"Utilizo mi visibilidad para que el mundo entienda que en Cuba hay una dictadura"

Saily González cerró su negocio Amarillo B&B, en Santa Clara, por la falta de libertad

Saily González, dueña de Amarillo B&B, en Santa Clara, y promotora del canal de Telegram para emprendedores Amarillo y Medio. (Facebook/Saily.de.Amarillo.BandB)  )
Saily González, dueña de Amarillo B&B, en Santa Clara, y promotora del canal de Telegram para emprendedores Amarillo y Medio. (Facebook/Saily.de.Amarillo.BandB) )

Hace apenas unos días Saily González anunció el cierre de su negocio privado. Después de más de un lustro de servicio, el hostal Amarillo B&B, de Santa Clara, dejó de brindar sus sabrosos desayunos. La razón no ha sido la pandemia ni las dificultades para conseguir materias primas, sino la falta de libertad.

No es un adiós definitivo ya que González puso como condición para la reapertura del local que en Cuba "sean respetados los derechos a pensar y a decir de todos los cubanos". En esta ocasión conversa con 14ymedio sobre las causas que la llevaron a tan drástica decisión, su activismo y la convocatoria para marchar el 15 de noviembre.

Pregunta. Desde la apertura al trabajo por cuenta propia, en los años 90, muchos han señalado al sector privado como conservador, inmovilista y por momentos "cómplice" del oficialismo. ¿Lo ve también así? ¿Por qué cree que la mayor parte de propietarios de negocios son tan cautelosos con la política nacional?

Respuesta. No puedo hablar desde los 90 para acá, sino desde que empecé yo en este mundo, en 2014 aproximadamente, cuando tuve conciencia de que era emprendedora realmente. La mayoría de los empresarios son muy cautelosos a la hora de hablar, se cuidan mucho, porque saben que operan en los márgenes de la legalidad. Siempre ha sido así y seguirá siendo a pesar de la ley de pymes y mipymes. Porque conseguir legalmente los insumos y materiales necesarios para llevar a cabo cualquier tipo de iniciativa emprendedora es un dolor de cabeza. Es muy fácil que te cuestionen porque, o bien estás realizando una actividad que es ilícita, o bien los materiales o insumos que estás utilizando para tu producción son de tipo ilícito también. Y no existe hasta el momento un mercado mayorista funcional que te permita justificar lo que necesitas para la producción.

P. Hacer activismo en La Habana es una cosa –hay embajadas, reporteros extranjeros y un creciente número de organizaciones independientes–, pero ser un crítico del sistema en una capital de provincia o en un pequeño pueblo es otra, mucho más dura. ¿Cuál ha sido su experiencia?

R. Hago activismo político en Villa Clara porque es el lugar donde estoy viviendo; lo hubiera hecho de igual manera así viviera en Mayarí Arriba o en La Habana. No se trata de hacerlo porque vivas en un lugar específico, se trata de hacerlo por los derechos de todos los cubanos vivan donde vivan. Hacerlo aquí es difícil, pero a mí me precede un trabajo serio como emprendedora desde hace años, y en ese sentido cuento con bastante apoyo de la comunidad.

Lo que me llevó a hacer un activismo hipercrítico fue lo que pasó después del 11 de julio, cuando empezaron a decir esa sarta de mentiras en televisión nacional

P. Decir adiós a un proyecto de emprendimiento que todavía tiene mucho camino por delante es como "serrucharse el piso" en medio de esta crisis. ¿Cómo fue el proceso interior, consigo misma, para tomar la decisión de cerrar Amarillo B&B?

R. Mi situación económica personal no es de las peores en Cuba en estos momentos. Si algo realmente me dolió fue tener que decir adiós a los trabajadores, personas con las que llevo entre uno y seis años. Una de ellas es madre soltera de tres hijos, y el único trabajo que tiene es de auxiliar de limpieza, precisamente en la Asamblea Municipal del Poder Popular, donde cobra apenas 1.900 pesos. Eso me chocó. No obstante, recibí su apoyo, y me comprometí con ellos a buscar otras formas en las cuales ellos pudieran ganar, por ejemplo recomendándolos a otros negocios que continúan abiertos en Santa Clara.

Por otro lado, me parece una posición bastante coherente mi forma de actuar y mi visión en estos momentos. Intento utilizar la visibilidad que tengo para hacerle entender al mundo que en Cuba hay una dictadura y que sin derechos no se puede vivir ni se puede llevar a cabo ninguna actividad de ningún tipo.

P. ¿Cómo ha sido el camino para llegar hasta esta actitud cívica? ¿Recuerda un día, un momento o unas circunstancias que la hicieron cruzar la línea roja y hacer un activismo visible?

R. A inicios de este año, se decidió limitar la actividad económica de Santa Clara. En ese instante comencé a cuestionar fuertemente al Gobierno municipal y provincial. Estos cuestionamientos me valieron alguna que otra cita con la Seguridad del Estado, en las que me cuestionaban mi posición, no tanto por las cosas que decía, sino por la forma en que las estaba diciendo, cuando los llamaba "asnos con garras", o les increpaba que un cuadro del Partido no está preparado para dirigir.

Pero fundamentalmente lo que me llevó a hablar con tanta frontalidad y hacer un activismo hipercrítico, con el objetivo básicamente de contar la verdad que no nos permiten, fue lo que pasó después del 11 de julio, cuando empezaron a decir esa sarta de mentiras en televisión nacional y escuché a mi vecina decirle a otro que los que habían salido eran vándalos y delincuentes. Aquello me pareció muy injusto y sentí que tenía que decir la verdad. Una vez que tú entras en esto ya no hay marcha atrás, puedes hacerlo y decir yo no voy a hablar más, pero yo siento que es mi derecho porque me siento libre, y es necesario de que acabemos de comprendernos y de entendernos como ciudadanos con derechos en Cuba y en consecuencia actuemos. En ese reconocimiento de nuestros derechos está el fin de la dictadura y que podamos llegar a la democracia.

Por otro lado, siento que hay apoyo desde los últimos acontecimientos que han ocurrido a nivel internacional en el ámbito político, como las palabras del presidente Lacalle en la CELAC, la declaración de la Unión Europea con respecto a los derechos humanos en Cuba

P. Una vez asumida esa postura, ¿qué costos personales y familiares ha tenido?

R. Yo tengo la suerte de tener amigos y familia que de cierta forma comparten lo que yo pienso o como mínimo lo respetan y no lo cuestionan. Solo tuve una confrontación con un familiar, pero casualmente es de estas personas que dicen que en las familias no se resta ni se divide, sino que se suma y se multiplica, y todo quedó ahí. Mis amigos, o bien comparten a cabalidad lo que yo digo o pienso, o bien lo respetan y lo mantienen al margen, pero sin dejar de tratarme ni nada por el estilo.

El costo fundamental está siendo la culpa: la culpa de que mi madre no pueda tener una vida tan normal como la que tenía antes del 11 de julio, la culpa de verla preocupada o triste porque mi hermano también está en peligro. Él acaba de graduarse como médico, es una persona excelente y muy dedicado a su profesión, pero también está en peligro de ser cuestionado por las cosas que dice su hermana. Él por supuesto me defiende, aunque es de los que piensa que esto no lo tumba nadie.

P. El 15N está siendo ya motivo de nerviosismo para el régimen, pero también parece estar preparándose "con todo" para un enfrentamiento. ¿No teme que ocurra una masacre, un conflicto social de impredecible desarrollo o una nueva Primavera Negra?

R. Tal vez por mi baja percepción de riesgo, que es natural en mí, el temor cada vez se disipa más. También porque me siento amparada por toda la visibilidad que estamos teniendo a nivel internacional, por toda la cobertura que estamos teniendo por los medios de prensa, por ejemplo, esta es una de las cinco entrevistas que tengo hoy y siempre hablando fundamentalmente del 15N. Estamos recibiendo muchísimo apoyo por los medios independientes de Cuba y por medios extranjeros. Por otro lado, siento que hay apoyo desde los últimos acontecimientos que han ocurrido a nivel internacional en el ámbito político, como las palabras del presidente Lacalle en la CELAC, la declaración de la Unión Europea con respecto a los derechos humanos en Cuba, del 16 de septiembre, y más cosas que siguen surgiendo.

Se está trabajando desde dentro de Cuba, pero también desde fuera. O sea, percibo una voluntad de la diáspora cubana, del exilio cubano por apoyar desde su activismo político, quizá algunos más que otros, pero apoyan esta iniciativa del 15N, y eso en gran manera nos protege bastante y va a evitar esa posible masacre, porque el mundo ya está esperando.

P. ¿A qué le teme cuando piensa en el 15N? ¿Qué le entusiasma más de esa fecha?

R. Mi mayor miedo es que no me permitan salir de la casa ese día, y en ese sentido creo que es peligroso, ya que incluso cuando nosotros estamos apelando a que las personas marchen por conciencia de sus derechos, sí existe esta especie de caudillismo que es crónico en la sociedad cubana. Lo que más me entusiasma, por otra parte, es que en cualquier sentido, cualquier cosa que pase en Cuba el 15N va a ser una victoria para la sociedad civil, para la ciudadanía, porque o bien va a la marcha exigiendo sus derechos o bien se va a demostrar que aquí hay una dictadura que no permite que las minorías, cosa que está por demostrar el 15N, tengamos derechos.

Solo con derechos y libertad podremos hacer de Cuba una nación próspera, porque estos llevan necesariamente a la democracia y esto es lo que va a permitir que nunca más Cuba sea gobernada por ineptos

P. ¿Partir? ¿Quedarse? ¿Un consejo para un emprendedor inquieto con ansias de prosperar y de tener también libertades ciudadanas?

R. El único consejo válido para cualquier cubano que busque prosperidad, ya sea emprendedor o incluso trabajador estatal, es que luchen por sus derechos, que alcen la voz, menos miedo y más solidaridad. El miedo condena a este pueblo, la solidaridad nos está salvando, nos está ayudando a que podamos conseguir derechos para todos. Solo con derechos y libertad podremos hacer de Cuba una nación próspera, porque estos llevan necesariamente a la democracia y esto es lo que va a permitir que nunca más Cuba sea gobernada por ineptos, como ha sido así por los últimos 62 años.

P. Utiliza la palabra "amarillo" no solo para nombrar a su negocio: también tiene un canal de Telegram llamado Amarillo y Medio, ¿por qué?

R. La historia no es tan interesante; es básicamente porque teníamos unos artículos amarillos en la casa y nos gustaba esa palabra y así decidimos usarla. Hablo de "nos" porque es un negocio que comparto con mi novio, Antoine Hernández. En agosto de 2019 decidimos registrar amarillo en la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial (OCPI) y en ese proceso estamos desde entonces.

El canal en Telegram es fundamentalmente para emprendedores, y le puse Amarillo y Medio por ser un medio de comunicación para los emprendedores cubanos. Creo que hasta ese momento, excepto dos o tres iniciativas en las que no confío demasiado por estar demasiados pegadas a la dictadura, los emprendedores no tenían su propio espacio. Luego, después del 11 de julio, decidí incluir espacios de debate, porque a la mayoría de los emprendedores que participan en el canal les interesan estos temas relacionados con la ciudadanía. "Saily de Amarillo", porque soy Saily, la de los negocios Amarillos, y además suena bien.

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