"Un 'yuma' menos, dos cubanos más", la aritmética del turismo nacional

La caída de visitantes extranjeros abre oportunidades a las agencias especializadas en paquetes para consumidores cubanos

La mayoría de los clientes nacionales son personas con ingresos en divisas. (14ymedio)
La mayoría de los clientes nacionales son personas con ingresos en divisas. (14ymedio)

Arena, sol y cubanos. Los tres elementos priman estos días en muchos balnearios de la Isla donde el turismo nacional aprovecha las vacaciones escolares y llena el hueco dejado por la caída de visitantes extranjeros. Peor considerados por los empleados, expertos buscadores de la mejor oferta y grandes consumidores en los hoteles de todo incluido, los nacionales ya son mayoría en muchos alojamientos del país.

La imagen difiere bastante de la que podía verse hace apenas una década, cuando estaba prohibida la entrada a los hoteles en divisas de los cubanos residentes en la Isla. En diez años, el acento local se ha hecho frecuente en los pasillos y áreas recreativas que antes les estaban vedados y ha crecido un robusto mercado de excursiones privadas que organizan desde el traslado al lugar hasta alojamiento y diversión.

En una esquina del barrio del Vedado al menos una veintena de familias aguardaban por el ómnibus que los llevaría hasta Cienfuegos el pasado viernes. Cargados con bolsas y varios cochecitos de niños, los veraneantes recibieron a la guagua con un aplauso de alegría. Habían logrado reservaciones para al menos dos noches con todo incluido en el Hotel Jagua de esa ciudad del centro de la Isla.

"Nosotros no pescamos en río revuelto, sino en río tranquilo, si llega más gente de afuera no podemos colar a nuestros clientes", aclara Luciano

"Por esta misma fecha el año pasado no había posibilidades de que lográramos colar un grupo tan grande en un hotel de las zonas más visitadas", asegura Luciano, un guía privado que se dedica desde hace ocho años a organizar viajes con todo incluido a diferentes provincias de la Isla. "Desde que empezó a aumentar el turismo extranjero se hizo más difícil organizar este tipo de viajes para cubanos".

"Nosotros no pescamos en río revuelto, sino en río tranquilo, si llega más gente de afuera no podemos colar a nuestros clientes", aclara Luciano. En su amplio catálogo, algunas ofertas están marcadas con una palomita roja. "Estás son las más atractivas pero también las más difíciles de conseguir, porque a los extranjeros les gustan mucho".

"Cayo Santamaría, dos noches con todo incluido por 160 CUC", se lee en una de las promociones. Luciano organiza el transporte con ómnibus que durante la semana trabajan para empresas estatales pero cuentan con un permiso de sus administraciones para hacer viajes turísticos de viernes a domingo. "Dejamos a los clientes en el lobby del hotel. Es recoger la llave de la habitación y empezar a disfrutar".

Luciano es de los pocos que se alegra con la caída del turismo extranjero o del aumento del que llega en cruceros, porque no ocupa una cama de hotel. Entre enero y junio, alrededor del 50% de los visitantes estadounidenses que arribaron a la Isla lo hicieron justamente en esa modalidad. En Cuba operan 17 compañías de cruceros, como Norwegian Cruise Line Holdings, Carnival Corporation y Royal Caribbean Cruises, con un crecimiento del 28,6% en el primer trimestre de este año.

Aunque los últimos datos sobre turismo de EE UU, conocidos este miércoles de fuentes citadas por la agencia Reuters, son más optimistas que los del mismo periodo del año anterior, con un aumento del 5% (68.000 estadounidenses de origen no cubano), el panorama sigue siendo negativo. Más aún si se tiene en cuenta la euforia posterior al deshielo.

Las cifras globales del turismo, unos 2,5 millones de visitantes, descendieron en más de un 5% entre enero y junio de 2018

Las cifras globales del turismo, unos 2,5 millones de visitantes, descendieron en más de un 5% entre enero y junio de 2018. En el dato se incluyen los cruceros de los primeros seis meses, que trajeron a la Isla a 379.000 personas, el 45% más que en 2017. Tomando en cuenta tan solo a los turistas estadounidenses, la caída de todo el semestre es del 24%.

El impacto sobre los negocios de las zonas más turísticas no se ha hecho esperar. Restaurantes que apenas logran llenar la mitad de sus mesas, casas de rentas que han pasado de una ocupación por encima del 80% a ver sus habitaciones casi vacías y agencias estatales de alquiler de vehículos que hace un año no daban abasto y ahora tienen sus parqueos llenos de autos.

"Un yuma menos, dos cubanos más", explica en una simple aritmética Luciano. "Cuando los norteamericanos llegan en cruceros no rentan alojamiento y eso está funcionando como presión para que muchos hoteles que ya no estaban dando capacidades para el mercado nacional se vean obligados a hacerlo y hasta bajen los precios. A veces por lo que antes pagaba un extranjero por una noche, yo reservo para una pareja de nacionales".

"En eso influye también que ahora mismo estamos en temporada baja. Para los extranjeros hay mucho calor, pero a los cubanos les gustan estas fechas para ir a la playa". Entre los ejemplos, menciona los  resorts exclusivos de Varadero.

La caída del turismo internacional este 2018 ha permitido una bajada del precio para clientes nacionales. (14ymedio)
La caída del turismo internacional este 2018 ha permitido una bajada del precio para clientes nacionales. (14ymedio)

"Esos eran lugares que se vendían especialmente a través de empresas extranjeras, pero que ahora aparecen cada vez más en nuestros catálogos", explica. "Los hoteles que están regentados por empresas españolas o de otros países son los más solicitados por los cubanos, porque saben que el trato es mejor, al igual que las condiciones y el abastecimiento", apunta. "Este es el momento para atrapar un lugar así".

Tatiana, hija de cubano y rusa, coincide con esa opinión. "Tengo todas las capacidades ya reservadas para este verano, pero estoy a la espera de que me caigan más ofertas", explica vía telefónica a este diario. Con contactos en agencias de turismo al estilo de Cubatur, la joven revende paquetes de todo incluido a Viñales, Trinidad y Varadero, a los que agrega el transporte y la recogida "en la esquina de la casa".

"Trabajo con clientes cubanos hace tres años y los prefiero a pesar de todo", precisa. "Es verdad que cuando una llega a un hotel con diez o quince familias cubanas el trato no es el mismo, pero esta es una clientela que no depende de que llegue un avión, de que llegue el crucero, de que en otro país se venda la reservación. Estos ya están aquí".

"Por otro lado me puedo comunicar muy bien con ellos y los clientes con los que ya llevo tiempo trabajando saben las reglas". Tatiana considera, no obstante, que a un hotel de cuatro o cinco estrellas con todo incluido es muy probable que un huésped cubano le salga más caro. "Come mucho más y también trata de probar muchas bebidas que no consume con frecuencia, como vinos caros, whisky y hasta champán", argumenta.

"A mi me conviene que el turismo extranjero siga cayendo porque los hoteles no van a cerrar por eso, si acaso harán ofertas más asequibles para los de aquí"

La mayoría de los clientes de Tatiana son "nuevos ricos". Cubanos que reciben remesas desde el extranjero, se dedican a negocios privados, tienen entradas a través de la venta de arte o forman parte de agrupaciones musicales. "De vez en cuando llega algún cliente ocasional que quiere preparar una excursión pagada por un familiar que viene de vacaciones desde Miami", explica. "Todos son gente con entradas en pesos convertibles, por uno u otro lado".

Las personas con menos recursos recurren con frecuencia al Campismo Popular, un plan creado por Fidel Castro en 1981, para "extender por valles, playas y montañas, una forma de alojamiento y disfrute al alcance de todos". La opción, con condiciones de alojamiento muy modestas, no goza de muy buena reputación entre los sectores sociales que ya aspiran a más comodidades.

"Vendo paquetes turísticos a cubanos pero los trato como personas, no se trata de porque sean nacionales haya que darles un producto peor", explica Tatiana. "En fin de cuentas ellos son los que mantienen mi negocio. Es más, a mi me conviene que el turismo extranjero siga cayendo porque los hoteles no van a cerrar por eso, si acaso harán ofertas más asequibles para los de aquí".

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