Liudmila Ulítskaya: "Putin se ha vuelto loco, todo esto es el acto de un hombre que ha perdido la razón"

Considerada la gran dama de la literatura rusa y eterna candidata al Nobel, en 1996 su novela 'Sóniechka' se convirtió en un acontecimiento mundial. Ahora reconoce encontrarse en un estado de "ahogo total"

La escritora rusa Ulítskaya afirma que a sus compatriotas los invade "una gran vergüenza y la sensación de estar asistiendo a una profunda desgracia". (Maria Teresa Slanzi/ Anagrama)
La escritora rusa Ulítskaya afirma que a sus compatriotas los invade "una gran vergüenza y la sensación de estar asistiendo a una profunda desgracia". (Maria Teresa Slanzi/ Anagrama)

Liudmila Ulítskaya, la gran dama viva de la literatura rusa, levanta el teléfono en su apartamento del número 27 de la calle Krasnoarméiskaya, al noreste de Moscú. Ulítskaya no vive en un edificio cualquiera. Se trata de uno de los bloques del complejo El escritor soviético, levantado a principios de los años sesenta, cuando el deshielo de Nikita Jruschov prometía años más felices a las artes soviéticas. Escritores, traductores y artistas tan notables como Mijaíl Bajtín o Vasili Aksiónov, Bulat Okudzhava o Irina Ehrenburg, han habitado esos apartamentos, desde cuyas ventanas Liudmila Ulítskaya mira con una mezcla de curiosidad y resignación a los cuervos que se pasean por los patios.

A diferencia de la vital Liudmila con la que he conversado en otras ocasiones, ahora la noto abatida. Un abatimiento que producen no tanto los años (celebró su cumpleaños setenta y nueve la semana pasada), como los días. Los días que estamos viviendo. La autora de Sónechka o La escalera de Yakov, eterna candidata rusa al Premio Nobel de Literatura, es una referencia moral de la oposición al autoritarismo de Vladimir Putin. La guerra desatada en la madrugada del 24 de febrero la ha sumido en un fiero abatimiento dominado por la vergüenza, un sentimiento que comparten muchos rusos ante la guerra fratricida puesta en marcha por el Kremlin contra un país tan próximo, cultural, afectiva e idiosincráticamente, como Ucrania.

A diferencia de la vital Liudmila con la que he conversado en otras ocasiones, ahora la noto abatida

Pregunta. Me apena tener que llamarla en un momento tan triste, Liudmila.

Respuesta. Es un momento terrible, terrible.

P. Leo ahora mismo que los tanques rusos están a siete kilómetros de Kiev. ¿Podíamos imaginar algo así hace un par de semanas o meses?

R.­ Nunca pudimos imaginar algo así. Todo esto parece un sueño horrible, una pesadilla. Como si una fuera a despertar y toda esta visión terrible pudiera desaparecer de repente.

P. Vuestra generación pensó que nunca volvería a vivir una guerra...

R. Yo nací en los días de la anterior contienda (en 1942). Quienes nacimos entonces teníamos la certeza de que jamás volveríamos a conocer otra guerra. Pero, por desgracia, no ha sido así.

Quienes nacimos entonces teníamos la certeza de que jamás volveríamos a conocer otra guerra. Pero, por desgracia, no ha sido así

P. ¿Puede compartir con nosotros su impresión personal, sus emociones ahora?

R. Esta es una guerra que, acabe como acabe, solo traerá una derrota. Una derrota moral. Creo que a fin de cuentas Ucrania no será conquistada, que ofrecerá algún tipo de resistencia. Pero el inmenso fracaso moral que todo esto conlleva es innegable.

P. Muchos intelectuales rusos, escritores, gente del teatro, la música..., se están posicionando en contra de la guerra...

R. La gente que me rodea es absolutamente unánime en su protesta contra la guerra. A todos nos invade una gran vergüenza y la sensación de estar asistiendo a una profunda desgracia.

P. Esa sensación de vergüenza la percibo por todos lados también entre mis conocidos rusos...

R. Es que esto es impensable. Putin se ha vuelto loco. Todo esto es el acto de un hombre que ha perdido la razón y debe ser internado en un psiquiátrico inmediatamente.

Lo que estamos viviendo ahora es una vergüenza tan inédita... Todo un país sumido en una deshonra que nos costará mucho superar

P. ¿Qué le diría a sus lectores, que están también en shock?

R. Quiero que sepan que me encuentro en un estado de ahogo total, absoluto, y sumida en el dolor y la vergüenza.

P. ¿Cree que cambiará algo en Rusia a partir de ahora, que podemos estar ante un punto de no retorno en la actitud de la gente de la cultura hacia el gobierno de Vladimir Putin?

R. Eso yo no lo sé. Mire, lo que estamos viviendo ahora es una vergüenza tan inédita... Todo un país sumido en una deshonra que nos costará mucho superar.

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Nota de la Redacción: Esta entrevista ha sido publicada por el diario español El Mundo. La reproducimos con autorización de sus propietarios.

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