple así la profecía que hizo hace un año el Gobierno cuando Miguel Díaz-Canel anunció, el 11 de septiembre de 2019, que la Isla había entrado en una crisis de combustible, que sin embargo calificó entonces de "situación conyuntural".

Según el aviso publicado por la Empresa Eléctrica de La Habana, las "interrupciones al servicio eléctrico", este miércoles de 8:00 am a 4:00 pm en los municipios de Plaza, Playa y Boyeros, se debe a "acciones de mantenimiento programadas". Hace unas semanas, las autoridades ya habían desmentido que los apagones ocurridos en agosto se debían a la falta de combustible.

El pasado 3 de septiembre, el viceprimer ministro Ramiro Valdés Menéndez llamó a bajar el gasto eléctrico y pidió a los consejos energéticos municipales que identifiquen a los altos consumidores en residencias y servicios estatales

Sin embargo, el pasado 3 de septiembre, el viceprimer ministro Ramiro Valdés Menéndez llamó a bajar el gasto eléctrico y pidió a los consejos energéticos municipales que identifiquen a los altos consumidores en residencias y servicios estatales.

Este lunes, las autoridades insistieron en este mensaje difundiendo un nuevo balance de lo que va de septiembre, cuando se consumió un 4% más de lo previsto. Solo Las Tunas, Holguín y Granma se ajustaron al plan, lamentó el Consejo Energético Nacional. Aunque el organismo admite que los hogares han reducido el consumo, como se recomendó entonces, "la respuesta desde los organismos estatales y sus dependencias aún no ofrece los resultados que urgen", señaló una nota publicada en la prensa oficial.

Pese a las declaraciones insistentes de las autoridades que niegan el vínculo entre apagones y escasez de combustible, la situación, lejos de mejorar, empeora y el último mes, varias zonas de la capital se han quedado sin luz en periodos que pueden llegar a las ocho horas en ocasiones.

El Gobierno sigue poniendo sus esperanzas en su viejo socio energético, Venezuela, del que procede al menos el 49% del combustible con el que la Isla genera electricidad (el 51% restante se produce con petróleo extraído en Cuba). Según el embajador de Venezuela ante Estados Unidos, Carlos Vecchio, en la primera mitad de 2020 el régimen de Maduro envió 33 buques tanqueros a Cuba, cargados con poco más de 13 millones de barriles de petróleo.

Pero el país sudamericano, que desde hace años ha suministrado petróleo a Cuba a cambio de médicos, ha visto sus posibilidades muy mermadas con el aumento de sanciones de la Casa Blanca y ahora recibe combustible de forma poco reglamentaria procedente de Irán, afectado también por las medidas de Washington. Del cargamento de esos barcos, según los expertos, una parte llega a La Habana.

Es imposible saber cuál hubiera sido la evolución de la situación energética en el país si el coronavirus no hubiera obligado a detener casi todos los transportes de la Isla para impedir la movilidad

Al inicio de la crisis, Díaz-Canel mantuvo un lenguaje bélico con el que enfrentar a la "coyuntura", responsabilidad, como no podía ser de otra manera, de EE UU. "Este es nuestro Girón", "ya vencimos el primer momento de la situación coyuntural", "el país no se ha paralizado", decía Díaz-Canel en sus reuniones de Gobierno, mientras en la calle la gente abarrotaba gasolineras y paraderos de transporte.

Las autoridades se vieron entonces obligadas incluso a paralizar el transporte en la capital y exigir -ejército de inspectores mediante- que los vehículos estatales recogieran pasajeros. La situación también provocó que muchos de los transportistas privados elevaran los precios en sus rutas.

La llegada de la pandemia ha dejado la situación en el aire. Es imposible saber cuál hubiera sido la evolución de la situación energética en el país si el coronavirus no hubiera obligado a detener casi todos los transportes de la Isla para impedir la movilidad y detenido muchas actividades no esenciales que son grandes consumidoras. Pero incluso con ese ahorro, Cuba tiene problemas para mantener el suministro y el fuerte impacto que se prevé que cause sobre la economía el covid-19 amenaza con perpetuar una ya larga "coyuntura", que se parece cada día un poco más al odiado Período Especial de los años 90.

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