La economía cubana no crece ni colapsa

El experto Pavel Vidal ve estancamiento en 2018 y grandes incertidumbres en el futuro

Mujeres cuenta propia venta de comida. (14ymedio)
El sector privado sigue teniendo trabas que le impiden prosperar adecuadamente. (14ymedio)

El aparato económico cubano lleva 30 años sin progresar pero tampoco "colapsa del todo", resume el experto Pavel Vidal en un análisis publicado esta semana en la web de Cuba Posible y titulado La economía cubana en 2018: otro año sin colapso y sin progreso.

El economista cubano, que trabaja en la Pontificia Universidad Javeriana de Cali (Colombia), señala que, según el dato adelantado por el ministro de Economía y Planificación, Alejandro Gil, el Producto Interior Bruto (PIB) ha registrado un crecimiento del 1% en 2018, muy por debajo del 2% previsto oficialmente.

Mientras el Gobierno atribuye este pobre resultado al incumplimiento de ingresos por exportaciones, el alto nivel de endeudamiento, el contexto internacional y la meteorología, Vidal demuestra que los problemas son más profundos.

Mientras el Gobierno atribuye este pobre resultado al incumplmiento de ingresos por exportaciones, el alto nivel de endeudamiento, el contexto internacional y la meteorología, Vidal demuestra que los problemas son más profundos

"Se debe reconocer que [el cubano] es un sistema que ha mostrado ser efectivo para manejar las crisis y evitar el colapso económico, como también ha sido "efectivo" en limitar la iniciativa privada, la innovación y el despegue de la productividad. Es un sistema que tiene el récord de mantener al país con las menores tasas de inversión de América Latina. Y así lleva casi 30 años ya el aparato productivo cubano: no colapsa del todo, pero tampoco hay progreso económico", describe Vidal en un resumen de la situación de inmovilismo de la economía nacional.

El dato de crecimiento,"discreto" como lo calificó el presidente Miguel Díaz-Canel, se traduce en la economía doméstica en algo más cercano a la recesión. Como indica el economista, "la escasez de productos básicos y la dinámica de los precios de los bienes de consumo, cada vez coinciden menos con las estadísticas oficiales del PIB y del Índice de Precios al Consumidor".

Pavel Vidal se muestra asombrado de que el Gobierno haya conseguido mantener bajo control las cuentas en un contexto de caída estrepitosa de su principal socio comercial (y político) del que depende en gran medida. Mientras Venezuela ha perdido la mitad de su PIB en los últimos cinco años, Cuba ha crecido a una media de 1,7%.

En su opinión, la prolongada experiencia de centralización del Estado, de control de los recursos y de regulación financiera y cambiaria han logrado mantener una distribución de los recursos que ha amortiguado lo que llama "el shock venezolano".

La prolongada experiencia de centralización del Estado, de control de los recursos y de regulación financiera y cambiaria han logrado mantener una distribución de los recursos que ha amortiguado lo que llama "el shock venezolano"

Pero las principales vías de control que el Gobierno ha empleado para ello en todo este tiempo son el turismo y la política fiscal expansiva, y ambas están en un momento delicado.

El turismo, catapultado a partir del deshielo con EE UU, ha tenido un crecimiento medio durante tres años del 16%, suficiente para obtener ingresos externos e influir en la inversión extranjera y el sector privado.

"Desde 2015 hasta 2017, el arribo de visitantes desde Estados Unidos (incluyendo cubanoamericanos) había venido creciendo a una tasa promedio anual de 44% y había duplicado su participación en el total de visitantes a la Isla", cita Vidal.

Pero 2018 ha resultado ser más adverso pese a la mejora de los últimos meses. Las cifras globales del turismo, unos 2,5 millones de visitantes, descendieron en más de un 5% entre enero y junio de 2018. Tomando en cuenta tan solo a los turistas estadounidenses, la caída de todo el semestre fue del 24%. Las restricciones de la Administración Trump sumadas a los problemas derivados de los conocidos como "ataques sónicos" que provocaron daños en la salud de varios diplomáticos norteamericanos en la Isla explican la desaceleración en este sector clave para el PIB cubano.

Según Cuba Standard Economic Trend Report, el impacto es de 557 millones de dólares en ingresos no recibidos, casi el doble que lo que se calcula, indica Vidal que dejará de percibir la Isla por la cancelación de Mais Médicos en Brasil (300 millones de dólares).

El problema es que el déficit fiscal crece y ha generado este 2018 un agujero de 12.000 millones de pesos

Vidal también cita como amortiguador a la crisis venezolana el empleo de una política fiscal expansiva. Como indica el economista, tras varios años de austeridad, desde 2015 se ha echado mano del gasto fiscal y, para reducir los posibles efectos inflacionarios de esta política fiscal expansiva, el Ministerio de Finanzas y Precios ha empleado bonos públicos y no la creación de dinero nuevo. El problema es que el déficit fiscal crece y ha generado este 2018 un agujero de 12.000 millones de pesos (el 12% del PIB). Aunque esto ayude en el crecimiento a corto plazo, se sustenta en una burbuja financiera en forma de bonos públicos.

Y es que a pesar de que el Gobierno aguante el tipo, gracias a sus férreos controles sobre la economía estatal, el gran problema es que es incapaz de generar cambios estructurales que permitan crear nuevas expectativas. La dualidad monetaria, las ineficiencias del sector empresarial estatal, las restricciones sobre la agricultura y el sector privado impiden, a su juicio, acumular más capital físico y hacer un uso intensivo de la tecnología y el capital humano.

Según Vidal, el presidente y el Partido se niegan a abordar reformas profundas y se quedan en las superficiales. Así minimizan los problemas políticos e ideológicos que supone una gran transformación y pueden lanzar un mensaje de que algo cambia. Podría parecer un método con el que todo son ganancias, pero lo cierto, indica Vidal, es que es la perfecta receta del fracaso.

"Si hay que cambiar diez cosas para que funcione eficientemente un sector productivo, un mercado o un mecanismo económico, el Gobierno cubano va a cambiar solo dos, y estas dos nunca van a ser las más importantes"

"Si hay que cambiar diez cosas para que funcione eficientemente un sector productivo, un mercado o un mecanismo económico, el Gobierno cubano va a cambiar solo dos, y estas dos nunca van a ser las más importantes (...). Gastan tiempo y energía en producir transformaciones que no tienen la posibilidad de ofrecer resultados significativos, dado que no se han cambiado las otras ocho cosas que impiden el funcionamiento eficiente", sentencia, con varios ejemplos ilustrativos.

Pese a este panorama de estancamiento, Pavel Vidal cree que la llegada de la conexión 3G puede suponer un cambio considerable y repercutir sobre el sector privado, aunque, advierte, "para ello se requiere que la política pública se salga del margen y cree un marco regulatorio adecuado, no para restringir, sino para promover la expansión de una de las áreas de la llamada economía naranja de mayor dinamismo a nivel internacional".

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