Los comercios cumplen con los precios 'topados' por temor a las denuncias

Los vendedores tratan de adaptarse a los cambios en el primer día de entrada en vigor de la norma

Cafetería La Favorita en El Vedado, La Habana. (14ymedio)
Las cafeterías debían adaptarse a la nueva norma este jueves. (14ymedio)

Tablillas de productos desaparecidas o enmendadas a la carrera forman parte del panorama de este jueves en que entran en vigor los precios topados de las bebidas en las cafeterías y panaderías privadas de La Habana, una medida gubernamental que pretende contener la inflación tras el aumento salarial en el sector estatal.

"20 pesos", responde en voz baja un empleado de una cafetería particular en El Vedado, cuando, la víspera de aplicarse la normativa, una madre le pregunta cuánto vale un refresco de naranja. Los trabajadores privados llevan días preparándose para la regulación de los precios, que afecta también a los jugos industriales, el agua embotellada y la cerveza.

El temor a que la norma lleve aparejado un refuerzo de la presencia de inspectores encubiertos y que los clientes denuncien a quienes mantengan los precios anteriores ha llevado a muchos a modificar los importes días antes de que llegara la fecha oficial para su entrada en vigor, mientras que otros los mantuvieron hasta el último minuto del 31 de julio.

Algunos comercios aún siguen con los precios anteriores. (14ymedio)
Algunos comercios aún siguen con los precios anteriores. (14ymedio)

En muchas de las cafeterías y panaderías privadas que abrieron en las primeras horas de este 1 de agosto todavía se podían leer los viejos precios tachados, ahora reemplazados por cifras menores, pero en la mayoría había que preguntar.

Las nuevas tarifas establecen que la cerveza de producción nacional queda fijada en 30 CUP (1,25 CUC); la importada en 35 pesos (1,45 CUC), los refrescos en pomos de 1,5 litros no podrán rebasar los 30 CUP y los enlatados los 18 CUP.

En un breve recorrido por el barrio de Nuevo Vedado lo más notorio fue que en la tarde noche de ayer 31 de julio abastecieron de cerveza Hollandia en la tienda Tulipán. Al precio de 1 CUC por lata y con el límite máximo de cinco cajas de 24 latas por cliente ya se había armado una cola desde horas tempranas.

“Si todos los días tuvieran esta oferta, se podría entender los precios topados”, comentaba el dueño de un bar-cafetería. “Vamos a ver cuánto dura”.

En una pizzería de la calle Tulipán se mantenían los precios de 40 y 50 CUP para la cerveza nacional y 60 para la importada, pero el dependiente dijo que en cuanto llegara la cajera tomarían una decisión de quitar el cartel o hacerle enmiendas.

Los empleados de varias paladares del municipio Plaza de la Revolución confirmaron a 14ymedio que, aunque la medida no se aplica a los restaurantes privados, han sido citados a una serie de reuniones donde las autoridades le han pedido que no incrementen los precios.


En esos encuentros, representantes del Consejo de la Administración Provincial de La Habana se han comprometido a no elevar los precios en los mercados minoristas estatales, donde los trabajadores por cuenta propia compran buena parte de los productos.

"En lo personal no me afecta tanto porque además de refrescos enlatados vendo jugos y batidos de frutas naturales que hacemos aquí mismo", cuenta a este diario Néstor, un emprendedor con un pequeño kiosco en un portal de la Calzada del Cerro. "Pero también vendo bastantes refrescos de cola y limón, porque el hospital pediátrico está cerca y los padres prefieren llevarles bebidas selladas y más seguras a los niños ingresados".

A pesar de que su bolsillo no estará entre los más dañados por la nueva normativa, Néstor cree que "no se consultó nunca a los cuentapropistas antes de aplicarnos una medida así. Cuando llega el momento de pagar impuestos y de que entreguemos parte de nuestras ganancias lo anuncian con mucha anterioridad hasta por la televisión, pero a la hora de tomar una decisión así la dicen prácticamente de un día para otro".

Que los precios topados incluyan a las pequeñas cafeterías privadas y a los locales de venta de panes y repostería pero no a los restaurantes particulares es, a juicio de Néstor, una discriminación. "Castigan a los pequeños pero dejan a los que más ganan dinero con los precios de la bebida que sigan como van", denuncia. "Todo el mundo está diciendo que es porque no quieren afectar sus propios intereses porque hay mucha gente poderosa en este país que ha abierto paladares".

Las tiendas estaban bien abastecidas este jueves a primera hora. (14ymedio)
Las tiendas estaban bien abastecidas este jueves a primera hora. (14ymedio)

Numerosos propietarios de cafeterías han acudido a lo largo de la semana al local de la Oficina Nacional de Administración Tributaria de Centro Habana para preguntar si la medida vendrá aparejada de un cambio en el tipo impositivo que deben pagar cada año sobre sus ingresos personales. "Yo tenía planificado más o menos cuánto iba a ganar en estos meses, pero ahora tengo que rehacer todos esos cálculos", protestaba un trabajador por cuenta propia a una empleada del lugar.

Las empleadas de la ONAT insistían en que la decisión "ha sido tomada por Consejo de la Administración Provincial de La Habana" y desvinculan al sistema tributario, dependiente del Ministerio de Finanzas y Precios.

En una pequeña cafetería ubicada en Carlos III, cerca de la esquina con Infanta, algunos clientes se asomaban esta mañana para comprobar que se cumplía la normativa. "Cuando no encuentro refresco en la tienda paso por aquí y compro una lata para llevársela a mi hijo de merienda a la escuela", detalla Dayamí, una enfermera madre de un niño de ocho años que ahora está de vacaciones. "El precio había subido en el último año y ya no podía pagarlo", aclara.

Un día antes de que entrara en vigor la normativa, la titular del Ministerio de Finanzas y Precios, Meisi Bolaños, justificó el congelamiento de los importes de las bebidas y otros productos. "Si incrementamos el salario y al propio tiempo lo hacen los precios de los principales productos, bienes y servicios que demanda la población, no se equipara ni se logra el efecto positivo de la capacidad de compra", argumentó.

La funcionaria hizo un llamado a los ciudadanos a denunciar a quienes no cumplan. "Es la propia población quien a través de los canales de comunicación nos informa y aporta valoraciones, quejas y denuncias; además, nos explica y ofrece sugerencias para revisar precios y establecer mecanismos reguladores, sobre todo en aquellos casos que tienen que ver con los alimentos y los servicios".

Este miércoles el economista Pedro Monreal advertía sobre los peligros de apelar a lo que llamó "los precios congelados". En su blog, el académico consideró que la medida indica "la supremacía de mecanismos administrativos y el anclaje de la planificación en un esquema centralizado. Es el equivalente económico de un coma inducido y sus múltiples consecuencias podrían ser significativas".

Una 'paladar' de Nuevo Vedado mantiene los precios viejos: "Nadie nos ha dicho que había que cambiarlos". (14ymedio)
Una 'paladar' de Nuevo Vedado mantiene los precios viejos: "Nadie nos ha dicho que había que cambiarlos". (14ymedio)

Monreal comparte el temor que se extiende por las calles cubanas de que la nueva camisa de fuerza impuesta al sector privado no evite que los precios "crezcan en un mercado negro que podría ampliarse. También podría zafarle las costuras al sistema económico por otras partes: inversión, empleos y salarios".

"Cuando toparon los precios de la carne de cerdo en los mercados ¿qué pasó?", cuestiona Isidro del Valle, un productor porcino de la zona de Bahía Honda en Pinar del Río que asegura que la mayor parte del cerdo que ahora se comercializa en la región "se hace en pie y porque el comprador viene directamente a las fincas o tiene un intermediario, pero no llega a los mercados".

"Lo que va a pasar con los refrescos es que vamos a llegar a una cafetería y el empleado dirá que no tienen, no en la tablilla, pero sí que si alguien quiere una cola tendrá que pagarla al precio que tenía antes de todo esto", sospecha. "O le pagas el precio o te quedas sin refresco. Ah, y si viene un inspector dirán que el cliente trajo la lata de otro lugar".

"Aquí cada vez que el Gobierno hace una ley, la gente inventa la trampa", , dice con resignación el productor porcino.

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