El predominio de Meliá e Iberostar en Cuba peligra ante la posible llegada de inversores de EE UU

Turismo

“Las hoteleras españolas podrían descubrir que su ventaja histórica descansa sobre una base más frágil de lo que parecía”, señala un experto

Este septiembre está prevista la inauguración del Hotel Sevilla Habana Affiliated by Meliá. (Meliá)
Hotel Sevilla Habana Affiliated by Meliá, otro de los establecimientos del Gobierno cubano que gestiona la compañía. / Meliá
14ymedio

26 de mayo 2026 - 09:01

Madrid/Décadas de inversiones de empresas españolas en Cuba podrían quedar reducidas a cenizas si el Gobierno de Donald Trump pide el sector turístico como botín en sus negociaciones con la Isla. La teoría queda plasmada en un reportaje publicado este martes por El Confidencial en el que se parte de la certera premisa de que ninguna hotelera extranjera es propietaria de los establecimientos que gestiona.

“Sería muy fácil, bajo presión, que un nuevo Gobierno cubano termine el contrato con una compañía española y dé el contrato a una compañía estadounidense”, apunta Paolo Spadoni, profesor en la Augusta University, en EE UU, y experto en turismo cubano. El especialista apuntala el planteamiento del medio, al considerar que es el único sector capaz de proporcionar rendimientos de manera inmediata. 

“Pocas cosas le gustan más a Trump que un buen hotelazo”, escribe el redactor, que comienza la nota hablando de la necesidad que tiene el presidente de EE UU de una victoria rápida y efectiva tras el fiasco en Irán. En Venezuela quedó claro que el objetivo era el control de la industria petrolera, continúa, y en Gaza hubo incluso una presentación de un proyecto descabellado para construir un resort de lujo tras la firma de un acuerdo de paz. 

Cuba no tiene nada, afirma la nota, pero conserva una sola cosa: su marca global de destino turístico paradisíaco

Cuba no tiene nada, afirma la nota, pero conserva una sola cosa: su marca global de destino turístico paradisíaco. “Si Estados Unidos logra forzar la apertura económica cubana y levanta las restricciones a los viajes, el impacto llegaría primero a aerolíneas, cruceros, plataformas de reservas, operadores turísticos, empresas de alquiler vacacional y, por supuesto, cadenas hoteleras”, señala el experto, un mercado del que durante décadas se han hecho cargo los empresarios españoles.

Meliá, Iberostar, Barceló o NH “aprendieron a operar en la Isla, asumieron el coste político de hacerlo y se posicionaron en uno de los pocos sectores cubanos capaces de generar divisas”, argumenta la nota, que sostiene que el objetivo era estar bien posicionadas cuando llegase un cambio a la Isla. Sin embargo, las cosas podrían cambiar de la noche a la mañana si Washington reclama la pieza. 

“Las compañías estadounidenses llegarían tarde, pero con el respaldo del actor que habría forzado el cambio. Las españolas, en cambio, podrían descubrir que su ventaja histórica descansa sobre una base más frágil de lo que parecía”, añade.

El texto aborda la relación con el conglomerado militar Gaesa, el actor principal con el que los españoles debían negociar y que ahora está cien por cien contaminado por las sanciones. En este escenario trabajan la mayoría de las empresas, según una entrevista publicada hoy también en la prensa española.   

El artículo se centra en la reducción del arsenal de defensa legal que existe hoy para las empresas europeas. En el momento en que se aprobó la Ley Helms-Burton, en 1996, la Unión Europea reaccionó con la creación del Estatuto de bloqueo, que protege a las compañías comunitarias de las medidas extraterritoriales. Además, hubo una ofensiva diplomática que derivó en la suspensión de los títulos III y IV de esa ley, activados por el primer Gobierno de Trump dos décadas después. 

Ahora, desde 2023, la Unión Europea cuenta con un arma más: el Instrumento Anticoerción, más conocido como bazuca comercial, que permite activar represalias comerciales directas si las autoridades determinan que hay medidas que tratan de condicionar las políticas de la UE o sus Estados miembros. Lo que está en duda es que los Veintisiete decidan entrar en esa guerra cuando tienen frentes más relevantes de disenso con la Administración estadounidense, entre ellos la guerra de Ucrania o su decisión de no entrar en el conflicto con Irán.

“Las hoteleras españolas no tienen mucho margen de maniobra en esto. Están a la merced de lo que vaya a pasar”

“Las hoteleras españolas no tienen mucho margen de maniobra en esto. Están a la merced de lo que vaya a pasar”, afirma Spadoni. El experto cree que solo hay un inconveniente en el posible plan estadounidense de reclamar el control del sector turístico: la necesidad de transformar por completo todas las infraestructuras de la Isla, que van de aeropuertos a sistemas de pago, redes de telecomunicaciones, carreteras, electricidad y un sinfín de cosas más. 

En República Dominicana, afirma el profesor, el turismo terminó arrastrando al resto de sectores, pero en Cuba no será tan fácil. Hay factores que lastran todo, como la escasa implantación del sector privado en un país en el que toda gran empresa es estatal y, además, depende de importaciones. “El turismo en Cuba no está insertado en una economía capaz de crear encadenamientos productivos. Es una economía agotada, ineficiente y demasiado centralizada, y por eso el turismo no puede jugar el mismo papel que en otros países”, advierte.

La nota concluye en un tono pesimista para la población, ya que el experto añade que será necesario “muchísimo tiempo” para que las mejoras se trasladen a la ciudadanía en salarios, consumo y oportunidades. “Hasta entonces, la nueva Cuba prometida por Rubio podría parecerse demasiado a la vieja: una Isla donde los dólares entran por la puerta del hotel, pero rara vez llegan a la calle”.

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